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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

El pez del largo de un clip cuyo único hogar en libertad terminó en la Corte Suprema

El cachorrito de Devils Hole, un pez del largo de un clip, vive en libertad en una sola poza del desierto de Nevada. Mantener bajo el agua la repisa donde se reproduce llevó un caso hasta la Corte Suprema, y no fue la última amenaza.

El pez del largo de un clip cuyo único hogar en libertad terminó en la Corte Suprema

El cachorrito de Devils Hole, un pez del largo de un clip, tiene en libertad un solo hogar: una poza escondida en una grieta del desierto de Nevada, en Estados Unidos. Y dentro de esa poza, su vida gira alrededor de una franja de roca que el agua apenas cubre.

Ahí busca comida y ahí pone sus huevos. Si el agua baja, la repisa queda al aire y el pez se queda sin mesa y sin cuna. Que esa piedra siga mojada ha dependido, más de una vez, de decisiones tomadas muy lejos de la grieta.

Un cachorrito de Devils Hole nada sobre un tapete de algas verdes en la repisa de roca poco profunda
Un cachorrito de Devils Hole nada sobre el tapete verde de algas que cubre la repisa poco profunda. Foto: Olin Feuerbacher, U.S. Geological Survey / Wikimedia Commons, dominio público.

Un rancho a cuatro kilómetros

En 1968, la familia Cappaert empezó a bombear agua del subsuelo en su rancho, una propiedad enorme a unos cuatro kilómetros de Devils Hole. En la grieta, la poza empezó a bajar.

La bomba de un pozo en un rancho del desierto vierte un chorro de agua en un canal de riego, con un campo verde y cerros rocosos al fondo
Un pozo de bombeo vierte agua del subsuelo en un canal de riego, en un rancho del desierto de Nevada. Un bombeo así, a unos cuatro kilómetros de la grieta, hizo bajar la poza.

Y en Devils Hole, el nivel del agua lo decide todo. Por debajo de cierta marca, gran parte de la repisa quedaba fuera del agua, y con ella se encogía el único lugar del mundo donde estos peces se reproducen en libertad.

Mientras tanto, en 1972, empezó una costumbre que llega hasta hoy. Casi cada primavera y cada otoño, un equipo se reparte en la grieta: unos cuentan a los peces desde la superficie y otros bajan con equipo de buceo a la caverna, al mismo tiempo, uno por uno.

El gobierno de Estados Unidos demandó a los Cappaert para frenar la caída de la poza.

El 7 de junio de 1976

La justicia ordenó limitar el bombeo para que el agua no bajara de cierto nivel. Los dueños del rancho no lo aceptaron y llevaron el caso hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.

El 7 de junio de 1976, la Corte falló en contra del rancho y confirmó la orden. Su argumento venía de 24 años atrás: en 1952, cuando el gobierno protegió Devils Hole, no protegió solo la grieta. También se reservó el agua que hacía falta para mantenerla en su nivel.

Es como recibir una casa con pozo: de poco sirve si el vecino puede vaciarlo desde su terreno. La orden que quedó en pie buscaba un nivel con el que la mayor parte de la repisa siguiera bajo el agua.

La poza verde de Devils Hole vista desde arriba, al fondo de una grieta de roca, con equipos de medición junto al agua
La poza de Devils Hole vista desde arriba, en el fondo de la grieta de roca, con equipos de medición junto al agua. Foto: Stan Shebs / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Un pez de tres centímetros había llegado al tribunal más alto del país, y su repisa había salido protegida.

Treinta y cinco peces

La repisa siguió bajo el agua, pero eso no garantizaba que hubiera peces encima. En 2013, el conteo encontró 35 cachorritos en la poza: toda la población libre de su especie.

Ese mismo año empezó un seguro de vida, una población de respaldo en cautiverio. Esos peces crecerían a poca distancia de la grieta, en el Centro de Conservación de Peces de Ash Meadows, y con los años llegaron a ser varios cientos, a la espera de que algún día hicieran falta.

En la poza, la población volvió a subir. Para la primavera de 2016 eran 115, y era temporada de desove: la repisa tenía huevos y larvas.

Tres latas de cerveza

El 30 de abril de 2016, tres hombres llegaron a Devils Hole en un vehículo todoterreno. Dispararon al menos diez veces contra los candados de dos rejas, contra un sensor de movimiento y contra varios letreros. Habían bebido: dejaron tres latas de cerveza, y uno de ellos vomitó.

La entrada de la grieta de Devils Hole entre rocas del desierto de Nevada, rodeada por una cerca de protección
La entrada de la grieta de Devils Hole, entre rocas del desierto de Nevada, con la cerca que la protege. Foto: Ken Lund / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

Después, uno se metió en la poza. Trenton Sargent pisó la repisa en plena temporada de desove, y bajo sus pies quedaron aplastados huevos y larvas: parte de la siguiente generación de la única población libre del planeta.

Sargent terminó condenado a doce meses y un día de prisión y a tres años de libertad supervisada. Sus dos acompañantes recibieron un año de libertad condicional cada uno.

Olas dentro de la grieta

Después de eso, la poza se fue llenando de peces. El 6 y 7 de abril de 2024, buzos y biólogos federales y del estado de Nevada contaron 191 cachorritos, la cifra más alta en una primavera desde marzo de 1999.

Ocho meses después, en diciembre de 2024, la tierra tembló. En febrero de 2025 volvió a temblar.

Dentro de la grieta, el agua se meció como el café en una taza cuando alguien choca con la mesa. Las olas barrieron la repisa y arrastraron fuera de ella las algas, la materia orgánica y los huevos.

En marzo de 2025, una inmersión encontró unos 20 peces. En menos de un año, la poza había perdido la gran mayoría de sus peces.

Ese año, los biólogos hicieron lo que nunca se había hecho en Devils Hole: liberar en la poza peces criados en cautiverio. Primero llegaron 19 desde Ash Meadows, y durante el año siguiente hubo más traslados. El respaldo que había empezado en 2013 bajaba por fin a la repisa.

En la primavera de 2026, los buzos volvieron a la caverna y los observadores, a la orilla. Contaron 77 peces, casi cuatro veces lo que se había visto en marzo del año anterior. Y en la repisa, los cachorritos estaban otra vez reproduciéndose.

Varios cachorritos de Devils Hole plateados y azulados nadan en grupo cerca de la roca de la poza
Varios cachorritos de Devils Hole, plateados y azulados, nadan en grupo junto a la roca de la poza. Foto: Olin Feuerbacher, USFWS / Wikimedia Commons, dominio público.

Esos 77 son todos los cachorritos de Devils Hole que viven en libertad. Varios cientos más siguen en Ash Meadows, por si la poza vuelve a necesitarlos.

Hoy, 77 peces del largo de un clip buscan comida y ponen sus huevos sobre la misma piedra que un rancho empezó a dejar al aire y que la Corte Suprema mantuvo bajo el agua. Cada huevo que dejan ahí es una apuesta a que, la próxima primavera, cuando los buzos bajen a la grieta, el número vuelva a subir.

Fotos de cachorritos de Devils Hole (Olin Feuerbacher / Wikimedia Commons, dominio público), de la poza (Stan Shebs / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0) y de la entrada de la grieta (Ken Lund / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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