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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Seamus, el ratón que escapó de un gato con una marca en el pecho

Un ratón joven logró zafarse de un gato en un jardín de Inglaterra. Pero escapar no era lo mismo que salvarse.

Seamus, el ratón que escapó de un gato con una marca en el pecho

En un jardín de Inglaterra, un ratón joven temblaba tanto que sus cuatro patas apenas lo sostenían. Acababa de quedar acorralado por un gato.

Para un animal que cabe entero en tu puño, una sola zarpa suele bastar. Y esta vez la zarpa lo había alcanzado.

Solo, helado y maltrecho

Tuvo suerte: logró zafarse antes de convertirse en presa. Pero escapar no era lo mismo que salvarse.

Cuando lo encontraron, estaba solo y frío, con el cuerpo golpeado y la mirada fija de quien vio el final demasiado cerca. Después, el equipo que lo recibió escribiría que estuvo a punto de ser devorado.

Así llegó a Wildlife Aid, un centro de rescate de fauna silvestre. En un paciente tan pequeño, un golpe que por fuera parece leve puede esconder un daño grave por dentro. Había que revisarlo, y con mucho cuidado.

La marca en el pecho

El equipo veterinario lo examinó milímetro a milímetro. Entonces apareció la huella del gato: moretones que le cruzaban de lado a lado el pecho diminuto.

Era la prueba de lo cerca que había estado. Un hueso roto o una lesión interna, en un cuerpo así, lo habrían cambiado todo.

La revisión siguió, y el resultado contradijo lo que hacía temer su aspecto. No había huesos rotos ni daños internos graves. Fuera de los moretones y del espanto que todavía se le notaba en la cara, el ratón estaba sano.

Su nombre es Seamus. Cuando Wildlife Aid compartió su historia en Facebook, el 11 de octubre, lo describió como «un pequeñísimo jovencito» y contó que se había llevado «un buen susto».

Lo que necesitaba ahora era sencillo y lento: reposo, calor y tranquilidad, para que el miedo se fuera retirando a su ritmo.

Recuperar el valor

Hoy, Seamus sigue en el centro. Come con ganas, y los moretones de su pecho empiezan a desvanecerse.

Lo que falta sanar no está solo en la piel. Según el equipo, Seamus se queda allí mientras terminan de curarse los golpes y mientras recupera el valor que perdió en aquel jardín.

Wildlife Aid recibe donaciones para seguir atendiendo a animales como él.

Y sus cuidadores ya miran más allá del centro. «Estamos seguros de que muy pronto volverá a corretear en libertad», escribió el equipo.

Publicación de Facebook

Las mismas patas que en aquel jardín apenas lo sostenían se preparan ahora para otra cosa: correr rápidas y libres, de vuelta en el bosque.

Imagen principal: Wildlife Aid.

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