Mientras su dueña sufría un infarto, una cerda que nunca salía sin correa se acostó en medio de la carretera
En agosto de 1998, junto al lago Erie, Jo Ann Altsman sufrió un infarto sola en su casa rodante. LuLu, su cerda vietnamita de 68 kilos, salió por primera vez sin correa y fue a acostarse en medio de la carretera.

LuLu conocía el mundo a la medida de una correa. Era una cerda vietnamita de 68 kilos, lo que pesa una persona adulta, y nunca había cruzado la reja del jardín sin alguien al otro extremo, marcándole el paso. Un día de agosto de 1998, junto al lago Erie, salió sola por primera vez y caminó hasta donde pasan los autos. Lo que hizo ahí terminaría midiéndose en minutos: los que probablemente separaban a una mujer de la muerte.

El día en que Jack se fue a pescar
LuLu había viajado con la familia Altsman desde Beaver Falls hasta Presque Isle, en Pensilvania, a orillas del lago Erie. En una casa rodante, cerca del agua, pasaban esos días de verano.
El 4 de agosto, Jack Altsman salió a pescar al lago. Su esposa, Jo Ann, se quedó en la casa rodante.

Estando sola, sufrió un infarto.
Jack no tenía forma de enterarse. Afuera no había nadie que pudiera oírla. La única que estaba cerca era LuLu.
Por la puerta del perro
LuLu no salió por la puerta de la casa rodante. Pero había otra salida, más baja: la pequeña puerta del perro. Se escurrió por ella y quedó en el jardín.

Entonces llegó a la reja. Para ella, esa reja era lo que la puerta de la calle es para un niño pequeño: el lugar hasta donde se llega, nunca por donde se sale. Al otro lado solo había estado con correa.
Esta vez nadie le abrió. LuLu empujó y, de algún modo, la reja cedió.
Ya no había correa ni nadie que la guiara. Caminó sola, alejándose de la casa rodante, hasta la carretera.
Tendida en medio del camino
En la carretera, LuLu no se quedó en la orilla. Fue hasta el centro y se acostó sobre el asfalto.

Y es que no tenía otra manera de pedir ayuda. No podía decir dónde estaba Jo Ann ni marcar un número. Lo único que podía usar era su cuerpo, bajo y pesado, y lo puso donde ningún conductor podía pasarlo de largo.
A un animal que camina por la orilla, un conductor lo esquiva y sigue. A una cerda echada en medio del carril, primero hay que verla, y después hay que frenar.
Y ahí se quedó, tendida, hasta que un auto se detuvo frente a ella. Delante del parachoques, a ras del asfalto, había una cerda que no se apartaba.
El conductor bajó. LuLu se levantó y echó a andar. Y el hombre, en vez de volver a su auto, empezó a seguirla.
Un desconocido detrás de una cerda
LuLu volvió por donde había venido, con su paso corto y el hombre detrás. Él no tenía forma de saber adónde iban. Ella sí.

Lo llevó hasta la casa rodante. Adentro estaba Jo Ann.
El hombre pidió ayuda.
Mientras tanto, Jack seguía en el lago, sin saber nada de lo que estaba pasando en la casa rodante.
Seis semanas hasta el quirófano
Una ambulancia llegó a la casa rodante y se llevó a Jo Ann. LuLu ya había hecho lo suyo. Lo que seguía quedaba en manos de los médicos.
Y no se resolvió ese día. Jo Ann pasó seis semanas con un corazón que ya había fallado una vez, hasta que el 15 de septiembre de 1998 la operaron.
En octubre, cuando el periodista Michael A. Fuoco contó en Pittsburgh lo que había hecho LuLu, Jo Ann ya estaba operada. Y ya sabía cuánto le había faltado.
Aquel 4 de agosto había pasado unos 45 minutos con el infarto encima. Los médicos le dijeron que, con 15 minutos más, probablemente habría muerto.
Quince minutos. Lo que un pescador puede pasar mirando el agua quieta, esperando que la caña se doble. Mientras Jack esperaba así en el lago, ese era, probablemente, todo el margen que le quedaba a su esposa.
LuLu salió aquel día sin correa y sin nadie que le marcara el paso. Llevaba lo único que tenía, el mismo cuerpo que tantos miran solo como comida, y lo dejó quieto sobre el asfalto hasta que un desconocido se animó a seguirla. Junto al lago Erie, una mujer siguió con vida porque una cerda supo dónde acostarse.
Fotos de un cerdo vietnamita (Marathon / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0), del faro Waterworks en la bahía de Presque Isle (Ruhrfisch / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0) y de una carretera del parque estatal de Presque Isle (Idawriter / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Fuoco, M. A. (1998). Oinking for help: Pot-bellied pig saves owner’s life by lying in front of a car. Pittsburgh Post-Gazette, 10 de octubre de 1998 (copia en PDF del artículo original). https://oathofgodministries.com/wp-content/uploads/2014/12/Pig-Saves-Owners-Life.pdf
- Fuoco, M. A. (1998). Pot-bellied pig to the rescue! LuLu a cut above Lassie. Deseret News, 15 de octubre de 1998 (reproducción del Pittsburgh Post-Gazette). https://www.deseret.com/1998/10/15/19406808/pot-bellied-pig-to-the-rescue-lulu-a-cut-above-lassie/
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