
Los íbices de los Alpes trepan muros de presa casi verticales para lamer sales, como en el Cingino, en Italia. Las crías suben por lo más empinado, los machos grandes casi nunca aparecen y la razón cabe en una caja de zapatos.

Ronin encontró 109 minas en Camboya caminando encima de ellas, y Magawa ya tiene una estatua de 2,2 metros. En Tanzania, otras ratas de su especie usan la misma nariz para buscar tuberculosis.

En los años ochenta, un zumbido grave atravesaba de noche los cascos de las casas flotantes de Sausalito, California, y algunos vecinos abandonaron sus cuartos. La explicación estaba en el lodo de la bahía, y quizá guarde una pista sobre el origen de nuestra propia voz.