Un burro, un toro y un vínculo que desconcertó a los científicos
Un equipo de la Universidad de Pisa hacía una pausa para almorzar en una meseta de Etiopía cuando vio a lo lejos a un burro y a un toro. Lo que observó después nunca se había descrito.

Un burro pastaba en una meseta de Etiopía y, a su lado, había un animal que no tenía nada de burro. Un investigador hacía una pausa para almorzar cuando los vio a lo lejos, y dudó de sus propios ojos.
Era André da Cruz, estudiante de doctorado de la Universidad de Pisa, en Italia. Su equipo estaba ahí por otros animales: los geladas, unos monos que también se conocen como monos de corazón sangrante.
«Estábamos en un pequeño descanso para almorzar y a lo lejos vi algo que parecía un poco raro», le contó da Cruz a The Guardian. «Les dije a mis colegas: “Creo que vi a un toro montando a un burro”. Y no me creyeron».
Pero había visto bien.
Dos manadas, un mismo pastizal
El toro se llama Achille y el burro, Patroclo. En el mito griego, Aquiles y Patroclo fueron dos héroes de la guerra de Troya, y algunos creyeron que su vínculo llegó a ser también sexual.
Los dos animales tenían dueños distintos y solo coincidían cuando, como parte de la rutina diaria, sus manadas usaban el mismo pastizal. El equipo los siguió durante cuatro días en que pastaban en la misma zona, y otros cuatro en que solo estaba uno de ellos.
En esos encuentros se lamían y se frotaban. Patroclo mordisqueaba al toro y muchas veces le ofrecía sus cuartos traseros. Los investigadores registraron 51 montas de Achille.
Los otros burros, en cambio, intentaban esquivar a Achille y le mostraban caras amenazantes. Patroclo no se apartaba.
Más allá del instinto
¿Era solo sexo? Los datos apuntaban a otra cosa. Las lamidas y los roces solían llegar antes de cada monta y, lo que más llamó la atención del equipo, también después.
«Más que atribuirse solo a la excitación sexual, estas interacciones parecen servir para prolongar la interacción social más allá del acto sexual», escribieron los investigadores en la revista Current Biology.
Tampoco se trataba de atracción por cualquiera. Aunque tuvieron muchas oportunidades, ni Achille ni Patroclo intentaron montar a otro animal de su propia especie, aunque el toro sí cortejó a algunas vacas. Y para da Cruz es poco probable que Achille solo estuviera imponiendo su dominio.
Elisabetta Palagi, investigadora de la Universidad de Pisa y coautora del estudio, aclara además que nada indica que entre ellos hubiera fuerza.
Nunca antes descrito
«Es realmente, realmente inusual», dijo Palagi. «Y es la primera vez que se reporta en la literatura».
Para ella, es una interacción sexual separada de la reproducción. «Cuando dos individuos de la misma especie o de especies distintas necesitan desarrollar una relación especial, simplemente echan mano de todo su repertorio de conductas», explicó. No está claro si en esta pareja lo social y lo sexual existieron siempre juntos o si uno llevó al otro. Pero el vínculo, dice, parece darles atención y quizás también apoyo.
Para Josh Luke Davis, autor de A Little Gay Natural History, el caso no es tan excepcional: las conductas entre individuos del mismo sexo son comunes en la naturaleza, así que no le extraña que también se den entre especies. Valora que se reporten, pero pide no sacar demasiadas conclusiones y teme que las usen quienes llaman «antinatural» a la homosexualidad.
Lo que el equipo sí registró en la meseta es que estos dos machos se buscaban. Patroclo era muy agresivo con cualquier otro toro. «Cuando Achille se acercaba a otro en la meseta, Patroclo iba hacia él y trataba de distraerlo», contó Palagi, que interpreta los datos como una relación especial.
En aquel almuerzo, los colegas de da Cruz no le creyeron. Lo que él había visto a lo lejos eran dos manadas en un mismo pastizal y, entre todos esos animales, un burro y un toro que se habían elegido.
Imagen principal: Cell Press.
Sigue leyendo
- Una cotorra de 11 meses que solo repetía frases y las dos palabras que gritó mientras una niña se ahogaba
- Una cría de nutria, un biberón y un dedo que no piensa soltar
- Pop Lin, la corderita cuyas patas no la dejaban ponerse de pie
- Quien cae en una trampa de pegamento no siempre es un ratón
- Un bebé mapache abraza un peluche que se parece demasiado a él
Conversación
Únete a la conversación
Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.