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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Un hijo afuera, otro en la bolsa y un tercero en pausa: así cría la cangura roja

Un hijo que vuelve a mamar, una cría de menos de 1 gramo y un embrión detenido en el útero: la cangura roja cría en tres tiempos a la vez. Y su bolsa guarda una sorpresa más.

Un hijo afuera, otro en la bolsa y un tercero en pausa: así cría la cangura roja

En una llanura roja del interior de Australia, una cangura roja descansa. Un joven de unos nueve meses llega saltando, hunde la cabeza en la bolsa de su madre y empieza a mamar. Ya no vive ahí dentro. Pero vuelve.

Desde fuera no se ve que en esa bolsa hay alguien más. Prendida a otro pezón hay una cría diminuta que nació hace apenas unas semanas. Dos hijos de edades muy distintas dependen del mismo cuerpo. Y no son los únicos.

Fotografía de un canguro rojo, la especie protagonista de esta historia
Un canguro rojo (Osphranter rufus), la especie de esta historia. Foto: Warren Garst / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Una cría del tamaño de un frijol

La cangura roja es la hembra del canguro rojo (Osphranter rufus, antes Macropus rufus). La especie habita las llanuras abiertas, los pastizales y los matorrales del interior australiano, según la monografía que Freedman y colegas publicaron en 2020 en Mammalian Species. Esa misma obra da la primera cifra que desconcierta: la cría de la bolsa nació tras una gestación de apenas 33 días.

Al nacer medía como un frijol y pesaba menos de 1 gramo, de acuerdo con la ficha de la especie en Animal Diversity Web, de la Universidad de Míchigan. Con ese tamaño hizo sola su primer viaje: trepó por el pelaje de su madre hasta la bolsa y se prendió a un pezón. Un equipo del Leibniz-IZW y de las universidades de Melbourne y Sídney estudió esa escalada en canguros y otros marsupiales. Según la reseña de ScienceDaily (2013), la escalada empieza ya dentro del útero.

El hermano mayor hizo ese mismo viaje hace meses. Hoy ya no vive en la bolsa, pero sigue volviendo para mamar, como describe la misma ficha. Son dos hijos en un mismo cuerpo. Pero la cangura guarda un tercero.

Unas 85 células en pausa

Uno o dos días después de parir, la cangura volvió a aparearse, según Freedman y colegas (2020). El nuevo embrión se dividió hasta formar un blastocisto de unas 85 células y se detuvo. Sigue en su útero, vivo y en pausa, y esa pausa puede durar meses.

El fenómeno se llama diapausa embrionaria. La bióloga de la reproducción y del desarrollo Marilyn Renfree, de la Universidad de Melbourne, dedicó décadas a entender cómo se controla. Así lo cuenta el perfil de su laboratorio, que añade que se retiró a fines de 2025 y sigue investigando. Su modelo principal es el ualabí tammar. En esa especie, el blastocisto se detiene con unas 80 células, como detalla la revisión que firmó con J. C. Fenelon en 2017 en Development.

Renfree y su colega Geoff Shaw explicaron cómo funciona el freno en una revisión de 2000 en Annual Review of Physiology. Mientras la cría de la bolsa mama, ese estímulo mantiene dormido al embrión. Cuando la cría está por dejar la bolsa, el embrión despierta y retoma su desarrollo, como recogen Freedman y colegas para la cangura roja.

¿Significa eso que la cangura pasa la vida preñada? No exactamente. El equipo de Renfree reserva esa descripción para el ualabí de pantano, la única especie que concibe un nuevo embrión antes de parir. Lo muestra un estudio publicado en 2020 en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y reseñado por ScienceDaily. La cangura roja, como las demás hembras de canguro y ualabí, se aparea después del parto. Además, su embrión en pausa ni siquiera está implantado.

Cuando la sequía se lleva a la cría

En un territorio donde la lluvia no sigue calendario, ese embrión guardado funciona como un seguro. Si la sequía se lleva a la cría de la bolsa, ya no hay succión que lo frene y el embrión despierta antes, según Freedman y colegas (2020). La cangura no necesita un nuevo apareamiento: la siguiente cría ya estaba en camino.

El seguro, sin embargo, tiene un límite. En las sequías largas, la misma monografía registra hembras en anestro, es decir, que dejan de reproducirse, probablemente por la mala alimentación. Entonces la cangura deja de criar y tiene que volver a empezar cuando mejoran las condiciones. En buenas condiciones, en cambio, puede encadenar crías sin descanso. Mientras la sequía no se alargue, no empieza de cero.

Dos pezones vecinos, dos leches

Pero lo más asombroso no ocurre en el útero, sino en la bolsa, ahora mismo. El recién nacido y su hermano mayor maman de dos pezones vecinos, y no reciben lo mismo. Lo documenta la revisión de Stannard, Miller y Old (2020) sobre la leche de marsupiales y monotremas, publicada en PeerJ, que puedes leer completa en Europe PMC. Allí, la leche del neonato de la cangura roja aparece como un líquido rico en proteína.

Las cifras vienen del campo. E. L. Muths analizó la leche de una población silvestre de canguros rojos y publicó los resultados en 1996 en el Australian Journal of Zoology, según la ficha del estudio en el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Entre los días 0 y 40 de lactancia, la leche de la cría diminuta tiene apenas 11 % de sólidos y 3,9 % de lípidos. La proteína llega al 5,0 % y los carbohidratos son lo más escaso, con 2,0 %: no es una leche azucarada. Con los meses, los carbohidratos suben hasta 6,2 % hacia el día 235.

El mayor recibe una leche muy distinta: espesa, cargada de grasa y proteínas. Los porcentajes de esa leche tardía y los detalles del muestreo están en el artículo original de Muths. Las fuentes citadas no explican cómo logra cada glándula seguir su propio calendario: documentan el resultado, no el mecanismo.

Una madre, dos leches distintas, al mismo tiempo: una para cada hijo.

Al anochecer, la cangura se aleja saltando por la llanura. Lleva tres hijos en tres tiempos: uno que se va, uno que empieza y uno que espera su turno.

Desde lejos parece una madre cualquiera, pero su cuerpo lleva tres calendarios a la vez. Detiene una vida que espera, sostiene otra que apenas empieza y despide poco a poco a la que se va, con una leche distinta para cada hijo que mama.

¿Qué otro animal conoces que críe a sus hijos de una forma tan sorprendente como la cangura roja?


Créditos de las imágenes: Warren Garst / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

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