Cinco crías de elefante aparecieron bajo la tierra entre hileras de té, con las huellas de su manada encima
En cinco plantaciones de té del norte de Bengala Occidental aparecieron crías de elefante boca arriba, con la cabeza bajo la tierra y las huellas de su manada encima. Dos investigadores reconstruyeron qué pasó en cada zanja.

Una manada de elefantes asiáticos dejó sus huellas a los dos lados de una zanja de riego, entre hileras de té del norte de la India, y también encima de la tierra removida que tapaba a una de sus crías. Nadie vio cómo esa tierra llegó ahí. No fue la última cría que perdieron las manadas de la región, y nadie había documentado en su especie lo que hicieron con cada una.
Un 19 de agosto en Bharnabari
Fue el 19 de agosto de 2022, en Bharnabari, una plantación de té dentro de la Reserva de Tigres de Buxa, en el norte de Bengala Occidental. Los trabajadores de la plantación dieron con la zanja.

La cría estaba boca arriba, con la cabeza, la trompa y el lomo bajo la tierra y las patas al aire. Y es que la zanja era poco honda. Si te metieras en una así, el borde te quedaría un poco arriba de la rodilla, y una cría acostada de espaldas no cabía entera.
Alrededor solo había rastros de elefantes: las huellas y el estiércol de la manada. Después, el Departamento Forestal le hizo la necropsia.
Cuatro zanjas más
Pasaron menos de cuatro semanas. El 12 de septiembre de 2022 apareció otra cría en otra zanja de riego. El 27 de octubre, una más, y el 17 de noviembre, otra.
Después pasó casi un año. Y el 25 de octubre de 2023 apareció la quinta. Ninguna estaba en la misma plantación que otra: a Bharnabari se sumaron Devpara, Chunabhati, Majherdabri y New Dooars.
Las cinco estaban igual, boca arriba y con las patas afuera, en zanjas de entre 60 y 70 centímetros, con huellas y estiércol de elefante alrededor. Tenían entre tres meses y un año. Pesaban entre 160 y 350 kilos, de lo que pesan dos personas adultas a lo que pesan cuatro o cinco.

Las necropsias mostraron que tres habían muerto por infecciones o por inflamaciones del intestino, y las otras dos porque el corazón o los pulmones dejaron de funcionar. En ninguna de las cinco muertes se registró la intervención directa de una persona.
Lo que dejaron las pisadas
Parveen Kaswan, del Servicio Forestal de la India, trabajaba en el Departamento Forestal de Bengala Occidental, en Alipurduar. Junto con Akashdeep Roy, del instituto de investigación IISER Pune, se puso a reconstruir cada caso.
Nadie había visto a una manada tapar a una cría. Tenían lo que se observó en cada lugar, las fotos de cada zanja, las notas de campo y las necropsias que cuatro veterinarios hicieron frente a funcionarios forestales. Con eso armaron la escena, como quien sabe quién entró a la cocina por las pisadas de harina en el piso.
Las huellas estaban a los dos lados de cada zanja, pero también encima de la tierra que cubría el cuerpo: los elefantes habían estado ahí cuando la cría ya estaba tapada. Kaswan y Roy proponen que la manada llevó a cada cría hasta la zanja, cargándola con la trompa o tomándola de las patas, la dejó adentro y la cubrió de tierra antes de marcharse.

Una noche de barritos
Una vez, la escena casi tuvo testigos. En una de las plantaciones, los guardias del turno de noche oyeron a la manada barritar entre 30 y 40 minutos. Después, la manada se fue.
La partida se repitió en los cinco casos: menos de 40 minutos después de dejar a la cría bajo la tierra, la manada ya se había marchado. Y desde entonces, las manadas evitaron el camino donde habían quedado sus crías.

Eso no se parecía a lo que se sabía de sus parientes de África. Los elefantes africanos a veces cubren a sus muertos con hojas y ramas, y se detienen a explorar los cráneos y los colmillos de los suyos. Estas manadas asiáticas hicieron otra cosa: tierra encima y, después, distancia.
Entre los elefantes asiáticos ya se habían visto otras respuestas ante la muerte. En 2022, un estudio reunió 25 casos grabados en videos de YouTube: madres que cargaban a sus crías muertas, elefantes que vigilaban el cuerpo, lo tocaban, lo exploraban y hacían sonidos junto a él. En ninguno de esos videos aparecía un entierro.
En 2024, Kaswan y Roy publicaron los cinco casos, con las fotos de cada cría en su zanja y los resultados de las necropsias. Era la primera vez que se documentaba en la especie: manadas de elefantes asiáticos que entierran a sus crías.
Entre las hileras de té quedaron cinco zanjas con la tierra removida y, encima, las huellas redondas de las manadas que la echaron. Esas manadas siguieron su marcha por otros caminos, y a sus crías las dejaron donde las habían puesto.
Fotos de una plantación de té de Dooars (Rajibnandi / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0) y de una manada de elefantes asiáticos en Kabini (Kandukuru Nagarjun / Wikimedia Commons, CC BY 2.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Kaswan, P. y Roy, A. (2024). Unearthing calf burials among Asian Elephants Elephas maximus Linnaeus, 1758 (Mammalia: Proboscidea: Elephantidae) in northern Bengal, India. Journal of Threatened Taxa 16(2): 24615–24629. DOI 10.11609/jott.8826.16.2.24615-24629. https://threatenedtaxa.org/index.php/JoTT/article/view/8826
- Kaswan, P. y Roy, A. (2024). Unearthing calf burials among Asian Elephants Elephas maximus Linnaeus, 1758 (Mammalia: Proboscidea: Elephantidae) in northern Bengal, India, texto completo (HTML). Journal of Threatened Taxa. https://threatenedtaxa.org/index.php/JoTT/article/download/8826/9721?inline=1
- Pokharel, S. S., Sharma, N. y Sukumar, R. (2022). Viewing the rare through public lenses: insights into dead calf carrying and other thanatological responses in Asian elephants using YouTube videos. Royal Society Open Science 9: 211740. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9114935/
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