Una obrera de hormiga carpintera de Florida tiene una pata herida. Vive en un nido de laboratorio, entre sus hermanas, y para un insecto una herida abierta es una puerta de entrada: si las bacterias llegan a su cuerpo, puede morir.
Sus hermanas no la abandonan. Y lo que hacen a continuación, hasta 2024, solo se había visto en una especie del planeta: la nuestra.
Cuarenta minutos en el «hombro»
Las protagonistas son obreras de hormiga carpintera de Florida, Camponotus floridanus, una especie que anida en troncos y madera podrida del sureste de Estados Unidos, según la nota de prensa de la Universidad de Würzburg.
Primero, una compañera se acerca y le limpia la herida con la boca, una y otra vez. La nota de la universidad incluye fotografías reales de ese lamido y de lo que viene después.
Luego muerde la base de la pata, el trocánter, una especie de «hombro». No es una sola mordida: son mordidas repetidas durante al menos 40 minutos, según el comunicado de Cell Press publicado en EurekAlert!, hasta que la pata se desprende. Es una amputación. El estudio de Frank y colegas (2024) la describe como el primer caso conocido de un animal, fuera de los humanos, que amputa extremidades para combatir una infección.

Y funciona. Entre el 90 y el 95 % de las hormigas amputadas sobreviven, según el comunicado de Cell Press. Sin ningún cuidado, sobrevive menos del 40 % de las que tienen una herida infectada en el muslo.
Heridas hechas a propósito
Nada de esto pasó en un tronco de Florida. El biólogo Erik T. Frank, de la Universidad de Würzburg, el profesor Laurent Keller, de la Universidad de Lausana, y sus colegas Dany Buffat, Joanito Liberti, Lazzat Aibekova y Evan P. Economo lo documentaron en colonias de laboratorio y lo publicaron en julio de 2024 en la revista Current Biology, según la ficha del estudio en Europe PMC.
Las heridas tampoco fueron accidentes. Los investigadores lesionaron las patas a propósito, explica la Universidad de Würzburg, para observar cómo respondía la colonia y comparar cuántas hormigas sobrevivían a una herida infectada con y sin la ayuda de sus compañeras. Cuántas hormigas y colonias participaron no aparece en el resumen ni en las notas de prensa; ese detalle queda en el artículo completo.

Al mirar de cerca, el equipo vio algo desconcertante.
Las hormigas no amputaban siempre
Si la herida estaba arriba, en el muslo, el fémur, las compañeras cortaban. Si estaba más abajo, en la tibia, solo la limpiaban. El tratamiento dependía del lugar del daño, y de ahí sale el título del artículo original: amputaciones «dependientes de la herida».
La pregunta era inevitable. Si cortar salva a nueve de cada diez hormigas con la herida en el muslo, ¿por qué no cortar siempre?
La respuesta estaba dentro de la pata
Para entenderlo, el equipo miró el interior de las patas con tomografías. Según el estudio de Frank y colegas, los músculos que bombean la hemolinfa, la sangre de los insectos, están sobre todo en el fémur. Una herida ahí probablemente frena el flujo, de modo que las bacterias avanzan despacio y hay tiempo para cortar antes de que lleguen al cuerpo. Es la interpretación de los autores, que la presentan como probable y no como un hecho demostrado.
Más abajo, la hemolinfa sigue corriendo rápido. Laurent Keller lo explica en el comunicado de Cell Press: con una herida en la tibia, las hormigas no pueden cortar la pata lo bastante rápido para frenar a las bacterias. Una amputación de 40 minutos llegaría tarde. De hecho, en los experimentos, amputar una tibia herida no mejoró la supervivencia, salvo cuando se hacía justo después de la infección.
Ahí lo que salva es la limpieza. Según el mismo comunicado, con ella sobrevive cerca del 75 % de las hormigas heridas en la tibia; sin tratamiento, apenas el 15 %.
Y las hormigas actúan como si lo supieran: cortan donde la amputación llega a tiempo y limpian donde llegaría tarde.
Las cifras completas y los métodos están en el artículo original de Current Biology, cuya ficha y resumen se pueden consultar en Europe PMC.
Cinco patas y de vuelta al trabajo
¿Y qué pasó con las amputadas? Según la Universidad de Würzburg, siguen viviendo con cinco patas y vuelven a trabajar. Una obrera amputada no se queda al margen: camina entre sus hermanas y retoma sus tareas.

En el hormiguero no hay médico ni manual. Hay una obrera frente a la pata herida de su hermana, eligiendo entre cortar o limpiar según dónde está el daño, y eligiendo lo que salva. La que hoy camina con cinco patas sigue viva porque una hermana supo cuándo cortar y dónde morder.
¿Qué otro comportamiento animal te ha sorprendido por parecerse tanto a la medicina humana?
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Frank, E.T., Buffat, D., Liberti, J., Aibekova, L., Economo, E.P. y Keller, L. (2024). Wound-dependent leg amputations to combat infections in an ant society. Current Biology 34. doi:10.1016/j.cub.2024.06.021. https://www.ebi.ac.uk/europepmc/webservices/rest/search?query=%22Wound-dependent%20leg%20amputations%22&format=json&resultType=core
- Julius-Maximilians-Universität Würzburg (2024). Amputationen retten Leben / Amputation in ants. Nota de prensa. https://www.uni-wuerzburg.de/en/news-and-events/news/detail/news/amputation-ants/
- Cell Press / EurekAlert! (2024). An ant that selectively amputates the infected limbs of wounded sisters. EurekAlert!. https://www.eurekalert.org/news-releases/1049744

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