Es otoño de 1813. John James Audubon viaja de Henderson a Louisville, en Kentucky, y cruza los Barrens a pocas millas de Hardensburgh. Es mediodía y la luz empieza a irse. No es una tormenta.
Son alas. Bandadas de palomas pasan sobre su cabeza, una detrás de otra, y no terminan de pasar. Al día siguiente todavía pasan. Y al otro también.
Un eclipse hecho de alas
Audubon lo dejó por escrito en su Ornithological Biography (1831): «la luz del mediodía se oscureció como por un eclipse», y las palomas siguieron pasando «sin disminuir» durante tres días seguidos. El pasaje completo, en inglés, lo puedes leer en la reproducción que publicó W. B. Mershon en 1907. Conviene tomarlo como lo que es: el relato de un testigo, no una medición.
Eran palomas migratorias, quizá el ave más abundante de Norteamérica. Según National Geographic Education (2014), cuando llegaron los europeos había entre 3.000 y 5.000 millones, entre el 25 % y el 40 % de todas las aves del continente. El Zoológico de Cincinnati habla incluso de más de 5.000 millones a principios del siglo XIX. Son estimaciones, no censos, pero todas apuntan a la misma escala.

Hasta cien nidos en un solo árbol
Era veloz: los observadores le calcularon hasta 97 km/h (60 millas por hora), una velocidad máxima y no la de crucero, de acuerdo con National Geographic Education. Recorría los bosques de hayas y robles tras las grandes cosechas de bellotas y hayucos, y comía también castañas y otros frutos, explica Audubon Magazine.
Y anidaba en colonias descomunales. En 1871, una sola ocupó unas 850 millas cuadradas (unos 2.200 km²) del centro de Wisconsin, en forma de V entre Black River Falls, Wisconsin Dells y Wisconsin Rapids. Se estima que allí anidaron unos 136 millones de adultos; es la mayor anidación registrada, según PBS Wisconsin, que se apoya en el trabajo de Schorger (1955).
En colonias así, un solo árbol podía sostener decenas de nidos: «No era raro ver de 50 a 100 nidos en un árbol», anota la Comisión de Caza de Pensilvania.

Y, sin embargo, cada hembra ponía un solo huevo por nidada. Ambos padres alimentaban al pichón con una «leche» que producen en el buche, como recuerda R. W. Storer en un artículo de The Auk (2005); Ehrlich, Dobkin y Wheye repasan ese alimento tan particular en su ensayo «Bird Milk» (1988).
Lo que las hacía fuertes las delató
Vivir juntas era su fuerza, y también su punto débil: una colonia de millones de aves no se esconde. Según Yale Environment 360, gracias al telégrafo los cazadores profesionales se enteraban enseguida de cada anidación nueva; el ferrocarril los llevaba hasta allí y después transportaba las aves a los mercados.
A la caza comercial se sumó la pérdida de bosque, y el desplome fue rapidísimo: de miles de millones en la década de 1860 se pasó a apenas unos miles hacia 1890, según la misma fuente. La última paloma silvestre abatida con registro aceptado, conocida como «Buttons», murió en el condado de Pike (Ohio) en 1900, recuerda Audubon Magazine; algunas fuentes citan otra en Laurel (Indiana), el 3 de abril de 1902.
Después de 1900 solo quedaba una población cautiva, en el Zoológico de Cincinnati, y los intentos de cría fracasaron, según el propio zoológico. Cuántas aves formaban aquel último grupo no consta en los registros citados aquí.
Una percha cada vez más baja
Entre ellas vivía Martha, llamada así por Martha Washington. Había nacido en cautiverio: creció en la colección de Charles Otis Whitman en Chicago o en las bandadas de Milwaukee o de Chicago, según la versión, antes de llegar al grupo de Cincinnati, cuenta National Geographic Education. Convivió con otras palomas de su especie, pero probablemente nunca vio volar una bandada salvaje.

El 10 de julio de 1910 murió George, su último compañero, según Yale Environment 360. Desde entonces, Martha fue la última paloma migratoria conocida. Se ofrecieron 1.000 dólares a quien le encontrara pareja. Nadie pudo cobrarlos. En 1912, ya sola, la fotografiaron viva en el zoológico; esa imagen, publicada en 1921, todavía permite verla.
Envejeció en su percha. Un derrame la dejó débil, y sus cuidadores le bajaron la percha a pocos centímetros del suelo para que no tuviera que volar, como recogen los recuerdos de Martha que reunió la National Audubon Society (2014). Los visitantes seguían llegando a ver a la última.

Una extinción con fecha y casi hora
El 1 de septiembre de 1914, a la 1 de la tarde, Martha murió con 29 años, según National Geographic Education. Habían pasado algo más de cuatro años desde la muerte de George. Ese día no se fue un ave: se fue una especie entera, una de las pocas cuya extinción tiene fecha y casi hora.
¿Y qué fue de ella? Su cuerpo no se perdió: hoy Martha se conserva en el Smithsonian. Un siglo después de su muerte, National Geographic titulaba que las palomas migratorias seguían siendo un ícono.
De aquellos miles de millones queda ella. Martha es lo que resta de un cielo que, una vez, tardó tres días en terminar de pasar.
¿Qué especie de hoy crees que necesita que la miremos con atención antes de que su historia se parezca a la de Martha?
Foto de Martha: Smith Bennett / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Audubon, J. J. (1831). Ornithological Biography, vol. I: Passenger Pigeon. Reproducido en Mershon, W. B. (1907), The Passenger Pigeon, cap. III. Wikisource. https://en.wikisource.org/wiki/The_Passenger_Pigeon/Chapter_III
- Storer, R. W. (2005). A possible connection between crop milk and the maximum size attainable by flightless pigeons. The Auk 122(3): 1003-1004. https://academic.oup.com/auk/article/122/3/1003/5562432
- Yale Environment 360 (s. f.). Fate of the Passenger Pigeon Looms as a Somber Warning. Yale Environment 360. https://e360.yale.edu/features/fate_of_the_passenger_pigeon_looms_as_a_somber_warning
- National Geographic Education (2014). Remembering Martha, the Last Passenger Pigeon. National Geographic Education. https://blog.education.nationalgeographic.org/2014/09/11/remembering-martha-washington-the-last-passenger-pigeon/
- National Geographic (2014). Century After Extinction, Passenger Pigeons Remain Iconic. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/adventure/article/140831-passenger-pigeon-martha-deextinction-dna-animals-species
- National Audubon Society (2014). 13 Memories of Martha, the Last Passenger Pigeon. National Audubon Society. https://www.audubon.org/news/13-memories-martha-last-passenger-pigeon
- Audubon Magazine (s. f.). Why the Passenger Pigeon Went Extinct. National Audubon Society. https://www.audubon.org/magazine/why-passenger-pigeon-went-extinct
- Cincinnati Zoo & Botanical Garden (s. f.). Project Passenger Pigeon. Cincinnati Zoo & Botanical Garden. https://cincinnatizoo.org/animals-archive/project-passenger-pigeon/
- Pennsylvania Game Commission (s. f.). Passenger Pigeon. Pennsylvania Game Commission. https://www.pa.gov/agencies/pgc/wildlife/discover-pa-wildlife/passenger-pigeon
- PBS Wisconsin (s. f.). Wisconsin and the Extinction of the Passenger Pigeon (basado en Schorger, 1955). PBS Wisconsin. https://pbswisconsin.org/news-item/wisconsin-and-the-extinction-of-the-passenger-pigeon/
- Ehrlich, P. R., Dobkin, D. S. y Wheye, D. (1988). Bird Milk. Stanford University. https://web.stanford.edu/group/stanfordbirds/text/essays/Bird_Milk.html
- Schaffer Library, Union College (s. f.). John James Audubon and Extinction: Passenger Pigeon. Union College. https://exhibits.schafferlibrarycollections.org/s/audubon-extinction/page/passenger-pigeon

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