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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Curiosidades

Animales que volvieron de la extinción: las especies que se creían perdidas

Un pez de la época de los dinosaurios, un ave perdida 330 años, un conejo mexicano sin registros en un siglo: animales que se daban por extintos y volvieron.

Takahe de plumaje azul y verde y pico rojo caminando entre hojas secas
Un takahe en el santuario Zealandia, Nueva Zelanda. Foto: Nil NZ / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Un pez que solo se conocía por fósiles de la época de los dinosaurios apareció en la red de un pesquero. Un ave dada por perdida durante más de tres siglos salió de una grieta en una roca. Un insecto que nadie había visto vivo en 81 años estaba escondido bajo un solo arbusto, en un peñón en mitad del océano. Son animales que la ciencia había dado por extintos y que, un día, volvieron a aparecer.

A estos casos se les llama especies Lázaro, por el personaje que vuelve de la muerte. Aquí te contamos los más asombrosos, incluidos los redescubrimientos de los últimos años, cómo se encontraron y por qué volver a aparecer no significa estar a salvo. Y respondemos una pregunta que hoy se hace mucha gente: ¿se puede revivir a un animal extinto?

Los que volvieron, de un vistazo

AnimalCuándo y dónde reapareció
Celacanto1938, Sudáfrica. Solo se conocía por fósiles
Takahe1948, Nueva Zelanda. Sin registros desde 1898
Petrel de Bermuda1951, Bermuda. Dado por extinto durante unos 330 años
Hurón de patas negras1981, Wyoming (Estados Unidos). Se creía extinto desde 1979
Insecto palo de Lord Howe2001, Ball’s Pyramid (Australia). Nadie lo había visto vivo en 81 años
Ciervo ratón vietnamita2017-2018, Vietnam. Último registro científico en 1990
Tortuga gigante de Fernandina2019, Galápagos. Solo se conocía un ejemplar, de 1906
Equidna de Attenborough2023, Indonesia. Sin registros desde 1961
Topo dorado de De Winton2023, Sudáfrica. Sin registros desde 1937
Conejo de OmiltemiAnunciado en 2025, Guerrero (México). Sin registros desde principios del siglo XX

Celacanto: el fósil que nadó hasta un muelle

Celacanto conservado en una vitrina de museo
El celacanto de 1938, en el museo de East London, Sudáfrica. Foto: Bernard Dupont / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

El 22 de diciembre de 1938, Marjorie Courtenay-Latimer, conservadora del museo de East London, en Sudáfrica, recibió el aviso de un pesquero que traía peces que nadie quería. Entre ellos vio uno azul, de casi un metro y medio, con aletas carnosas que parecían patas. Como no logró hablar por teléfono con el ictiólogo J. L. B. Smith, le escribió una carta con un dibujo. Smith reconoció lo imposible: era un celacanto, un pez que la ciencia solo conocía por fósiles de la época de los dinosaurios.

La especie recibió el nombre de Latimeria chalumnae, en honor a ella y al lugar donde se pescó, según recuerda la biblioteca Linda Hall. Se convirtió en el ejemplo más famoso de «fósil viviente».

Takahe: tras unas huellas

El takahe es un ave grande que no vuela, de plumaje azul y verde y un pico rojo enorme, que solo vive en Nueva Zelanda. Tras un último registro en 1898, se le dio por extinto. Pero un médico de Invercargill, Geoffrey Orbell, sospechaba que seguía vivo. El 20 de noviembre de 1948, siguiendo sus huellas, lo encontró en un valle remoto de los montes Murchison, cerca del lago Te Anau, según el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda. Desde entonces, la especie sobrevive gracias a un programa de recuperación que la ha llevado a nuevos santuarios.

Petrel de Bermuda: un lazo en una grieta

El 28 de enero de 1951, en un islote rocoso de Bermuda, dos naturalistas metieron un lazo a ciegas en una grieta y sacaron un ave marina de vientre blanco: un cahow, el petrel de Bermuda, que la ciencia daba por extinto desde hacía unos 330 años. Un chico de 15 años que los acompañaba, David Wingate, dedicaría el resto de su vida a salvarlo. Te lo contamos en la historia del petrel de Bermuda.

Hurón de patas negras: la pista que trajo un perro

Hurón de patas negras asomado a la entrada de una madriguera
Un hurón de patas negras. Foto: Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. / Wikimedia Commons (dominio público).

En 1979 murió en cautiverio el último hurón de patas negras conocido, y la especie se dio por extinta. El 26 de septiembre de 1981, en un rancho cerca de Meeteetse, en Wyoming, un perro llamado Shep llevó a casa un animal muerto que sus dueños, John y Lucille Hogg, no reconocieron. Era un hurón de patas negras. Los biólogos buscaron en las colonias de perritos de la pradera de la zona y encontraron una población viva, según el Zoológico Nacional del Smithsonian.

El programa de cría que salvó a la especie empezó con los 18 hurones que sobrevivieron de esa colonia. Décadas después, la ciencia fue más lejos: te contamos cómo nació Elizabeth Ann, la copia genética de una hurona que había muerto 32 años antes.

Insecto palo de Lord Howe: 81 años escondido

Insecto palo de Lord Howe, grande y negro, sobre la palma de una mano
Un insecto palo de Lord Howe. Foto: Granitethighs / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Hasta 1918, este insecto grande y negro abundaba en la isla Lord Howe, al este de Australia. Ese año, un barco encallado bajó a tierra ratas negras, y el insecto desapareció. En febrero de 2001, dos científicos encontraron excrementos bajo un arbusto de Ball’s Pyramid, un peñón volcánico a 23 kilómetros de la isla, y volvieron de noche. Allí estaban. Te lo contamos en el insecto que sobrevivía en un peñón en mitad del Pacífico.

Ciervo ratón vietnamita: lo conocían todos, menos la ciencia

Es un animal del tamaño de un conejo, con patas finas como de ciervo y el lomo plateado. Se describió en 1910, y después solo hubo un registro verificable, de 1990. Entre finales de 2017 y mediados de 2018, un equipo de investigadores colocó cámaras trampa cerca de Nha Trang, en Vietnam, guiado por lo que contaban los habitantes y guardabosques de la zona, y obtuvo más de 2.000 fotos. El estudio, publicado en 2019 en Nature Ecology & Evolution, tiene un matiz que vale la pena recordar: la gente del lugar nunca lo había perdido de vista.

Tortuga gigante de Fernandina: la única de su especie

De esta tortuga de las Galápagos solo se conocía un macho, recogido en 1906 en la isla Fernandina. En 2019, una expedición encontró allí a una hembra a la que llamaron Fernanda, y en 2022 un estudio genético confirmó que era de la misma especie, según Galapagos Conservancy. Las expediciones siguientes no han encontrado a otra. Hasta ahora, Fernanda es la única tortuga viva confirmada de su especie.

En las mismas islas hay otra historia de tortugas que parecía terminada y no lo estaba del todo: la del Solitario George y el linaje que sobrevivió en el volcán Wolf.

Los redescubrimientos más recientes

Equidna de Attenborough: la última tarjeta de memoria

Es un mamífero que pone huevos, cubierto de púas y con un hocico largo, que solo vive en los montes Cyclops, en la provincia indonesia de Papúa. Desde 1961 no había ningún registro. En 2023, un equipo de la Universidad de Oxford y de instituciones indonesias instaló 80 cámaras trampa durante cuatro semanas, y el animal apareció el último día, en la última tarjeta de memoria, según la Universidad de Oxford. Está en peligro crítico.

Topo dorado de De Winton: rastreado por su ADN

Este pequeño topo ciego «nada» bajo la arena de las dunas de la costa noroeste de Sudáfrica, y su último registro era de 1937. En 2023, un equipo del Endangered Wildlife Trust y de las universidades de Stellenbosch y Pretoria lo encontró en Port Nolloth: un perro entrenado para detectar olores los ayudó a ubicar sus túneles, recogieron más de 100 muestras de tierra y el ADN que los animales dejan en el suelo confirmó la especie, según Scientific American.

Conejo de Omiltemi: el que volvió en México

Es un conejo pequeño, de cola corta y negra, que solo vive en la Sierra Madre del Sur, en Guerrero, en un área de menos de 500 kilómetros cuadrados. Se describió a principios del siglo XX y después no hubo más registros. En 2025, la organización Re:wild anunció que un equipo encabezado por José Alberto Almazán-Catalán lo había buscado durante cinco años en diez zonas de Guerrero y lo había encontrado en siete, según Mongabay. Sigue amenazado por la pérdida de bosque y la caza.

Re:wild mantiene una lista de las especies perdidas más buscadas del mundo, y varias ya aparecieron, como la tortuga de Fernandina y el conejo de Omiltemi.

Volver a la naturaleza gracias a las personas

Hay otra forma de volver: la de las especies que desaparecieron de la naturaleza pero sobrevivieron en cautiverio. A finales de los años sesenta no quedaba un solo caballo de Przewalski en libertad, y hoy vuelve a galopar en las estepas de Mongolia gracias a zoológicos, criadores y programas de reintroducción. Te lo contamos en el caballo que desapareció de la naturaleza y volvió.

¿Se puede revivir a un animal extinto?

En abril de 2025, la empresa estadounidense Colossal Biosciences anunció que había «desextinguido» al lobo terrible, un cánido que vivió en América hace miles de años. En realidad, había editado unos pocos genes de lobos grises. El Grupo de Especialistas en Cánidos de la UICN respondió que esos animales no son lobos terribles ni sustitutos de ellos, porque las dos especies se diferencian en miles de genes, y que el proyecto puede mostrar una capacidad técnica, pero no aporta a la conservación, según su declaración.

Por ahora, ningún animal extinto ha vuelto a vivir en la naturaleza de esa forma. El tilacino o tigre de Tasmania, por ejemplo, solo existe en unas pocas filmaciones: te contamos la historia de la cámara que filmó a un tigre de Tasmania sin saber que despedía a su especie.

Los que no volvieron

Por cada especie que reaparece hay muchas que no. En 2006, una expedición recorrió 3.500 kilómetros del río Yangtsé buscando al baiji, el delfín de río chino, y no encontró ninguno. El 28 de abril de 1987 se grabó el último canto del ʻōʻō de Kauaʻi, la última ave de toda una familia. Y el melomys de Bramble Cay, un pequeño roedor, desapareció de su cayo de coral cuando el mar lo fue cubriendo.

Volver no es estar a salvo

Casi todas las especies Lázaro reaparecen con muy pocos ejemplares, en un solo lugar y con las mismas amenazas que casi las borraron. El petrel de Bermuda, el insecto palo de Lord Howe y el hurón de patas negras siguen dependiendo del trabajo de las personas que los cuidan, y Fernanda está sola. Cada redescubrimiento es una segunda oportunidad, no un final feliz.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una especie Lázaro?

Una especie que se daba por extinta y que vuelve a aparecer. El nombre viene de Lázaro, el personaje que vuelve de la muerte.

¿Qué animales volvieron de la extinción?

Entre los casos más conocidos están el celacanto, el takahe, el petrel de Bermuda, el hurón de patas negras, el insecto palo de Lord Howe, el ciervo ratón vietnamita, la tortuga gigante de Fernandina, el equidna de Attenborough, el topo dorado de De Winton y el conejo de Omiltemi.

¿Qué animal reapareció más recientemente?

Entre los casos recientes está el conejo de Omiltemi, en Guerrero, México, cuyo redescubrimiento se anunció en 2025 después de más de un siglo sin registros. En 2023 reaparecieron el equidna de Attenborough, en Indonesia, y el topo dorado de De Winton, en Sudáfrica.

¿Hay animales en México que volvieron de la extinción?

Sí. El conejo de Omiltemi, que solo vive en la Sierra Madre del Sur de Guerrero, se volvió a encontrar después de más de un siglo sin registros.

¿Revivieron al lobo terrible?

No. Lo que se presentó en 2025 son lobos grises con unos pocos genes editados. Los especialistas de la UICN aclararon que no son lobos terribles.

¿El tigre de Tasmania sigue vivo?

No hay pruebas de que siga vivo. El último tilacino conocido murió el 7 de septiembre de 1936, y Tasmania declaró extinta a la especie en 1986.

¿Cuál es el caso más famoso?

El celacanto, un pez que solo se conocía por fósiles y que apareció vivo en 1938 en Sudáfrica.

Cada una de estas historias empezó con alguien que no se conformó: una conservadora que miró dos veces una pesca descartada, un médico que siguió unas huellas, un perro de rancho, unos científicos que volvieron de noche a un arbusto. La naturaleza a veces guarda lo que creíamos perdido. Lo que hagamos después de encontrarlo depende de nosotros.

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