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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Shrek, la oveja que pasó seis años escondida en las montañas de Nueva Zelanda y reapareció irreconocible

En abril de 2004, una pastora encontró en una cueva de Otago Central a un merino que llevaba seis años sin dejarse encontrar. Ya casi no parecía una oveja.

Shrek, la oveja que pasó seis años escondida en las montañas de Nueva Zelanda y reapareció irreconocible

Es abril de 2004 y el arreo anual avanza por las laderas de la estación Bendigo, entre las montañas de Otago Central, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Cerca de la cima, la pastora Ann Scanlan se asoma a una cueva de roca y descubre, escondida allí, una criatura que parece salida de un cuento: una mole blanca, enorme, casi sin forma.

No es una piedra ni un montón de lana olvidado. Es un animal, y lleva años fuera del alcance de todos los que han subido a buscarlo.

Shrek, el merino de la estación Bendigo, en Tarras, Otago Central, Nueva Zelanda
Shrek, el merino que pasó seis años oculto en la estación Bendigo, en Tarras (Otago Central). Foto: John Abel / Flickr, CC BY-SA 2.0.

Seis años esquivando el arreo

Debajo de aquel bulto había un merino macho: un capón, es decir, castrado, aunque la prensa de 2004 lo llamó simplemente «carnero». Según el Otago Daily Times, llevaba seis años esquivando a todos los que salían a reunir al rebaño. Cómo llegó a apartarse del grupo es un detalle que las crónicas no cuentan.

La estación pertenecía a John Perriam, y la cueva estaba cerca de la cumbre, según la nota de la Associated Press del 28 de abril de 2004. Le pusieron el nombre de Shrek, como el ogro de la película animada.

Pastora con chaqueta encerada, gorro de lana y cayado observa las cuevas de una ladera rocosa junto a dos perros pastores
Una pastora y sus perros revisan las rocas de una ladera de alta montaña: en un terreno así, un animal podía pasar años sin ser visto.

¿Cómo resistió tanto tiempo solo? Se cree que pasó inviernos helados a unos 1.500 metros de altitud, comiendo plantas y refugiándose en cuevas, según la crónica de Reuters de 2004.

Veintisiete kilos sobre un solo cuerpo

Cuando por fin lo esquilaron, su vellón pesó 27 kilos. Es la cifra del Otago Daily Times y la que respaldan las crónicas de la época: la Associated Press habló de 60,5 libras (unos 27,4 kilos) y Reuters, de 59 libras (unos 26,8). Alguna nota de despedida de 2011 lo rebajó a 22 kilos, pero los reportes de 2004 coinciden en torno a los 27.

Para que te hagas una idea, según el mismo diario de Otago, un vellón merino promedio pesa unos 4,5 kilos. El de Shrek pesaba unas seis veces más.

Dos vellones de merino recién esquilados sobre una mesa de madera: uno de tamaño normal y otro enorme y apelmazado que desborda la mesa
Un vellón merino de una temporada junto a otro de varios años sin esquilar: la diferencia se mide en kilos que el animal carga cada día.

¿Cómo puede un solo animal acumular semejante peso? La respuesta no está en la montaña, sino en una historia que empezó miles de años antes de que Shrek naciera.

La lana que no sabe caerse

Las ovejas no siempre fueron así. El muflón salvaje y las razas primitivas, como la Soay, sueltan su lana cada primavera. En el merino ocurre lo contrario: «se acepta generalmente que el vellón crece de forma continua y que la muda, si ocurre, es insignificante», escriben Jackson y colegas en un artículo de 2020 en Genetics Research sobre cómo la domesticación transformó el pelaje de la oveja.

Ese crecimiento sin fin es obra humana. Según el mismo trabajo, la selección comenzó con la explotación de la lana en la Edad del Bronce, y milenios de crianza fueron borrando la capacidad de mudar. El vellón del merino crece y crece, como si el animal ya no supiera vivir sin tijeras.

Por eso la esquila no es un lujo. La RSPCA de Australia explica que en las razas laneras el vellón debe retirarse con regularidad, porque no deja de crecer, y advierte del riesgo de miasis —la infestación por larvas de mosca— en climas cálidos y húmedos. La ManxSPCA añade otro peligro: un vellón largo y mojado puede pesar hasta una cuarta parte del peso del animal y dejarlo volcado de espaldas, sin poder levantarse, una situación que puede ser mortal.

Aquella montaña de fibra no era un trofeo. Era una carga. Y aun así, Shrek sobrevivió solo, entre rocas y viento helado.

El fugitivo más buscado del país

Lo que vino después fue casi irreal. El 28 de abril de 2004, en Cromwell, Shrek fue esquilado en directo por la televisión nacional. Lo hizo a tijera el excampeón mundial Peter Casserly, en unos 20 minutos, según la nota de la Associated Press publicada ese mismo día.

Merino a medio esquilar, sentado sobre la tarima de madera de un galpón, sostenido por las manos y rodillas de un esquilador cuyo rostro no aparece
Un merino a medio esquilar, sentado sobre la tarima y sostenido por el esquilador: bajo la lana aparece por fin la silueta del animal.

El 3 de mayo, Shrek llegó al Parlamento y conoció a la primera ministra Helen Clark, junto al entonces presidente de Chile, Ricardo Lagos, según el New Zealand Herald.

Su fama tuvo además un destino útil: ayudó a reunir más de 150.000 dólares neozelandeses para Cure Kids, de acuerdo con el mismo diario. La organización, según su propia presentación, recauda fondos para investigación médica sobre niños con enfermedades graves en Nueva Zelanda y es el mayor financiador no gubernamental de investigación en salud infantil del país.

El fugitivo que nadie pudo encontrar terminó siendo el animal más buscado del país.

Junio de 2011: la despedida

Shrek murió en junio de 2011, a los 16 años, cuando estaba por cumplir 17: le practicaron la eutanasia por problemas de salud propios de la vejez. El New Zealand Herald fecha su muerte el 5 de junio; otras fuentes, el 6. La noticia la dieron desde el Otago Daily Times hasta The World.

Al despedirlo, el Herald tituló que su regalo había sido más que su manto de lana. Y las crónicas originales de 2004 sobre su esquila, con las cifras de entonces, siguen disponibles: la de la Associated Press y la de Reuters.

Su historia deja una pregunta incómoda: ¿qué tan libres son los animales que moldeamos a nuestra medida? Shrek logró escapar del rebaño. Pero nunca pudo escapar de la lana que otros eligieron por él.

¿Conocías la historia de Shrek? ¿Qué otro animal «fugitivo» te ha sorprendido alguna vez con su capacidad de sobrevivir por su cuenta?

Foto de Shrek: John Abel / Flickr, CC BY-SA 2.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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