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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Inky, el pulpo del tamaño de una pelota de rugby que escapó por un agujero de 15 centímetros

Una noche de 2016, un pulpo rescatado de una trampa para langostas encontró entreabierta la tapa de su tanque en un acuario de Nueva Zelanda. Dejó un rastro mojado hasta un desagüe de 15 centímetros, y su cuerpo era del tamaño de una pelota de rugby.

Inky, el pulpo del tamaño de una pelota de rugby que escapó por un agujero de 15 centímetros

Es de noche en el Acuario Nacional de Nueva Zelanda (National Aquarium of New Zealand), en la ciudad de Napier, a principios de 2016. En uno de los tanques vive un pulpo llamado Inky. Esa noche, la tapa de su tanque está apenas entreabierta. Deja un hueco pequeño, de esos que nadie miraría dos veces.

Cuando el personal se da cuenta, Inky ya no está en el tanque. Lo único que dejó atrás es una pista en el piso.

Un sobreviviente de una trampa para langostas

Inky venía del mar. En 2014, un pescador lo encontró atrapado en una trampa para langostas cerca del arrecife Pania y lo entregó al acuario. Según contó el diario Hawke’s Bay Today en abril de 2016, el pulpo llegó con cicatrices y los brazos lastimados.

Otros medios lo recordaron igual. La revista National Geographic lo describió como un animal «maltrecho y lleno de cicatrices» cuando fue donado, y ABC News de Australia contó que lo habían rescatado de la trampa dos años antes de la fuga. Desde entonces, ese tanque fue su casa.

Una rendija y un rastro mojado

La fuga se hizo pública en abril de 2016, aunque había ocurrido unos tres meses antes, durante la noche, según National Geographic. La tapa del tanque había quedado ligeramente entreabierta, como informaron Time y ABC News de Estados Unidos. A Inky no le hizo falta más: «Bastó un pequeño hueco para que saliera», explicó el gerente del acuario a ABC News de Australia.

Inky bajó por el costado del tanque y cruzó el piso, según el relato de ABC News de Estados Unidos. Cuando el personal descubrió que el tanque estaba vacío, el suelo contaba el resto. «Notamos el rastro mojado hasta uno de nuestros desagües», dijo el gerente a la cadena australiana.

Un acuarista con polar oscuro y botas de goma, agachado sobre un piso de concreto mojado junto a una fila de tanques rectangulares en una sala de servicio
La sala de servicio de un acuario, con tanques en fila y el piso de concreto mojado. En un lugar así, un rastro de agua en el suelo puede contar quién pasó por ahí.

El rastro iba directo a ese desagüe. Y ahí la historia deja de tener sentido, al menos a primera vista.

Por donde cabe el pico, cabe el pulpo

El agujero del desagüe medía apenas 150 milímetros: 15 centímetros de ancho, según ABC News de Australia y Hawke’s Bay Today. Inky, en cambio, era del tamaño de una pelota de rugby, de acuerdo con la cadena australiana.

Un pulpo grande de color marrón rojizo ocupa casi todo un tanque de exhibición, con el manto y varios brazos apoyados contra el vidrio
Un pulpo grande, apoyado contra el vidrio de un tanque de exhibición. Un animal de ese tamaño parece imposible de meter por un tubo de 15 centímetros.

¿Cómo pudo entrar?

La respuesta está en el cuerpo del pulpo. Como explicó National Geographic, los pulpos tienen cuerpos blandos, sin huesos. La única parte dura es el pico, que según el gerente del acuario es «como el de un loro».

Un año después de la fuga, la doctora Jean McKinnon, de la Universidad de Otago, lo dijo con todas las letras en Hawke’s Bay Today: un pulpo puede pasar por cualquier espacio donde quepa su pico, porque es la única parte dura de su cuerpo. Por donde cabe el pico, cabe el pulpo entero.

Ocho brazos con neuronas propias

Que no tenga huesos explica cómo cupo Inky por ese agujero. Pero lo más asombroso de un pulpo está en sus brazos.

Un pulpo común tiene unos 500 millones de neuronas, más o menos tantas como un perro, según el Museo de Historia Natural de Londres. Unas dos terceras partes de esas neuronas no están en la cabeza: están repartidas en los ocho brazos.

Por eso, como explica la Harvard Gazette (2020), los brazos funcionan en parte con independencia del cerebro. Ese «en parte» importa: un comunicado del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (2020), sobre un estudio de Gutnick y colegas publicado en la revista Current Biology, matiza que el aprendizaje ocurre en el cerebro central.

Las ventosas guardan otra sorpresa. Según la misma nota de la Harvard Gazette, que resume un estudio de van Giesen y colegas publicado en la revista Cell en 2020, las ventosas tienen sensores de tacto y de sabor: tocan y saborean a la vez. Es como tener lengua en la punta de los dedos.

De aquella noche solo quedó un rastro mojado, así que no hay forma de saber qué hizo cada brazo de Inky en su recorrido. Lo que sí se sabe es con qué cuerpo lo hizo: sin huesos, con un pico como única parte dura y ocho brazos llenos de neuronas que tocan y saborean.

Cincuenta metros de tubo hasta la bahía de Hawke

Detrás del agujero había un tubo de más de 160 pies, unos 50 metros, según contó NPR: más o menos la mitad de una cancha de fútbol. El tubo terminaba en la bahía de Hawke, en el océano Pacífico, como precisó Time.

Era, en palabras del gerente a ABC News de Estados Unidos, uno de los desagües que van de vuelta al océano. Y por ahí, resumió, Inky «se fue».

La boca de un tubo de desagüe estrecho sale de un viejo muro de concreto junto a una playa de grava gris; un hilo de agua corre sobre las piedras hacia las olas
Un desagüe estrecho vierte agua sobre una playa de grava de la bahía de Hawke. Ese mar, el Pacífico, es adonde el acuario cree que llegó Inky.

Nadie volvió a ver a Inky. En enero de 2017, un año después, Hawke’s Bay Today lo seguía recordando como desaparecido y recogía lo que cree el acuario: que el pulpo salió del tanque, bajó por el desagüe y llegó al océano. Nadie lo vio llegar al mar; es lo que cree el acuario, y es lo más parecido a un final que tiene esta historia.

Para nosotros, un tanque con tapa es un lugar cerrado. Para un pulpo, «cerrado» a veces solo significa que todavía no encontró el hueco. Inky lo encontró una noche, en una rendija que casi nadie habría notado.

¿Crees que un animal tan curioso como el pulpo puede vivir bien en un acuario, o su lugar es solo el mar?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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