Saltar al contenido
Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

El búho cornudo que unos adolescentes golpearon con un bate: qué fue del paciente 26-224

Era abril y un polluelo de búho cornudo recibía los golpes de un bate de béisbol. Esta es la historia del paciente 26-224 y de los meses que siguieron.

El búho cornudo que unos adolescentes golpearon con un bate: qué fue del paciente 26-224

Era abril, y el búho cornudo todavía era un polluelo. Su cuerpo no había terminado de crecer y le faltaba mucho para tener la fuerza de un ave rapaz adulta.

Ese día, un grupo de adolescentes lo estaba golpeando con un bate de béisbol.

No era un accidente ni un descuido. Era un ataque que podía costarle la vida, y el búho no tenía cómo defenderse.

Lo que pasara con él ya no dependía de él. Dependía de quien estuviera mirando.

Y alguien miraba. Un testigo intervino, rescató al polluelo y lo llevó al Ojai Raptor Center, un centro sin fines de lucro de California que rehabilita aves rapaces para devolverlas a la vida silvestre.

Paciente 26-224

Para el equipo del centro, el búho pasó a ser el paciente 26-224. Y lo primero fue entender qué le había dejado el ataque.

Tenía un trauma interno y una fractura cerrada del metatarso, uno de los huesos del pie. Ninguna de las dos lesiones se iba a resolver rápido.

Pero en su caso no bastaba con sanar. El 26-224 era un polluelo: además de recuperarse, tenía que crecer y hacerse fuerte antes de poder valerse por sí mismo en libertad.

Lo más difícil de entender

Entonces empezó la parte larga. Meses de tratamiento y de rehabilitación, de esperar a que el cuerpo del búho hiciera su parte.

En julio, el equipo publicó en Instagram una imagen del búho, que seguía en plena recuperación. «Esos casos siempre son difíciles. Pero cuando a un animal lo lastimaron de forma intencional, es especialmente difícil de entender», escribió.

Publicación de Instagram

Y es que, según contó el centro en esa actualización de julio, la mayoría de los animales que atiende llegan afectados por la actividad humana: choques con vehículos o con ventanas, raticidas, la pérdida de su hábitat. Casi siempre, el daño les llega de rebote.

Con este búho, en cambio, el daño fue buscado. Por eso el equipo también insistió en lo importante que es enseñarles a los niños a respetar y cuidar la vida silvestre.

Cinco meses después

El paciente 26-224 resistió. Mes a mes, el tratamiento y el tiempo hicieron su trabajo, hasta que el equipo pudo dar por exitosa su recuperación.

A finales de septiembre, cinco meses después de su llegada, lo liberaron en Lancaster, California.

El 20 de octubre, el centro contó en Facebook cómo había terminado todo. «Estamos enormemente agradecidos con el buen samaritano que intervino y actuó aquel día, y con nuestro dedicado equipo, que cuidó a este búho durante todo su largo camino de recuperación», escribió.

Publicación de Facebook

Y agregó una frase que cabe entera en el recorrido del 26-224: «De un comienzo muy difícil a volver a volar libre: de eso se trata la rehabilitación de fauna silvestre».

En abril, su destino dependía de quien estuviera mirando. En septiembre, en Lancaster, volvió a depender solo de sus alas.

Imagen principal: The Ojai Raptor Center.

Sigue leyendo

  1. Un hijo afuera, otro en la bolsa y un tercero en pausa: así cría la cangura roja
  2. Freya, la morsa que recorrió seis países buscando dónde dormir y encontró una multitud en Oslo
  3. Unos cachorros de león pasaron seis horas sin poder abrir a un pangolín. Su mayor amenaza es otra
  4. En plena Segunda Guerra Mundial, el sonar buscaba submarinos y el mar sonaba a sartén
  5. Le quitaron ramas, árboles y piedras, y Stoffel, el tejón de la miel, siguió escapando

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa