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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Un lince rojo llegó con las cuatro patas quemadas: ¿podría volver a su hábitat?

Un incendio en Camp Pendleton le quemó las cuatro patas a un lince rojo. En Ramona, un equipo veterinario se propuso curarlo sin que dejara de ser salvaje.

Un lince rojo llegó con las cuatro patas quemadas: ¿podría volver a su hábitat?

El 28 de julio, un lince rojo macho, adulto, ingresó al centro de fauna silvestre de Ramona, en el condado de San Diego, California, con las almohadillas de las cuatro patas quemadas. No le quedaba una sola pata sana para apoyarse.

Para un depredador que vive de lo que caza, eso abría una pregunta que nadie podía responder todavía: si algún día volvería a su hábitat.

El fuego lo había alcanzado semanas antes, en Camp Pendleton, la base del Cuerpo de Marines en ese mismo condado. El incendio Pipeline empezó el 6 de julio cerca del cruce de Hammond Drive y Stuart Mesa Road, en el suroeste de la base.

Esa noche creció rápido. Según los reportes del incendio que publicó Cal Fire, a las 11:18 ardían unas 70 hectáreas, y a las 12:11 de la madrugada ya eran unas 370. Cuando lo contuvieron, había quemado unas 430.

El humo llegó lejos. Fue tan denso que obligó a emitir advertencias de salud en varias comunidades del norte del condado. Una de ellas era Ramona.

Unos agentes de conservación de la propia base habían encontrado al lince herido y lo rescataron. Es lo que recomienda el equipo de Ramona: ante un animal silvestre herido o desplazado, no hay que acercarse, alimentarlo ni tocarlo, sino llamar enseguida a Project Wildlife o a un servicio local de fauna.

3,4 kilos

El equipo veterinario de Project Wildlife, el programa de fauna silvestre de la San Diego Humane Society, lo examinó. Las quemaduras de las almohadillas iban de primer a tercer grado. Y no eran el único problema.

El lince tenía una lesión renal aguda, una desnutrición severa y una infestación grave de garrapatas. Poco después del ingreso pesaba 3,4 kilos.

Entonces empezó un tratamiento intensivo. Le pusieron sueros, lo alimentaron y le dieron medicamentos para el dolor. Además, le limpiaron las heridas, le retiraron el tejido dañado y le aplicaron tratamientos directamente sobre las quemaduras.

Sus patas pasaron también por varias rondas de terapia de luz Phovia, pensada para estimular la regeneración de las células y el crecimiento de tejido sano en las heridas.

Curarlo era una parte del trabajo. La otra era que, al terminar, siguiera siendo salvaje.

Casi invisibles

Cuando las heridas empezaron a cerrar y los análisis volvieron a la normalidad, el equipo lo trasladó a un recinto especial, con una zona interior y otra al aire libre.

Allí casi no veía personas. Unas cámaras remotas registraban cómo se movía, cómo caminaba sobre las patas que sanaban y cuánto peso ganaba. El equipo redujo al mínimo la presencia humana para que el lince conservara sus instintos de animal salvaje.

«Nuestro equipo estaba decidido a que este lince pudiera sanar y volver a casa, a la vida silvestre», dijo Autumn Welch, gerente de operaciones de fauna silvestre del centro de Ramona, en un comunicado que recogió People.

Ese regreso importaba más allá de él. «Los linces rojos cumplen un papel vital en nuestros ecosistemas locales, porque ayudan a mantener el equilibrio y a controlar las poblaciones de roedores y pequeños mamíferos», agregó Welch.

30 de septiembre

El lince pasó 65 días en el centro. En ese tiempo más que duplicó el peso con que había llegado y superó los 6,8 kilos. La anemia que arrastraba desapareció, los valores de sus órganos se normalizaron y las almohadillas de las cuatro patas sanaron por completo.

El 30 de septiembre, el equipo de Project Wildlife y un grupo de Camp Pendleton lo llevaron de vuelta a la base. Lo liberaron cerca del lugar donde lo habían encontrado.

«Ver a un depredador con heridas tan graves pelear para salir adelante, recuperar la fuerza y volver corriendo a su hábitat nativo hace que cada hora de cuidado valga la pena», dijo Welch.

Había llegado a Ramona sin una sola pata sana. Se fue corriendo sobre las cuatro.

Imagen principal: San Diego Humane Society.

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