Un murciélago diminuto llegó en pleno otoño a un centro de rescate de fauna silvestre en Surrey, Inglaterra. La estación jugaba en su contra: cada semana hace más frío y quedan menos insectos para comer.
A primera vista podía pasar por uno de sus parientes más comunes, los pequeños pipistrelos. Pero en su espalda había una pista.
Un lomo despeinado
El equipo de Wildlife Aid lo miró de cerca. El pelaje del dorso era largo, hirsuto, casi revuelto. Y el animal era un poco más grande que sus primos.
Esas dos señales bastaron para reconocerlo. Era un murciélago de Nathusius, una de las especies de murciélago más raras del Reino Unido.
Una muestra de esa rareza: en el país se conocen muy pocas colonias de maternidad de esta especie, los refugios donde las hembras crían a sus pequeños. Sus primos más comunes, el murciélago enano y el de Cabrera, tienen muchas más.
Un viajero entre dos orillas
Y es que el murciélago de Nathusius vive en movimiento. Aunque se reproduce en el Reino Unido, la especie es conocida por sus largas migraciones entre el Reino Unido y el continente europeo, de ida y de vuelta sobre el mar.
¿Y qué le pasó a este? El equipo tiene una sospecha: lo más probable es que lo interrumpieran en pleno apareamiento. «Vaya momento tan inoportuno», escribió el equipo en Facebook.
Lo revisaron con cuidado. No tenía heridas ni lesiones a la vista. Le dieron líquidos y un lugar seguro y tranquilo donde descansar.
Parece poco. En esta época del año, es mucho.
Antes del frío
Mientras los murciélagos se preparan para el invierno, bajan las temperaturas y escasean los insectos. Comer se vuelve más difícil, y con eso también juntar las reservas de energía que necesitan para atravesar los meses fríos.
Ahí está el peligro. Si alguien perturba a un murciélago que hiberna, lo obliga a gastar esas reservas, y eso puede poner en riesgo su vida.
Por eso, durante este otoño e invierno, Wildlife Aid pide no molestar los lugares donde podrían refugiarse murciélagos y, si encuentras uno que parece necesitar ayuda, consultar a un centro de rescate de fauna local o al Bat Conservation Trust.
El pequeño viajero ya dejó el centro. Ahora está con el Surrey Bat Group, un equipo que lo cuidará el tiempo que haga falta.
Un animal hecho para cruzar el mar entre el Reino Unido y el continente pasa ahora sus días a resguardo, quieto, juntando fuerzas. Afuera, el otoño sigue avanzando. Cuando esté listo, volverá a volar libre.
Imagen principal: Wildlife Aid.

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