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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Lo votaron el animal más feo del mundo por una foto tomada a más de mil metros de su casa

En 2013, una votación en internet eligió al pez gota como el animal más feo del mundo. La foto que lo hizo famoso cuenta solo una parte de su historia.

Lo votaron el animal más feo del mundo por una foto tomada a más de mil metros de su casa

Junio de 2003. A bordo del buque de investigación RV Tangaroa, al noroeste de Nueva Zelanda, una red de arrastre sube desde más de mil metros de profundidad. Entre la captura aparece un pez rosado y flácido, con un pliegue de piel que le cae sobre la cara como una nariz y un gesto que cualquiera leería como tristeza.

Nadie a bordo lo sabe todavía, pero la foto de ese pez dará la vuelta al mundo. Y diez años después le valdrá al pez gota un título que ningún animal pidió.

Un apodo en la cubierta del Tangaroa

La red era parte de NORFANZ, una expedición científica entre Australia y Nueva Zelanda. Según la ficha del Australian Museum, el pez salió en un arrastre para reloj anaranjado (orange roughy) sobre la dorsal de Norfolk, entre 1.013 y 1.340 metros de profundidad. Los científicos y la tripulación le pusieron un apodo: «Mr. Blobby».

El sitio neozelandés The Spinoff (2023) atribuye el nombre a la ictióloga Kerryn Parkinson y al equipo de guardia. Parkinson también lo fotografió, y esa foto se volvió viral: en 2010 el blog del museo ya lo presentaba como una estrella de las redes sociales, y la revista Australian Geographic lo llamaría el pez que «rompió internet», según recoge CAMD (2022).

Una votación para los que no son pandas

En 2013, la Ugly Animal Preservation Society abrió una votación en internet, junto con la National Science + Engineering Competition, para elegir su mascota. La había creado el biólogo y comediante Simon Watt como «una noche de comedia con un giro conservacionista», según cuenta en su página personal.

En septiembre de 2013 se anunció el resultado: el pez gota era «el animal más feo del mundo». ¿Con cuántos votos? Según Mongabay (2013), hubo más de 3.000 y el pez gota ganó con 795; el Christian Science Monitor, citando a la BBC, habla de unos 10.000. Las cifras no coinciden; el ganador, sí.

La broma tenía un propósito. «Durante demasiado tiempo los animales tiernos y peludos se han llevado el protagonismo; ahora el pez gota será la voz de los olvidados», declaró Watt, según Mongabay. Su libro lo resume en el subtítulo: We Can’t All Be Pandas. Los pandas acaparan la atención, pero los feos también se extinguen.

La sociedad anunció a su mascota con un nombre científico: Psychrolutes marcidus. Guarda ese nombre.

Lámina científica de principios del siglo XX con un ejemplar de Psychrolutes marcidus
Un ejemplar de Psychrolutes marcidus, la especie con cuyo nombre se anunció la mascota de 2013, en una lámina científica de principios del siglo XX. Imagen: A. R. McCulloch (1885-1925), resultados zoológicos del F.I.S. «Endeavour» 1909-10, lámina LV.

La cara que no es su cara

Pero aquí está lo interesante: la cara que ganó la votación no es la cara del pez.

Según Fishes of Australia, de Museums Victoria, P. marcidus solo vive en Australia, desde Queensland hasta Australia Occidental, incluida Tasmania, entre 600 y 1.200 metros de profundidad. Cada 10 metros de agua suman cerca de una atmósfera, así que allí la presión es de 60 a 120 veces la de la superficie: «cien veces o más», resume el programa Science and the Sea, de la Universidad de Texas en Austin.

En esos hábitats «oscuros y fríos», como los describe National Geographic, ahorrar energía es clave. Según la AAAS (2016), el pez gota tiene huesos blandos, pocos músculos y ninguna vejiga natatoria; su cuerpo gelatinoso es ligeramente menos denso que el agua, así que flota sobre el fondo casi sin esfuerzo, esperando que pasen pequeños crustáceos para succionarlos.

Bajo esa presión, el agua lo sostiene. National Geographic lo describe con forma de renacuajo: cabeza bulbosa, mandíbulas grandes, cola afilada y aletas pectorales plumosas. El museo Te Papa (2024) cuenta que un ejemplar filmado frente a Nueva Zelanda nadaba sin esfuerzo sobre el fondo, remando con sus enormes aletas pectorales. Aletas, ojos, la silueta de un pez común.

Mano de un piloto apoyada en la gruesa ventanilla redonda de un sumergible de aguas profundas, con el borde metálico y la oscuridad del mar al otro lado
Tras la ventanilla de un sumergible, a unos mil metros de profundidad, empieza el mundo oscuro y frío donde el agua sostiene al pez gota.

Al subirlo, ese soporte desaparece. Los tejidos se expanden y la piel se descuelga; fuera del agua, explica Te Papa, un pliegue de piel cae hacia delante y forma una nariz caída. Lo que el mundo llamó «feo» era un cuerpo deshecho fuera de su hogar.

Pez gota fuera del agua, con el cuerpo gelatinoso hundido, una cabeza enorme y blanda y un bulto de piel que cuelga en medio de la cara
Sin la presión del fondo, el cuerpo de un pez gota se desploma: la «nariz» es un pliegue de piel y la tristeza, un efecto de estar fuera del agua.

El contraste se puede ver en el blog de Te Papa, que muestra fotos de Mr. Blobby en 2003 y de un ejemplar capturado en 2024 con sus colores naturales.

Una red que no lo buscaba

Hoy los biólogos temen otra cosa: la pesca de arrastre profundo, que lo atrapa sin buscarlo. El propio Mr. Blobby subió a la superficie en una red de arrastre pensada para otra especie. Cuántos peces gota caen cada año en esas redes es un dato que las fuentes de esta historia no traen.

Red de arrastre vacía y mojada amontonada sobre la cubierta de acero de un buque de investigación, con cables y un tambor de cabrestante detrás y el mar gris al fondo
Una red de arrastre de profundidad recién subida a cubierta. En una red así salió Mr. Blobby del fondo en 2003.

El ejemplar AMS I.42771-001

¿Y qué fue de Mr. Blobby? Se conserva en la colección del Australian Museum con el número AMS I.42771-001 y mide 285 milímetros. Su ficha, con fotos y microtomografías (microCT) del ejemplar, reúne los datos completos de la captura.

Esa ficha guarda la última sorpresa: el museo no lo identifica como P. marcidus, el nombre de la campaña de 2013, sino como Psychrolutes microporos, igual que Te Papa. The Spinoff matiza que solo «se parece a» P. microporos y que la identificación no es definitiva. Pero P. marcidus solo vive en Australia, y Mr. Blobby salió al noroeste de Nueva Zelanda, en un arrastre que llegó hasta 1.340 metros, más hondo que el rango que Fishes of Australia da para esa especie. Hasta su nombre estaba fuera de contexto.

El pez gota nos deja una lección incómoda: juzgamos por una foto sacada de contexto, y a veces ni siquiera el nombre es el suyo. Casi nunca preguntamos de dónde viene alguien antes de decidir quién es.

¿Qué animal te parecía feo o aterrador hasta que conociste su historia?


Lámina de Psychrolutes marcidus: A. R. McCulloch (1885-1925), resultados zoológicos del F.I.S. «Endeavour» 1909-10. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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