Una sequía calentó un lago amazónico a 39 °C con unos 1.400 delfines de río atrapados en él
En septiembre de 2023, una sequía extrema encogió el lago Tefé, en la Amazonía de Brasil, donde vivían unos 1.400 botos y tucuxis. Entonces empezaron a aparecer delfines muertos, y un equipo de científicos salió a contarlos uno por uno.

Los delfines del lago Tefé cazan en un agua del color del café con leche y se mueven entre las plantas del bosque inundado con la soltura de quien conoce cada tallo. Eran unos 1.400, botos y tucuxis, y ese lago de la Amazonía de Brasil era toda su casa.

En septiembre de 2023 empezaron a aparecer muertos en esa misma agua. Nadie sabía todavía qué los estaba matando, cuántos más iban a morir ni si alguien llegaría a tiempo para salvar a los demás.
Un lago que se encogía
La sequía llevaba semanas. Era una sequía extrema, y día tras día, bajo un sol que no aflojaba, el agua bajaba y la orilla se alejaba un poco más. Para los delfines, cada mañana había menos lago.
El 23 de septiembre aparecieron los primeros delfines muertos. Miriam Marmontel, investigadora del Instituto Mamirauá, salió con su equipo a recorrer el lago para encontrarlos y contarlos uno por uno. La mayoría eran botos rosados; los demás, tucuxis grises.
Y los cuerpos no dejaban de aparecer. Cada recorrido terminaba con una cuenta más larga que la del día anterior.

Un termómetro en el agua
El 28 de septiembre, el equipo encontró 70 delfines muertos. Y en uno de los puntos del lago que vigilaban, el termómetro marcó 39,1 °C.
Es la temperatura de una persona con fiebre alta. Solo que esta vez no se trataba de una frente caliente, sino del agua de la que los delfines no podían salir.

Un boto se orienta con ecos y con una vista que le sirve aun en esa agua turbia, y así se escurre entre troncos y ramas sin chocar. Pero el calor no era un obstáculo que pudiera rodear: estaba en el agua misma.
Entonces las semanas de sequía tuvieron otro sentido. Con menos agua y el mismo sol encima, el lago se había calentado como se calienta un charco a mediodía.
El calor pasó a ser la sospecha principal, pero nadie daba el caso por cerrado. Los investigadores también buscaban alguna enfermedad y revisaban si un organismo microscópico del agua podía haberlos intoxicado.
Veterinarios en el lago
Mientras la cuenta crecía, llegaron veterinarios y expertos en mamíferos acuáticos enviados por el gobierno de Brasil. Venían a intentar salvar a los delfines que seguían vivos.
Había que decidir si convenía sacarlos de ese lago caliente y llevarlos a otros ríos. La respuesta fue que no era seguro: además de revisar la calidad del agua, antes había que descartar que hubiera de por medio alguna toxina o algún virus, y eso todavía estaba por saberse.

Los sobrevivientes se quedaron en su lago. Y en todo ese tiempo, ninguno llegó a estar en un estado de salud que justificara un rescate.
La cuenta de Marmontel
A comienzos de octubre, Marmontel resumió en una frase lo que su equipo había ido anotando recorrido tras recorrido: «En la última semana documentamos 120 cadáveres».
Ciento veinte delfines en siete días, en un lago donde vivían unos 1.400. En una sola semana había muerto casi uno de cada diez.
Y las muertes no terminaron con esa semana. Para el 17 de octubre, la cuenta pasaba de 150, la gran mayoría botos, y cuando por fin se cerró, eran 159. La causa más probable resultó ser la que el termómetro había señalado aquel 28 de septiembre: el estrés térmico, un calor que el cuerpo de los delfines no pudo soportar.
Y es que los botos no reponen una pérdida así en una temporada. Una hembra lleva a su cría en gestación alrededor de un año y después puede amamantarla hasta casi seis. Entre una cría y la siguiente pasan, en promedio, más de cuatro años y medio.
Cuando nace la siguiente, un niño nacido el mismo día que la primera ya estaría en preescolar. Por eso cada hembra de boto que murió en Tefé se llevó también las crías que habría tenido en los años siguientes.
Los delfines que sobrevivieron a aquella sequía siguieron cazando en la misma agua color café con leche, entre las plantas del bosque inundado. Cada cría que nazca ahí llegará despacio, una por madre y con años de por medio, y cada una ocupará un poco del espacio que dejaron los que faltan.
Foto del delfín de río del Amazonas: Dan Riskin / Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Al Jazeera / Reuters (2023). Deaths of 120 Amazon dolphins linked to severe drought, high temperatures. Al Jazeera. https://www.aljazeera.com/news/2023/10/3/deaths-of-120-amazon-dolphins-linked-to-severe-drought-high-temperatures
- NPR / Reuters (2023). More than 100 dolphins found dead in Brazilian Amazon as water temperatures soar. NPR (WFSU). https://news.wfsu.org/all-npr-news/2023-10-03/more-than-100-dolphins-found-dead-in-brazilian-amazon-as-water-temperatures-soar
- Instituto Mamirauá (2023). ‘Ebulição’ Amazônica: a emergência dos botos-vermelhos e tucuxis no Amazonas. Instituto Mamirauá. https://mamiraua.org.br/noticias/emergencia-de-botos/
- Agência Brasil (2023). Análises sobre mortes de botos no AM devem sair em até uma semana. Agência Brasil. https://agenciabrasil.ebc.com.br/geral/noticia/2023-10/analises-sobre-mortes-de-botos-no-am-deve-sair-em-ate-uma-semana
- WWF-Brasil y Instituto Mamirauá (2023). Mortes de botos indicam agravamento da crise climática. river-dolphins.org. https://river-dolphins.org/pt/mortes-de-botos-indicam-agravamento-da-crise-climatica/
- Smithsonian Magazine (2023). At least 125 river dolphins have died amid drought and heat in Brazilian Amazon. Smithsonian Magazine. https://www.smithsonianmag.com/smart-news/at-least-125-river-dolphins-have-died-amid-drought-and-heat-in-brazilian-amazon-180983036/
- Martin, A. R. y da Silva, V. M. F. (2018). Reproductive parameters of the Amazon river dolphin or boto, Inia geoffrensis (Cetacea: Iniidae); an evolutionary outlier bucks no trends. Biological Journal of the Linnean Society, 123(3), 666. https://academic.oup.com/biolinnean/article-abstract/123/3/666/4888610
- Animal Diversity Web (s. f.). Inia geoffrensis (Amazon river dolphin). Universidad de Michigan. https://animaldiversity.org/accounts/Inia_geoffrensis/
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