A mediados de los años ochenta, quien cruzaba el puente de Congress Avenue, en Austin, Texas, veía un puente cualquiera: coches, peatones, el tráfico del centro. Lo que no veía estaba debajo, metido en ranuras del ancho de un pulgar: cientos de miles de murciélagos que nadie había invitado.
Cuando la gente reparó en ellos, no sintió curiosidad, sino miedo. La pregunta no era de dónde habían salido, sino cómo deshacerse de ellos.
Grietas del ancho de un pulgar
La respuesta a la primera pregunta estaba en una obra. En 1980, el puente, que hoy lleva el nombre de Ann W. Richards, pasó por una rehabilitación. Según la Guide to Austin Architecture, esa obra dejó bajo el tablero, sin querer, unas juntas de unos 43 centímetros de profundidad por 2,5 de ancho.
Para el murciélago cola de ratón mexicano (Tadarida brasiliensis), aquellas juntas eran un refugio a la medida: estrecho, profundo y oscuro. Llegaron por cientos. Luego por miles. Para 1986 ya eran cientos de miles, según un comunicado de Bat Conservation International.

Titulares de rabia y hojas de firmas
La convivencia empezó mal. Funcionarios de salud advirtieron que los murciélagos tenían rabia. Además, el Austin American-Statesman, el diario de la ciudad, publicó titulares que, traducidos, decían «Las colonias de murciélagos hincan el diente en la ciudad» o «Miedo masivo en el aire mientras los murciélagos invaden Austin», según recoge la revista Garden & Gun.
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Muchos vecinos, asustados, firmaron peticiones para erradicar la colonia, como cuenta la historia de Merlin Tuttle que publica su organización. La presión venía de la calle, no de una orden del gobierno municipal.
Una mudanza y muchos aliados
En 1986, el biólogo Merlin Tuttle trasladó a Austin la sede de su organización, Bat Conservation International (BCI), según el comunicado de la propia BCI. Llegaba a una ciudad asustada con un objetivo que parecía imposible: hacerla cambiar de opinión.

No lo hizo solo. Según su reseña biográfica, se reunió con funcionarios, periodistas, asociaciones de vecinos y escolares. Así sumó el apoyo de líderes de la comunidad, de los medios y del propio departamento de salud. Su mensaje: los murciélagos no atacan a las personas y, si nadie los manipula, el riesgo de rabia es mínimo. En una grabación cuya transcripción publica Texas Markers, Tuttle asegura que en 25 años con 1,5 millones de murciélagos no hubo ningún daño a personas. La recomendación oficial sigue en pie: nunca hay que tocar un murciélago con las manos desnudas.
Toneladas de insectos cada noche
Pero el dato que lo cambió todo no hablaba de riesgos, sino de comida: cada noche, la colonia devora toneladas de insectos, incluidas plagas de los cultivos. Tuttle habla de unas 30.000 libras por noche, cerca de 13,6 toneladas, según el artículo de su organización sobre la dieta de la colonia.
¿Qué insectos, y cuántos? La respuesta más precisa llegó mucho después, con un estudio de Brandi Christiano financiado por Merlin Tuttle’s Bat Conservation. Para identificar a sus presas, ese estudio analizó el ADN presente en el guano, es decir, en los excrementos de la colonia. Según esos resultados, en temporada de lactancia los murciélagos consumen casi 7 toneladas de insectos por noche, de al menos 61 especies. Diecisiete de ellas son plagas, como los gusanos cogolleros y la polilla dorso de diamante. Es menos que la cifra de Tuttle, pero sigue siendo enorme. Y es un análisis reciente, no de los años ochenta.
Austin escuchó. Las fuentes no detallan qué fue de aquellas peticiones, pero sí lo que vino después.
Cada atardecer, el puente exhala
Hoy, bajo ese puente vive la que Bat Conservation International describe como la mayor colonia urbana de murciélagos de Norteamérica. El Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas va más lejos y la considera la mayor del mundo. Es una colonia de maternidad donde nacen unas 750.000 crías al año; con ellas, en pleno verano, el total ronda los 1,5 millones.
Casi todos los adultos son hembras. Según BCI, recorren en primavera más de 1.600 kilómetros desde México, la mayoría preñadas, y en junio cada madre da a luz a una sola cría. Entre millones de chillidos, cada madre suele encontrar a la suya. El estudio de J. P. Balcombe (1990) en Animal Behaviour mostró que las madres reconocen a su cría por la voz, y trabajos publicados en Ethology sumaron el olor. No es infalible: McCracken (1984), en Science, halló que cerca del 17 % de las hembras amamantaba crías ajenas.
Al caer la tarde, el puente exhala. Primero salen unos pocos. Después, un río oscuro que se retuerce contra el cielo durante minutos. Algunos suben a más de 3.000 metros para cazar. Los vuelos de esta especie a gran altura se han seguido incluso con radar, como en el trabajo de T. C. Williams, L. C. Ireland y J. M. Williams (1973).

Miles de personas los esperan en barcos, en la orilla y sobre el propio puente. El departamento de parques texano señala paseos en barco para verlos de marzo a octubre, aunque BCI sitúa la estancia de la colonia entre marzo y finales de septiembre. Según la organización de Tuttle, en solo cinco años los murciélagos pasaron a ser una de las atracciones turísticas más populares de Texas. Hoy reciben unos 140.000 visitantes al año, que generan alrededor de 10 millones de dólares.
El animal que muchos vecinos querían eliminar es hoy el espectáculo más esperado de la ciudad.
Los murciélagos no cambiaron: siguen durmiendo en las mismas grietas y saliendo a cazar al caer la tarde. Lo que cambió fue la mirada. A veces no hace falta cambiar a la naturaleza; basta con mirarla sin miedo.
¿Alguna vez cambiaste de opinión sobre un animal que te daba miedo? ¿Cuál fue y qué te hizo verlo con otros ojos?
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Merlin Tuttle’s Bat Conservation (s. f.). Merlin’s History. merlintuttle.org. https://www.merlintuttle.org/about-us/merlins-history/
- Bat Conservation International (s. f.). The Founder Passes the Baton. Comunicado de prensa. https://www.batcon.org/press/the-founder-passes-the-baton/
- Bat Conservation International (s. f.). Bat City. batcon.org. https://www.batcon.org/bat-city/
- Bat Conservation International (s. f.). Tadarida brasiliensis (ficha de especie). batcon.org. https://www.batcon.org/bat/tadarida-brasiliensis/
- Texas Parks and Wildlife Department (s. f.). Congress Avenue Bridge – Bat Watching Sites. tpwd.texas.gov. https://tpwd.texas.gov/huntwild/wild/species/bats/bat-watching-sites/congress-avenue-bridge.phtml
- Guide to Austin Architecture, con apoyo de AIA Austin (s. f.). Ann W. Richards Congress Avenue Bridge. guidetoaustinarchitecture.com. https://guidetoaustinarchitecture.com/places/ann-w-richards-congress-avenue-bridge/
- Texas Markers (s. f.). Transcripción del audio de Merlin Tuttle «Wonderful Allies» (Bat City). texasmarkers.org. https://texasmarkers.org/app/uploads/transcripts/BatCity_Tuttle_Merlin_WonderfulAllies/
- Merlin Tuttle’s Bat Conservation (s. f.). Congress Ave Bats Feed on a Diverse Buffet of Insects (estudio de B. Christiano). merlintuttle.org. https://www.merlintuttle.org/congress-ave-bats-feed-on-a-diverse-buffet-of-insects/
- Williams, T. C., Ireland, L. C. y Williams, J. M. (1973). High Altitude Flights of the Free-Tailed Bat, Tadarida brasiliensis, Observed with Radar. Journal of Mammalogy, 54(4). https://academic.oup.com/jmammal/article-abstract/54/4/807/844057
- Balcombe, J. P. (1990). Vocal recognition of pups by mother Mexican free-tailed bats, Tadarida brasiliensis mexicana. Animal Behaviour. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0003347205809613
- Garden & Gun (s. f.). Why Austin Is Home to the World’s Largest Urban Colony of Bats. Garden & Gun. https://gardenandgun.com/why-austin-is-home-to-the-worlds-largest-urban-colony-of-bats

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