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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

El cangrejo herradura tiene sangre azul, y nuestras inyecciones dependen de ella

Es pariente de las arañas, su linaje tiene unos 450 millones de años y su sangre azul delata toxinas bacterianas que nadie ve. Esta es la historia de cómo llegó a vigilar nuestras inyecciones, y de lo que le cuesta.

El cangrejo herradura tiene sangre azul, y nuestras inyecciones dependen de ella

Es una noche de finales de mayo en la bahía de Delaware, en la costa este de Estados Unidos. La marea sube más que de costumbre y la orilla empieza a moverse: caparazones con forma de herradura salen del agua y se detienen sobre la arena mojada. Las hembras empiezan a cavar.

Son cangrejos herradura del Atlántico (Limulus polyphemus), de un linaje más antiguo que los dinosaurios, y han venido a desovar. Lo que llevan por dentro vigila, desde hace décadas, la seguridad de millones de vacunas e inyecciones.

Un pariente de las arañas en la orilla

Pese al nombre, no son cangrejos ni crustáceos: el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) los describe como parientes cercanos de las arañas y los escorpiones. Su linaje suma unos 450 millones de años, según Maloney, Phelan y Simmons (2018) en PLoS Biology.

Una mano apoya sobre la arena mojada de una playa una losa de piedra caliza clara con la huella fósil de un cangrejo herradura, junto a un ejemplar vivo de tamaño parecido
Una huella fósil y un cangrejo herradura vivo, lado a lado: dos extremos de un linaje de unos 450 millones de años.

La bahía de Delaware reúne la mayor concentración de cangrejos herradura en desove del mundo, según el Departamento de Recursos Naturales y Control Ambiental de Delaware (DNREC). El desove alcanza su máximo en mayo y junio, con las mareas altas de luna llena y de luna nueva. Y llegan por millones: en 2022 se estimaban unos 16 millones de hembras y 40 millones de machos adultos en la bahía, recoge un estudio de 2025 en Marine and Coastal Fisheries.

Cada puesta tiene unos 4.000 huevos verdes diminutos, y una hembra puede dejar 100.000 o más en una temporada, según el USFWS. Para el correlimos gordo, que cada primavera vuela unos 16.000 kilómetros (10.000 millas) desde Sudamérica hasta el Ártico, esos huevos son el combustible que necesita, explica The Nature Conservancy.

La sangre que se vuelve gelatina

El secreto más antiguo del cangrejo herradura corre por dentro. Su sangre usa cobre en vez de hierro: según el USFWS, es de color pajizo y se vuelve azul cuando carga mucho oxígeno. La responsable es la hemocianina, una proteína con cobre que forma más del 90 % de las proteínas de su sangre, según Anderson, Watson y Chabot (2013).

Esa sangre también es un escudo. Cuando una bacteria entra en su cuerpo, unas células defensivas, los amebocitos, detectan sus endotoxinas —componentes de la pared bacteriana— y desatan una cascada que encierra al invasor en un coágulo, explican Tamura, Reich y Nagaoka (2021).

En los años 50, en el Marine Biological Laboratory de Woods Hole, Frederik Bang vio cómo esa sangre se volvía gelatina ante las bacterias. Según la cronología del Ecological Research & Development Group, publicó en 1953 y 1956 que, al inyectar a estos animales una bacteria marina del género Vibrio u otras gramnegativas, incluso muertas, la sangre se coagulaba dentro de sus vasos y los cangrejos morían.

Fotografía en blanco y negro, al estilo de los años 50, de una persona con bata de laboratorio y corbata que sostiene un tubo de ensayo boca abajo frente a una mesa de laboratorio junto al mar
Un laboratorio marino de los años 50, el tipo de lugar donde empezó esta historia.

De esa sangre vuelta gelatina nació, en los años 60, el LAL (lisado de amebocitos de Limulus, por sus siglas en inglés), una prueba que detecta toxinas bacterianas invisibles en vacunas e inyecciones. En 1964, Jack Levin y Bang mostraron que la endotoxina hacía coagular ese lisado, y en los años 70 la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó la prueba, según Tamura y sus colegas.

Más de un millón en un solo año

Esa vigilancia se paga con animales vivos. Según las preguntas frecuentes de la Comisión de Pesquerías Marinas de los Estados del Atlántico (ASMFC), en 2024 se recogieron en Estados Unidos 1.073.329 cangrejos herradura solo para uso biomédico, y 1.008.943 fueron sangrados.

Mano con guante que sostiene boca abajo un tubo de ensayo con un gel translúcido que no se desliza, bajo la luz fluorescente de un laboratorio farmacéutico
En control de calidad, si el gel no se desliza al voltear el tubo, la muestra tiene endotoxinas. El reactivo sale de la sangre del cangrejo herradura.

El procedimiento les extrae hasta un tercio de su sangre (alrededor del 30 %, según Anderson y su equipo), y después vuelven al mar. No todos sobreviven: ese trabajo cita una mortalidad de entre el 10 y el 30 %, y en su propio experimento murió el 18 % de los animales sangrados. La ASMFC calcula con un 15 %, lo que en 2024 equivale a unos 184.693 cangrejos muertos.

¿Y los que regresan? En un estudio publicado en 2019 en Biological Bulletin, Owings, Chabot y Watson siguieron a 28 cangrejos en New Hampshire. En la primera semana, las hembras sangradas fueron a desovar unas 2 veces; las del grupo de control, unas 4,8. La muestra es pequeña y, según el resumen de ScienceDaily, los autores concluyen que la reproducción «puede verse comprometida».

La alarma que se podía copiar

Pero el escudo guardaba también la salida. Según Tamura y sus colegas, la cascada que vuelve gelatina esa sangre arranca con una proteína, el factor C: la que da la primera alarma ante las endotoxinas.

En los años 90, en Singapur, Jeak Ling Ding y Bow Ho copiaron su gen, tomado de un cangrejo herradura asiático, y fabricaron la proteína en el laboratorio. Ese factor C recombinante detecta endotoxinas sin una sola gota de sangre. Maloney, Phelan y Simmons dedicaron a esta alternativa sintética su análisis «Salvar al cangrejo herradura».

Desde 2018 hay medicamentos aprobados que se analizaron con esa proteína, sin tocar a un solo cangrejo, aunque las fuentes de esta historia no detallan cuáles. Además, según European Pharmaceutical Review, la Farmacopea de Estados Unidos (USP) publicó, para adopción anticipada, el texto final de su capítulo <86>, dedicado a las pruebas de endotoxinas con reactivos recombinantes.

¿Ya no hace falta sangrarlos, entonces? Todavía no. La alternativa existe y ya se usa, pero en 2024 el sangrado alcanzó a más de un millón de cangrejos en Estados Unidos. Las cifras completas están en la página de la ASMFC, y el argumento a favor del reemplazo, en PLoS Biology.

Durante millones de años, esa sangre azul defendió al cangrejo herradura de los microbios del mar. Ahora, una copia de su propia alarma podría dejarlo volver en paz a la orilla.

¿Sabías que tantas vacunas e inyecciones dependían de la sangre de este animal? ¿Alguna vez has visto un cangrejo herradura en una playa?

Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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