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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Un pavo real entró a una casa en Australia y no podía dejar de mirarse al espejo

Geoff y Delwyn Ballantyne volvieron de tomar un café y encontraron a un pavo real adulto frente al espejo de su baño, sin quitarle los ojos de encima a su reflejo. Sacarlo de ahí fue solo el comienzo.

Un pavo real entró a una casa en Australia y no podía dejar de mirarse al espejo

Un pavo real adulto estaba plantado frente al espejo de un baño en Alexandra Hills, en las afueras de Brisbane, Australia. No le quitaba los ojos de encima a su propio reflejo. Pero esa casa no era la suya.

Los dueños de casa, Geoff y Delwyn Ballantyne, habían salido a tomar un café al caer la tarde. Geoff cree que el ave andaba por el jardín delantero y que se coló cuando abrieron la puerta del garaje. «Cuando entramos, ahí estaba, admirándose», dijo Geoff en declaraciones que recogió The Guardian.

Delwyn lo vio primero y gritó, y mucho. Estaba segura de que alguien había entrado, hasta que alcanzó a decir que era un pavo real. «Le creí, pero intenté no creerle, porque no era algo fácil de creer», recordó Geoff.

La pareja quiso sacarlo del trance con agua y galletas saladas. El pavo siguió en lo suyo. Entonces llamaron a unos rescatistas de fauna silvestre, que lo envolvieron en una toalla y lo liberaron en un monte cercano.

Un visitante de las tardes

Liberado en el monte, el pavo encontró pronto un lugar al que volver: el terreno de Suzie Tafolo, una vecina que vive en una propiedad amplia, también en Alexandra Hills. Empezó a presentarse ahí cada tarde.

Tafolo sospechó de dónde venía. En el barrio, un tatuador llamado Elliot Ross buscaba a su pavo real perdido. Ross confirmó que el intruso del baño y el visitante de las tardes eran la misma ave: lo reconoció por su plumaje poco común. Se llamaba Hex.

Ross lo tiene desde hace un par de años, y hasta entonces sus escapadas nunca habían pasado de la propiedad del vecino. En casa tiene también una hembra, y ella no se movió de ahí. «Supongo que salió a buscar otra hembra», dijo Ross. «Esperamos poder atraparlo».

Ni rival ni pareja

Darryl Jones tiene otra explicación. Es profesor emérito de la Universidad Griffith, ecólogo urbano, autor del libro Wild Neighbours, y ha estudiado cómo reaccionan las aves frente a su reflejo. Lo que hizo Hex en ese baño no es lo habitual.

«La mayoría de las aves lo verían como un rival o una amenaza, y por lo general lo atacan», explicó. «Pero lo de este pájaro tal vez sea pura soledad».

Para Jones, Hex no buscaba necesariamente pareja. No es común que dos machos anden juntos, aunque a veces pasa. «Los pavos reales no son muy listos. Puede que sea tonto, pero sabe cómo se ve una hembra».

Lo que Hex miraba en el espejo, entonces, no era una hembra. Era algo parecido a un compañero.

Cómo atrapar a un pavo real

Mientras tanto, Hex seguía llegando cada tarde al terreno de Tafolo, y ella se puso a investigar. «Busqué en Google cómo atrapar un pavo real, algo que nunca pensé que tendría que hacer», contó. Entre lo que encontró había un dato: a los pavos reales les encantan los espejos. «Eso explica cómo terminó en el baño».

Entonces sacó de su casa un espejo de cuerpo entero y lo cargó hasta el cobertizo del fondo, justo donde Hex aparecía todos los días.

El martes, Hex se detuvo frente al espejo y pareció interesarse en su reflejo. Todavía anda suelto, pero Tafolo tiene la esperanza de que pronto vuelva con Ross.

En un baño ajeno, Hex no podía apartar los ojos de su reflejo. Ahora ese mismo reflejo lo espera cada tarde en un cobertizo de Alexandra Hills, y quizá sea lo que lo lleve de vuelta con Ross y con la hembra que se quedó en casa.

Imagen principal: Geoff Ballantyne.

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