Lo abandonaron en un parque de Texas con su cama y su plato de agua, y no se movió de ahí
Lo dejaron en un parque de Texas con una cama y un plato de agua, y se quedó ahí, esperando. Una rescatista que conocía bien ese lugar decidió acercarse.

En un parque de Texas, un perro pequeño permanecía junto a una cama para mascotas y un plato de agua. No había nadie más con él.
Se llamaba Furby, y esas dos cosas eran todas sus pertenencias. Su dueño lo había dejado ahí con ellas y se había marchado.
Furby no se apartó de ese punto. Se quedó junto a sus cosas, recorriendo el parque con la mirada y atento a cada lado, como si esperara ver regresar a quien lo había dejado ahí.
Esa persona nunca regresó.
Y ese parque no era un lugar cualquiera. Es uno de los sitios de la zona donde la gente suele abandonar a las mascotas que ya no quiere.
Un rincón demasiado conocido
Bri (@bristexastails), una rescatista de la zona, conocía bien ese rincón. Allí encontró a Furby: asustado y con unos ojos tristísimos.
Antes de poder llevárselo, tuvo que ganarse su confianza. Lo logró, y lo puso a salvo.
Lejos de aquel parque, el perro empezó a cambiar. «Hasta la cara se le iluminó», le contó Bri a The Dodo.
Quedaba por saber qué sería de él.
Una casa de paso
Bri lo tuvo claro desde el principio. Con el apoyo de la organización Pippy’s Pals Rescue, se lo llevó a su casa como hogar temporal.
«Supe que tenía que ser su hogar temporal en el instante en que lo vi», le explicó a The Dodo.
Había una pregunta que nadie podía contestar. «Nunca sabremos por qué su dueño decidió abandonarlo, pero ahora está a salvo y de aquí en adelante va a tener una gran vida», escribió Bri.
Con el tiempo y los cuidados de Bri, la cara de Furby se fue volviendo cada vez más luminosa. El perro asustado del parque se transformó en otro, y aquel pasado triste quedó cada vez más lejos.
Pero un hogar temporal es solo una etapa. A Furby todavía le faltaba un lugar definitivo.
Más de un año después
Entonces llegó el día que esperaban todos los que lo conocían. Una familia lo adoptó, esta vez para siempre.
Hoy, más de un año después de su rescate, ya no se llama Furby. Ahora es Georgie, y vive feliz con su familia adoptiva.
«Desde que llegó a casa con nosotros, nos ha dado muchísimo amor, risas y felicidad», le contó la familia a The Dodo. «Tiene una personalidad dulcísima: es tan cariñoso como juguetón, y está lleno de carácter. Cuesta imaginar que a este niño tan dulce lo abandonaron alguna vez en un parque, porque se ha vuelto una parte muy importante de nuestra familia».
Bri, que lo conoció en su peor momento, todavía nota el cambio. «Me encanta ver a Georgie sentirse seguro y querido. Se ve muchísimo la diferencia en su cara comparada con el día en que lo encontramos», dijo a The Dodo. «Georgie es un recordatorio hermoso de cuánto puede cambiar todo cuando alguien está dispuesto a darte esa oportunidad. A veces basta una sola persona para cambiar por completo el rumbo de una vida».
Aquel día en el parque, Furby vigilaba cada rincón junto a su cama y su plato de agua, buscando a alguien que no volvió. Hoy Georgie ya no tiene nada que vigilar: tiene una casa y una familia que se quedan.
Imagen principal: Bri (@bristexastails).
Sigue leyendo
- Al gato de un farero se le culpó de extinguir el último pájaro cantor sin vuelo, pero los huesos del ave aparecieron en otras islas
- Fueron a tomar muestras de morsas muertas en Alaska y entre ellas había una cría viva
- Atados a una reja en plena noche: lo que escondía el pelaje de dos potrillos
- Watson se sentó a mirar unas palomas en el parque y no hubo forma de llevárselo
- Lo que un pájaro en migración no ve en las telarañas de Halloween
Conversación
Únete a la conversación
Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.