El arnés estaba pensado para abrirse de una sola manera: cuando el ave se acercara a un comedero equipado con un imán. Era una solución elegante para recuperar los rastreadores sin tener que volver a capturar a las aves.
Todo estaba previsto. Bueno, casi todo: con lo que nadie contaba era con las urracas.
Cinco urracas, cinco rastreadores y un imán
El plan nació en la Universidad de la Sunshine Coast (UniSC), en Queensland, Australia. El equipo lo formaban Joel Crampton, estudiante de doctorado y primer autor del trabajo; la investigadora Céline Frère, y la bióloga Dominique Potvin, profesora titular de Ecología Animal. Querían seguir de cerca a un grupo de urracas australianas (Gymnorhina tibicen) y empezaron con una prueba piloto, según el artículo de Crampton, Frère y Potvin (2022) en Australian Field Ornithology.
Como contó la propia Potvin en su relato para The Conversation, colocaron a cinco urracas rastreadores de menos de un gramo, sujetos con un arnés ligero. La clave estaba en el comedero: llevaba un imán que soltaba el rastreador y el arnés sin necesidad de atrapar de nuevo a las aves. El artículo científico añade que, en pruebas anteriores, ese arnés había resultado resistente y duradero. Si quieres ver cómo funcionaba, la nota de prensa de la universidad incluye un diagrama del sistema de seguimiento.

Un detalle antes de seguir, porque el nombre confunde: pese a llamarse urracas, no son parientes de la urraca europea (Pica pica), que es un córvido. Según la revisión de Cake, Black y Joseph (2018) en el Bulletin of the British Ornithologists’ Club, la urraca australiana pertenece al grupo de los verdugos australianos, y su pariente más cercano es el verdugo negro.
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Diez minutos después del último arnés
Lo que ocurrió enseguida lo narran los propios autores. Según el texto de Potvin, a los diez minutos de colocar el último rastreador vieron a una hembra adulta, que no llevaba ningún dispositivo, trabajar con el pico sobre el arnés de una urraca más joven.

No fue un intento pasajero. La hembra insistió hasta dar con el único punto débil del arnés y lo rompió, según describe el artículo científico. Ese punto no era cualquiera: era el mismo por donde el imán del comedero debía liberarlo. La joven quedó libre de su rastreador.
Al tercer día, ni el macho dominante
Fue solo el comienzo. «En cuestión de horas, la mayoría de los demás rastreadores habían sido retirados», escribió Potvin. Para el tercer día, hasta el macho dominante del grupo había perdido el suyo. En pocos días, las cinco urracas estaban sin arnés.

¿En qué terminó el estudio? Al ser una prueba piloto, el experimento acabó convirtiéndose en otra cosa: el registro de un comportamiento que nadie esperaba. Qué cambió después en el diseño de los arneses es algo que los textos publicados no cuentan. Si quieres revisar los datos completos, el artículo original en PDF está disponible en la web de la revista. Y la historia siguió su propio camino: dio tanto que hablar que en 2025 un estudio analizó 680 comentarios de lectores sobre la noticia.
Ella no llevaba rastreador
Vuelve un momento a la primera escena, porque hay un detalle que lo cambia todo. La hembra adulta no tenía ningún arnés que quitarse. No era su rastreador ni su problema. Aun así, se ocupó del problema de otra.
Ayuda saber cómo viven estas aves. Según la ficha de la especie del Australian Museum y un reportaje de ABC Science de 2002 con el investigador Darryl Jones, de la Universidad Griffith, las urracas australianas viven en grupos estables, defienden juntas su territorio y pueden reconocer a personas concretas.
No es la primera vez que se ve a aves rescatando a compañeras de su grupo: el artículo de 2022 recuerda el caso de los carriceros de Seychelles, que liberaban a miembros de su grupo atrapados en las semillas pegajosas de Pisonia. Pero, hasta donde saben los autores, el suyo es el primer estudio que reporta a aves de una misma especie quitándose rastreadores GPS unas a otras.
¿Qué ganaba la hembra a cambio? Aparentemente, nada. Los autores hablan de un comportamiento en apariencia altruista: ayudar a otro miembro del grupo sin obtener una recompensa inmediata y tangible, como explicó Potvin en The Conversation. Una urraca sin arnés dedicó su tiempo y su pico a liberar a otra.
Los científicos llegaron para estudiarlas y ellas les recordaron algo: no hay arnés más difícil que el que intentas quitarte solo. Tal vez la inteligencia no sea solo saber resolver un enigma. Tal vez sea mirar a quien está al lado y pensar: esto lo resolvemos juntos.
¿Alguna vez viste a un animal ayudar a otro de una forma que te dejó sin palabras? Cuéntanos qué pasó.
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Crampton, J., Frère, C. H. y Potvin, D. A. (2022). Australian Magpies Gymnorhina tibicen cooperate to remove tracking devices. Australian Field Ornithology 39. https://afo.birdlife.org.au/afo/index.php/afo/article/view/2247
- Potvin, D. (2022). Altruism in birds? Magpies have outwitted scientists by helping each other remove tracking devices. The Conversation. https://theconversation.com/altruism-in-birds-magpies-have-outwitted-scientists-by-helping-each-other-remove-tracking-devices-175246
- University of the Sunshine Coast (2022). Clever escapes prove magpies are no feather-brains. UniSC News. https://www.unisc.edu.au/about/unisc-news/news-archive/2022/february/clever-escapes-prove-magpies-are-no-feather-brains
- Cake, M., Black, A. y Joseph, L. (2018). The generic taxonomy of the Australian Magpie and Australo-Papuan butcherbirds is not all black-and-white. Bulletin of the British Ornithologists’ Club 138(4). https://bioone.org/journals/bulletin-of-the-british-ornithologists-club/volume-138/issue-4/bboc.v138i4.2018.a6/The-generic-taxonomy-of-the-Australian-Magpie-and-Australo-Papuan-butcherbirds-is-not-all-black-and-white/10.25226/bboc.v138i4.2018.a6.full
- Australian Museum (s. f.). Australian Magpie. Australian Museum. https://australian.museum/learn/animals/birds/australian-magpie/
- ABC Science (2002). Magpies behaving badly. ABC Science. https://www.abc.net.au/science/archive/articles/2002/07/04/2588235.htm

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