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Curiosidades

Unas 50 cámaras seguían a la primera loba de Flandes en más de un siglo, y ninguna vio qué les pasó a ella y a sus crías

Naya llegó a Flandes en 2018 con un collar GPS alemán y fue la primera loba en vivir ahí en más de un siglo. En la primavera de 2019 esperaba crías; lo que pasó después, ninguna cámara lo vio.

Unas 50 cámaras seguían a la primera loba de Flandes en más de un siglo, y ninguna vio qué les pasó a ella y a sus crías

Naya pasaba frente a una cámara y la cámara se disparaba. Así, foto a foto, unas cincuenta cámaras repartidas por su territorio en Limburgo fueron armando su vida: sus recorridos, el compañero que llegó desde Alemania y, en la primavera de 2019, el vientre redondo de una loba que esperaba crías.

Cuando ella y esas crías desaparecieron, ninguna cámara estaba mirando. Lo que sí grabaron, y lo que otros encontraron después en su territorio, terminó por contar lo que ninguna vio.

Cuatro de enero, Bocholt

La señal cruzó a Bélgica el 4 de enero de 2018, por Bocholt, en la provincia de Limburgo. Salía de un collar GPS que investigadores de la Universidad Técnica de Dresde le habían puesto a Naya en el norte de Alemania más de un año antes.

Lobo adulto de pelaje oscuro con un collar GPS al cuello, de pie sobre el pasto verde junto a un pino
Un lobo gris con un collar GPS como el que llevaba Naya al cruzar a Bélgica. Foto: Oregon Department of Fish & Wildlife / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

En Flandes no vivía un lobo desde hacía unos 150 años. Y Naya no siguió de largo: se quedó en Limburgo y pasó sola los meses siguientes.

En junio se agotó la batería principal del collar.

Unos 350 a 400 kilómetros a pie

El 3 de agosto, una cámara filmó a otro lobo. Los investigadores confirmaron con su ADN que era un macho. Venía del norte de Alemania, igual que ella, y había caminado unos 350 a 400 kilómetros hasta Limburgo.

Lo llamaron August. Naya ya no estaba sola.

Brezal y pinar abierto bajo un cielo nublado en el Parque Nacional Hoge Kempen, en Limburgo
Brezal y pinar abierto en el Parque Nacional Hoge Kempen, en Limburgo, la provincia de Flandes adonde llegaron Naya y August. Foto: Trougnouf (Benoit Brummer) / Wikimedia Commons, CC BY 4.0.

El 22 de septiembre, en Leopoldsburg, el investigador alemán Norman Stier abrió el collar a control remoto y el collar se le cayó del cuello. Nadie le puso otro.

Desde entonces solo la siguieron las cámaras trampa de la Agencia de Naturaleza y Bosques de Flandes y del Instituto de Investigación de la Naturaleza y los Bosques. Esas cámaras funcionan como las de seguridad repartidas por una ciudad: dicen en qué esquina estuvo alguien y a qué hora, pero no a dónde fue después.

Imagen infrarroja en blanco y negro de una loba que avanza de noche por un sendero de arena entre pastos secos, con una pata delantera levantada y los ojos brillando hacia la cámara
Una loba ante una cámara trampa, de noche. Desde septiembre de 2018, cuadros como este fueron la única manera de seguir a Naya.

Presas hacia la madriguera

A finales de abril de 2019, las cámaras grabaron a Naya con el vientre pesado. El 2 de mayo, Dries Gorissen, de la agencia, dio a conocer esas imágenes de la semana anterior y dijo que probablemente Naya ya había parido.

Por esos días, August iba y venía hacia la madriguera con presas. Es el trabajo del macho en esas semanas: alimentar a la madre.

El 10 de mayo, una cámara grabó a Naya. Ninguna volvió a verla.

Imagen infrarroja de cámara trampa: la entrada de una madriguera en un talud de arena bajo pinos jóvenes, con un sendero gastado y ningún animal a la vista
Una madriguera sin nadie, vista por una cámara fija: después del 10 de mayo de 2019, las cámaras no volvieron a registrar a Naya.

August siguió apareciendo. Pero a finales de mayo empezó a comportarse distinto: pasaba frente a las cámaras sano y con la boca vacía, sin presas que llevar a ningún lado.

Una trampa junto al comedero

Entonces entraron los inspectores de naturaleza de la agencia. En los excrementos que analizaron no había rastros de veneno ni de moquillo. Y August seguía sano: si Naya hubiera enfermado, razonaron, él también lo estaría.

En el territorio de Naya encontraron otras cosas. Junto a un comedero ilegal para jabalíes había una trampa de lazo. Sorprendieron a un cazador furtivo y, en un jeep, a dos cazadores con las armas cargadas en una zona donde estaba prohibido cazar.

Con la policía federal hicieron volar drones sobre la zona. No encontraron restos de Naya ni de sus crías.

Una persona con chaqueta verde oliva y mochila maneja el control de un dron que vuela sobre las copas de un pinar; detrás, una cámara trampa atada a un tronco
Un dron sube sobre las copas del pinar, guiado desde un claro. Desde el aire se buscaron restos de Naya y de sus crías, junto con la policía federal.

El 30 de septiembre

El 30 de septiembre de 2019, los inspectores dieron su conclusión: a Naya la habían matado antes del verano.

Y contaron cómo creían que había pasado. Quienes lo hicieron entraron a propósito en su territorio, la buscaron en la madriguera, donde estaban sus crías, y mataron ahí a la madre y a las crías. No fue algo improvisado, dijeron: tuvieron que prepararlo bien unos profesionales.

Buscar a una madre en su madriguera para matarla junto a sus crías tiene un nombre: crueldad.

August se quedó en Limburgo. Cerca de la Navidad de 2019 llegó otra loba, Noëlla, y en enero ya formaba pareja con él.

A finales de abril de 2020, casi un año después de las imágenes de Naya preñada, Noëlla parió cinco cachorros. Era la primera vez desde 1779 que una pareja de lobos sacaba adelante una camada en Flandes.

De Naya no se supo más. En julio de 2022, la fiscalía de Limburgo cerró el caso sin resolverlo: no había un solo sospechoso.

En las imágenes de las cámaras, Naya sigue como la vieron a finales de abril de 2019: una loba que había llegado sola desde Alemania y caminaba preñada por una tierra que había pasado más de un siglo sin lobos. Los cinco cachorros de August nacieron un año después, de otra madre. La primera camada de Flandes en más de dos siglos pudo haber salido, una primavera antes, de su madriguera.

Fotos de un lobo gris con collar GPS (Oregon Department of Fish & Wildlife / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0) y del Parque Nacional Hoge Kempen, en Limburgo (Trougnouf, Benoit Brummer / Wikimedia Commons, CC BY 4.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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