En un parque de Chad quedaban cientos de elefantes, y solo contaron una cría
Entre 2002 y 2010, los cazadores furtivos mataron a casi 4.000 elefantes en Zakouma, en el sur de Chad, y las hembras casi dejaron de tener crías. Alguien tenía que quedarse a cuidar a los que sobrevivieron.

Los elefantes de Zakouma, en el sur de Chad, caminaban en 2011 como no camina una manada sana. Eran cientos de animales apretados en un solo bloque gris que avanzaba por el parque y, entre tantas patas, casi no había pequeños. Venían de ocho años de matanza a manos de cazadores furtivos.
Alguien iba a tener que quedarse con esos elefantes justo cuando todos se iban.

Más de un elefante cada día
En 2002 vivían en el parque más de 4.000 elefantes. Para 2010 quedaban unos 450. En esos ocho años, los cazadores furtivos mataron a casi 4.000 por su marfil, a un ritmo de unos 500 por año: en promedio, más de un elefante por día. Fue una crueldad sin pausa, hecha para vender colmillos.
En 2010, la organización African Parks tomó la gestión de Zakouma. Al año siguiente, su equipo contó a las crías menores de cinco años en toda la manada, y el número cabía en un dedo: una. Las hembras casi habían dejado de tener pequeños, probablemente por el estrés de tantos años de cacería.
Cinco meses sin nadie
La pareja que quedó al frente del parque, Rian y Lorna Labuschagne, heredó una costumbre que dejaba Zakouma vacío. Cada año llegaban las lluvias, los caminos se volvían intransitables y el personal se iba por más de cinco meses. Durante casi medio año, nadie cuidaba a los elefantes.
Y los elefantes no se quedaban quietos. Con las lluvias, unos 200 salían del parque y caminaban hacia el norte, hasta Heban, a casi 100 kilómetros. Allá quedaban lejos de cualquier guardaparques.

Los Labuschagne terminaron con esa costumbre. Como por tierra no se podía llegar, Rian construyó una pista de aterrizaje en Heban, y desde ahí los equipos de guardaparques se turnaban para no perder de vista a la manada. Adonde fueran esos elefantes, alguien iba a estar mirándolos.
Las oraciones del amanecer
El 3 de septiembre de 2012, en el puesto de Heban, los guardaparques salieron de sus carpas con la primera luz y se arrodillaron para las oraciones de la mañana. Ahí, de rodillas y en plena oración, unos cazadores furtivos los atacaron y mataron a cinco de ellos.
Otro guardaparques, Hassan Djibrine, alcanzó a huir y lo dieron por muerto, pero salió con vida. También sobrevivió el jefe del campamento, que recibió un disparo. Era la misma crueldad que llevaba años cayendo sobre los elefantes, ahora contra los hombres que habían ido hasta allá para cuidarlos.
El puesto de Heban existía para que los elefantes no pasaran solos las lluvias. Después de esa mañana, los guardaparques volvieron a patrullar.
Tres años de silencio
La vigilancia creció hasta cubrir el año entero, con patrullas en todas las estaciones y apoyo desde el aire. Algunos elefantes llevaban collares satelitales que avisaban dónde andaba su grupo, como el celular que comparte tu ubicación con tu familia. Hacia fines de 2013, los cazadores furtivos llevaban más de dos años sin matar un solo elefante en Zakouma.
Pero la manada no respondía. Entre 2010 y 2013 nacieron apenas cinco crías. Los elefantes ya no caían a manos de cazadores, y aun así casi no nacían pequeños.
Antes de la Navidad de 2013
Poco antes de la Navidad de 2013, el equipo del parque contó 21 crías nuevas junto a sus madres. Eran más de cuatro veces todas las que habían nacido en los tres años anteriores. Las elefantas habían vuelto a sentirse a salvo.
Y no fue un año suelto. En 2018, African Parks volvió a contar a las crías menores de cinco años. En 2011 habían cabido en un dedo; esta vez fueron 127, y para contarlas con los dedos de las manos habrían hecho falta trece personas.
Siete años separan un conteo del otro. En ese tiempo, unas hembras que casi habían dejado de tener crías volvieron a llenar la manada de pequeños. Hoy los elefantes de Zakouma son más de 550, cuando en 2010 eran unos 450, y cada año siguen naciendo crías.

En el mismo parque donde cientos de elefantes caminaron apretados y casi sin pequeños, hoy las crías van pegadas a las patas de sus madres. Ninguna vio aquel amanecer en Heban. Todas nacieron en un lugar que sus guardaparques no volvieron a dejar solo, ni siquiera después de perder a cinco de los suyos.
Fotos de un elefante de Zakouma (Yacoub Doungous / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0), de un grupo de elefantes africanos (Amadou Bahleman Farid / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0) y de una cría de elefante africano con su madre (Bernard Dupont / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Menon, P. (2018). African Parks: Bringing Elephants and Lions Back from the Brink. Wildlife Conservation Network. https://wildnet.org/news/african-parks-bringing-elephants-and-lions-back-from-the-brink/
- Lindsey, P. (2020). Zakouma National Park, Jewel of the Sahel. Wildlife Conservation Network. https://wildnet.org/news/zakouma-national-park-jewel-of-the-sahel/
- National Geographic (2017). The Rare African Park Where Elephants Are Thriving. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/animals/article/wildlife-watch-chad-zakouma-elephants-poaching
- Dampier, N. (2018). Transboundary Elephant Conservation. Center for Leadership in Global Sustainability, Virginia Tech. https://cligs.vt.edu/blog/transboundary-elephant-conservation.html
- Newsweek (s. f.). Deadly Forces, Complex Issues Sabotaging Elephant Protection in Chad. Newsweek. https://www.newsweek.com/deadly-forces-complex-issues-sabotage-elephant-protection-chad-1160148
- Africa Geographic (2013). 21 elephant calves a testimony to anti-poaching efforts. Africa Geographic, con base en African Parks. https://africageographic.com/stories/21-elephant-calves-a-testimony-to-anti-poaching-efforts/
- Action for Elephants UK (2024). Elephants make a comeback in Chad’s national park. Action for Elephants UK. https://www.actionforelephantsuk.org/african-elephants-comeback-zakouma-chad/
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