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Historias emotivas

El pájaro sastre cose su nido con hasta 200 puntadas y ni un solo nudo

Un pájaro de menos de 10 gramos cose hojas vivas para hacer su nido, sin un solo nudo. Hace un siglo, un oftalmólogo y ornitólogo revisó uno hoja por hoja en Sri Lanka.

El pájaro sastre cose su nido con hasta 200 puntadas y ni un solo nudo

Un pájaro que pesa menos de 10 gramos perfora hojas vivas con el pico y las cose para hacer su nido. No es una forma de hablar: hay agujeros, hay fibras que pasan de un lado al otro y hay puntadas, muchas.

Es el pájaro sastre, habitual en jardines y parques de la India, Sri Lanka y buena parte de Asia. Vive a la vista de la gente. Y, sin embargo, su nido casi nunca aparece.

Una costurera que se mide con la hoja

La costura es trabajo de la hembra. Así lo explica la página que el Natural History Museum de Londres dedica a estas aves (Begum, 2019, actualizada en 2023), que les atribuye entre 6 y 10 gramos de peso y de 10 a 14 centímetros de largo. Primero, ella se envuelve con una hoja ancha, como quien se prueba una tela, para comprobar que le alcanza. Si queda corta, suma una o dos hojas más.

Después junta los bordes con las patas y los perfora con el pico, fino como una aguja. Agujero por agujero, las hojas quedan unidas. Según el museo, un solo nido puede llevar entre 150 y 200 puntadas.

Telaraña, pelusa de semillas y fibras de alfombra

¿Y el hilo? Lo trae el macho. De acuerdo con el Natural History Museum, él acarrea todo el material, y casi cualquier fibra le sirve: telaraña, seda de los capullos de orugas, la pelusa algodonosa de algunas semillas. Un informe publicado en 1926 por la Smithsonian Institution suma a la lista la borra de las semillas de plantas del género Euphorbia y el kapok.

Cerca de las casas, la lista crece con lo que dejan las personas: hilo de coser, lana y hasta fibras de alfombra. Un pájaro que vive junto a la gente también cose con lo que la gente deja a su alcance.

Setenta y cinco remaches y ningún nudo

Con ese hilo, la hembra no hace un solo nudo. Empuja la punta de una hebra por el agujero y, del otro lado, la fibra se esponja como un botón diminuto que ya no puede regresar. La hoja, elástica, se cierra sobre ella. Más que coser, remacha.

No siempre se contó así. Jerdon, uno de los primeros naturalistas que describieron el nido, aseguró que el ave anudaba el hilo. Hace un siglo, el oftalmólogo y ornitólogo Casey Albert Wood (1856-1942), según su registro en el archivo de la Biblioteca de la Universidad McGill, examinó hoja por hoja un nido hallado en Sigiriya, en la isla que entonces se llamaba Ceilán y hoy es Sri Lanka. Contó 75 remaches. No encontró ni un nudo.

Lo publicó en «The nest of the Indian tailor bird», dentro del informe anual de la Smithsonian Institution correspondiente a 1925, impreso en 1926. Allí describe los remates de algodón como «botones» diminutos, en forma de punto, que impiden que la fibra se deslice de regreso. También recoge una observación de A. G. Pinto que no deja lugar a dudas: «the bird makes no knots», el pájaro no hace nudos. El artículo, con sus cinco láminas fotográficas de nidos de Sri Lanka (una de ellas tomada para mostrar el método de remachado), se puede leer completo en Internet Archive.

Esos agujeros son tan finos que la hoja sigue viva y verde, como señalan tanto Wood como el Natural History Museum. Por fuera queda su cara brillante, la superior, y el nido sigue la dirección natural del follaje: si las hojas cuelgan, el nido cuelga con ellas.

Nido de pájaro sastre formado por hojas anchas unidas por sus bordes, sujeto a su rama y apoyado sobre una tela oscura, en blanco y negro con aspecto de placa fotográfica antigua
Ilustración al estilo de una lámina de historia natural de los años veinte: unas pocas hojas anchas, unidas por sus bordes, bastan para formar el nido. Desde afuera, sigue pareciendo un manojo de hojas.

Nueve años, un solo nido

¿Dónde está, entonces, el nido? Casi nunca a la vista. Y no porque el pájaro sastre viva lejos: Wood lo sitúa en jardines y cerca de las viviendas de Ceilán, Birmania y la India. Aun así, el capitán W. W. A. Phillips le escribió que, en nueve años viviendo en Sri Lanka, había encontrado un solo nido. Personas que veían criar a estos pájaros en su propio jardín nunca dieron con uno.

Para complicarlo más, muchos de los supuestos nidos que le mostraron a Wood no eran obra de un ave. Él los atribuyó a una «hormiga roja» que también une hojas con seda: con toda probabilidad, la hormiga tejedora Oecophylla smaragdina, la hormiga roja de Sri Lanka que construye así sus nidos. Wood creía que esa seda salía de las hormigas adultas. Hoy se sabe que proviene de sus propias larvas, como resume la revisión de Crozier y colegas (2009) en Myrmecological News.

Un arbolito en una lata de queroseno

El nido de los 75 remaches no estaba en el fondo de un bosque. Estaba en un arbolito de sapu plantado en una lata de queroseno, junto a la entrada de la casa de huéspedes de Sigiriya. La gente pasaba a pocos pasos todo el tiempo.

Quien lo encontró fue el encargado. Notó una hoja salpicada de puntitos blancos y vio salir un pájaro de detrás. Wood cuenta por separado los puntos blancos en la hoja y los remaches de algodón que asoman como botoncitos, y no llega a decir que fueran lo mismo. Lo que sí deja claro es el orden: primero se vio la hoja; el pájaro vino después.

Hombre de mediana edad con camisa blanca y sarong, inclinado hacia un arbolito en maceta a la entrada de una casa sencilla de época colonial, en blanco y negro
Una escena imaginada a partir del relato de Wood: un encargado se inclina hacia un arbolito junto a la puerta de una casa de huéspedes de Ceilán. En un lugar así, de paso constante, estaba el nido de los 75 remaches.

Unos puntitos blancos en una hoja verde: eso es todo lo que se ve, desde afuera, de una casa cosida. Todo lo demás, las hojas que siguen vivas, los remaches sin nudo, el pájaro que entra y sale, puede estar a pocos pasos de una puerta, esperando a que alguien mire dos veces.

¿Alguna vez descubriste un nido junto a tu casa después de pasar a su lado durante semanas sin verlo? ¿Dónde estaba?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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