Una cría de bongo corre en Virginia mientras su especie lucha por no desaparecer en Kenia
Una hembra de bongo oriental de montaña da sus primeros pasos en Virginia. En los bosques de Kenia, de donde viene su especie, quedan menos de 100 en libertad.

Una cría de bongo de pocos días pasa sus primeras jornadas pegada a su madre, en Virginia, Estados Unidos. Es una hembra de pelaje rojizo cruzado por rayas blancas. Entre siesta y siesta, empieza a descubrir lo que pueden hacer sus patas.
Es un bongo oriental de montaña, un antílope de bosque originario de Kenia. Y lo que está en juego con su llegada es mucho más grande que ella.
Un bosque que se queda sin bongos
Los bongos están entre los antílopes más grandes que viven en el bosque: pelaje castaño rojizo, rayas blancas y largos cuernos en espiral. El de montaña vive solo en los bosques de las montañas de Kenia, y allí quedan cada vez menos.
Según el Mount Kenya Wildlife Conservancy, la caza sin control, la caza furtiva, la pérdida de su hábitat y las enfermedades le provocaron una de las caídas de población más bruscas. Hoy quedan menos de 100 en libertad, y la UICN lo considera en peligro crítico. Para la Rare Species Conservatory Foundation, la amenaza principal es la pérdida de su hábitat, a medida que las personas avanzan sobre el bosque.
Como no vive en ningún otro lugar, si desaparece de esos bosques, desaparece de la naturaleza. Por eso también cuentan los bongos que viven bajo cuidado humano. El mismo Mount Kenya Wildlife Conservancy llevó de regreso a Kenia 18 bongos de varios zoológicos de Norteamérica, que fueron adaptándose a las condiciones del país en un santuario al pie del monte Kenia, parte de su antiguo territorio.
Las crías que nazcan allí y aprendan a valerse en lo silvestre pasarán al Servicio de Vida Silvestre de Kenia, que las llevará a reforzar las poblaciones libres y a volver a los lugares de donde la especie desapareció.
Clover y Masiko
La historia de esta cría empezó con una mudanza. En 2025, Clover y Masiko, sus futuros padres, llegaron al Zoológico de Virginia por recomendación del Plan de Supervivencia de la Especie del bongo oriental, un esfuerzo coordinado para mantener poblaciones sanas de este antílope bajo cuidado humano.
El martes 13 de octubre, Clover dio a luz a una hembra que se veía sana. Hacía seis años, desde 2020, que no nacía allí un bongo de su especie.
La madre se fue haciendo a su nuevo papel. «Clover está mostrando un gran cuidado materno: acicala, amamanta y protege a su cría», contó Kelsie, la cuidadora principal del Sendero Safari de África, en el anuncio que el zoológico publicó en Facebook.
Pezuñas con prisa
La cría, por su parte, no estaba para quedarse quieta. «Nuestra recién llegada ya se mantiene firme sobre sus pezuñas, y parece que disfruta recorrer a toda velocidad su hábitat interior y pasar tiempo con mamá entre siestas», agregó Kelsie en el mismo anuncio.
Por ahora, madre e hija tienen tiempo para conocerse y acomodarse a su nueva rutina. Mientras se adaptan, a ratos podrán salir al espacio exterior de los bongos, así que quien visite el lugar quizá alcance a verlas.
Todavía no tiene nombre. Lo que sí tiene son unas patas que, a pocos días de nacer, ya se lanzan a correr. Y para una especie a la que le quedan menos de 100 animales libres en los bosques de Kenia, cada una de esas carreras es un poco de futuro.
Imagen principal: The Virginia Zoo.
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