Quien cae en una trampa de pegamento no siempre es un ratón
Pensadas para ratones y ratas, las trampas de pegamento no eligen a quién retienen. Wildlife Aid acaba de recibir otro paciente atrapado en una.

El animal no sabe qué lo retiene. Pasó por encima de una lámina delgada y de un momento a otro ya no pudo despegarse. Tira, se sacude y vuelve a intentarlo. Nada cede.
El pánico crece con cada intento. No entiende por qué no puede moverse, y lo único que sabe hacer es seguir luchando.
Wildlife Aid, una organización que atiende fauna silvestre, compartió esa escena el 19 de octubre de 2026. El animal de la imagen era otro de los pacientes que les llegan atrapados de la misma manera: en una trampa de pegamento.
«Este es el horrible trabajo de una trampa de pegamento», escribió el equipo junto a la imagen.
Hechas para otros
Estas trampas son láminas con pegamento que se colocan para atrapar ratones y ratas. En su publicación, Wildlife Aid escribe «plagas» entre comillas y llama inocentes a los propios roedores.
Pero hay un riesgo que la gente suele olvidar, advierte la organización: el pegamento retiene a cualquier ser vivo que lo toque. No sabe de especies.
Así quedan pegados pájaros pequeños, reptiles, erizos y otros animales de poco tamaño que solo iban de paso. Ninguno era el objetivo. Les bastó cruzar por donde alguien dejó la trampa. El equipo las llama, sin rodeos, «artefactos bárbaros».
Sin manera de soltarse
Una vez ahí, el animal no tiene cómo liberarse. El miedo y la confusión lo agotan mientras forcejea, sometido a un estrés extremo.
Mientras tanto, no puede buscar comida ni agua. Queda expuesto al hambre y a la deshidratación. Y en algunos casos, el estrés de la situación, por sí solo, le cuesta la vida.
«Vemos demasiados pacientes afectados por trampas de pegamento, y la gran mayoría no sobrevive», escribió el equipo.
Para la mayoría, llegar a manos de quienes saben atenderlos no alcanza.
Otra forma de cerrar la puerta
Por eso Wildlife Aid hace un pedido sin vueltas: «Por favor. Hay que detener las trampas de pegamento».
Y no se queda ahí. Para el equipo, las trampas de resorte y los venenos para roedores tampoco son la respuesta.
La alternativa no es dejarles la casa a los ratones. La organización propone métodos humanos y efectivos para alejarlos de un hogar o un negocio: sellar los agujeros por donde pueden entrar, guardar la comida en recipientes bien cerrados y recurrir a otros disuasivos que no matan.
Un agujero sellado casi no se nota. Una lámina de pegamento en el suelo, tampoco. Pero el erizo o el pájaro que pasa junto al agujero sigue su camino. El que pisa la lámina casi nunca lo retoma.
Imagen principal: Wildlife Aid.
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