La vaca que los cazadores tuvieron permiso para matar y que ni una cámara térmica pudo encontrar
En mayo de 2011, Yvonne, una vaca lechera vendida para engorde y matadero, rompió la cerca y se perdió en un bosque de Baviera. Unos la buscaban para matarla y otros para salvarla, y durante casi cien días nadie logró ponerle una mano encima.

Una vaca lechera pasó casi cien días en un bosque de Baviera sin que nadie lograra ponerle una mano encima. Y durante parte de ese tiempo, los cazadores tuvieron permiso para dispararle en cuanto la tuvieran a tiro.
Se llamaba Yvonne. Unos la buscaban para matarla y otros para salvarla, y en ese bosque fallaron todos. El verano en que la buscaron terminó de una manera que ninguno había planeado.
Un hueco en la cerca
El 24 de mayo de 2011, en el distrito bávaro de Mühldorf, Yvonne rompió la cerca y se metió entre los árboles.

Lo que dejaba atrás ya estaba decidido. Su dueño la había vendido para que la engordaran y después la llevaran al matadero. Del otro lado de la cerca no había nada de eso: solo bosque, y en el bosque se perdió.
Pasaron dos meses, y Yvonne seguía allí, sola.
Frente a una patrulla
A fines de julio, Yvonne salió de entre los árboles y se atravesó en una carretera, justo frente a una patrulla de la policía. Después volvió a perderse en el bosque. Pero ya la habían visto.
Las autoridades la declararon un peligro para el tránsito y autorizaron a los cazadores a dispararle. A un animal que solo había escapado le respondían con una orden de muerte. Que la orden llevara sello oficial no la hacía menos cruel.
Entonces alguien se puso de su lado. Gut Aiderbichl, un santuario de animales, se la compró a su dueño por unos cientos de euros, y a principios de agosto Yvonne ya le pertenecía. Por primera vez desde la fuga, había gente que la quería viva. Faltaba encontrarla, y hacerlo antes que los cazadores.

Un helicóptero que no vio nada
A mediados de agosto, la orden de disparo quedó suspendida. Suspendida, no anulada: seguía ahí, en espera, y Yvonne seguía en el bosque.
El 18 de agosto, un helicóptero sobrevoló los árboles con una cámara térmica, de las que muestran el calor de los cuerpos. En esa pantalla, una vaca tendría que brillar como un foco encendido en un cuarto a oscuras.
El helicóptero volvió sin nada. Desde el aire, Yvonne no existía.

Su hermana entre los árboles
Si una máquina no podía verla, quizá su familia lograra llamarla. Llevaron al bosque a Waltraud, la hermana de Yvonne, junto con un becerro. La esperanza era que, al tenerlos cerca, Yvonne saliera a reunirse con ellos.
Waltraud pasó un tiempo en el bosque. Yvonne no se dejó atrapar.
Por último trajeron desde el santuario a Ernst, un buey, para usarlo como señuelo. Tampoco funcionó.
Pasaban las semanas, y cada intento terminaba igual. Mientras tanto, el verano se acababa. Yvonne seguía sola entre los árboles, siempre un paso adelante de todos los que la buscaban.
Un jueves en Unteralmsham
A fines de agosto, el distrito de Mühldorf anuló la orden de disparo de forma definitiva. Ya nadie tenía permiso para matarla. Los que seguían tras ella solo querían llevarla a un lugar donde pudiera envejecer.
Pocos días después, el jueves 1 de septiembre, Yvonne apareció. No la encontró el helicóptero, ni la atrajo su hermana, ni la convenció Ernst. Salió del bosque por su cuenta y entró a un potrero de Unteralmsham, cerca de Stefanskirchen, en medio de otras vacas.
A la mañana siguiente llegó Henning Wiesner, un veterinario que había dirigido el zoológico Hellabrunn de Múnich. No traía un rifle, sino una cerbatana. Hicieron falta dos dardos para que Yvonne se durmiera.
Despertó a salvo. Era el 2 de septiembre de 2011, y habían pasado cerca de cien días desde que rompió la cerca.
Se quedó en Gut Aiderbichl, el santuario que la había comprado para salvarla. Allí vivió ocho años más, casi al día, sin cazadores ni matadero, hasta el 3 de septiembre de 2019. Ese día, en la sede del santuario en Deggendorf, con 14 años y una lesión grave en la cadera, le aplicaron la eutanasia.

Desde el cielo, una cámara buscó el calor de su cuerpo y no lo encontró. Los cazadores tuvieron permiso para dispararle y nunca la alcanzaron. Mientras alguien la quiso muerta, el bosque guardó a Yvonne. Cuando ya solo quedaba el deseo de que viviera, salió sola de entre los árboles y apareció entre otras vacas, a la vista de todos.
Fotos de la plaza principal de Mühldorf am Inn (Gerd Eichmann / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0), de la finca de Gut Aiderbichl en Iffeldorf (HerrAdams / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0) y de dos vacas en el establo de esa finca (Edelmauswaldgeist / Wikimedia Commons, dominio público). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias (6)
- Abendzeitung München (2011). So endet die lange Jagd auf Kuh Yvonne. Abendzeitung. https://www.abendzeitung-muenchen.de/bayern/so-endet-die-lange-jagd-auf-kuh-yvonne-art-148847
- Salzburg24 (s. f.). Yvonne, die Kuh, die ein Reh sein wollte. Salzburg24. https://www.salzburg24.at/leben/tiere/yvonne-die-kuh-die-ein-reh-sein-wollte-75711226
- NPR (2011). Freedom For Yvonne, Germany’s Runaway Cow: Search Is Called Off. Wyoming Public Media. https://www.wyomingpublicmedia.org/2011-08-29/freedom-for-yvonne-germanys-runaway-cow-search-is-called-off
- ABC News (2011). Activists Try to Save Yvonne, the Runaway Cow. ABC News. https://abcnews.com/International/activists-save-yvonne-runaway-cow/story?id=14240863
- The National (2011). Germany’s runaway cow ‘may never be caught’. The National. https://www.thenationalnews.com/world/europe/germany-s-runaway-cow-may-never-be-caught-1.439474
- NBC News (2011). ‘Yvonne’ the runaway cow is returned to her owners (galería de fotos). NBC News. https://www.nbcnews.com/news/photo/yvonne-runaway-cow-returned-her-owners-flna1C8507926
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