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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

La tortuga australiana que respira por el trasero y puede pasar días bajo el agua

En los rápidos de un río australiano vive una tortuga que apenas sube a la superficie y pasa horas entre los troncos del fondo. Su secreto está en un lugar inesperado, y su corazón rompe una regla de casi todos los animales que respiran aire.

La tortuga australiana que respira por el trasero y puede pasar días bajo el agua

En un rápido del río Fitzroy, en Queensland, Australia, el agua baja clara y veloz sobre la grava. En el fondo, entre los troncos hundidos, una tortuga de iris blanco se acomoda contra la corriente y se queda quieta.

Lleva horas sin subir a respirar. Una tortuga de río común ya habría subido varias veces a tomar aire. Ella no tiene prisa.

Treinta y nueve visitas a la superficie

Es la tortuga del río Fitzroy (Rheodytes leukops), y no hay que buscarla en otra parte. Según su ficha en Turtles of the World, del Naturalis Biodiversity Center, solo se conoce en el río Fitzroy y sus afluentes. Allí prefiere los rápidos, tramos de agua oxigenada y con corriente, y suele esconderse entre troncos sumergidos.

Para saber cuánto tiempo pasa de verdad bajo el agua, M. A. Gordos y C. E. Franklin siguieron a estas tortugas en libertad con registradores de profundidad. Las compararon con otra especie australiana, la tortuga de río común (Emydura macquarii).

Los números no cuadraban. Según el estudio que publicaron en 2002 en el Journal of Zoology, la tortuga de río común subía a respirar 112 veces al día; la del Fitzroy, apenas 39. Además, los buceos más largos de la tortuga del Fitzroy promediaban 623 minutos. Son más de 10 horas seguidas, más que una jornada laboral entera sin asomar la nariz.

Escena dividida por la línea del agua en una poza junto a un rápido: arriba, tortugas que asoman la nariz a la superficie; abajo, una tortuga quieta en el fondo.
Dos ritmos bajo el agua: unas tortugas suben una y otra vez a tomar aire, mientras la del Fitzroy puede quedarse abajo durante horas.

La pregunta obvia es cómo aguanta tanto tiempo sin aire. La respuesta estaba en el lugar menos pensado.

Dos bolsas que laten en la cloaca

El secreto está en la cloaca, la abertura trasera por donde salen los desechos y los huevos. Del conducto cloacal se desprende un par de sacos, las llamadas bolsas cloacales. Así lo explica G. Bulté, de la Universidad Carleton, en un artículo de 2024 en The Conversation.

En la tortuga del Fitzroy, esas bolsas son enormes y laten. Según la ficha de Naturalis, aspiran agua del río y, después del intercambio de gases, la expulsan de nuevo por la abertura. Por dentro están tapizadas de diminutas ramificaciones llenas de vasos sanguíneos, parecidas a branquias. Ahí el oxígeno del agua pasa a la sangre.

Respira agua. Por detrás.

Y lo hace desde que nace. N. J. Clark, M. A. Gordos y C. E. Franklin publicaron un trabajo en 2008 en el Journal of Zoology. Según ese trabajo, las crías sacan del agua entre el 63 % y el 73 % de su oxígeno. En el mejor de los casos, eso es casi tres cuartas partes.

Cuando el río acelera

Esa forma de respirar ayuda a entender por qué la tortuga del Fitzroy busca los rápidos. Lo que aprovecha es el oxígeno disuelto, y en esos tramos el agua corre cargada de él.

Rápido poco profundo en un río de Queensland: agua clara que corre agitada sobre grava y piedras redondeadas, un tronco semisumergido y eucaliptos con pasto seco en la orilla.
Agua clara, poco profunda y revuelta, con troncos en el lecho: el tipo de tramo que la tortuga del Fitzroy elige para vivir.

M. A. Gordos, C. E. Franklin y C. J. Limpus quisieron medir cuánto influye la corriente. Contaron cuántas veces subían a respirar estas tortugas en un canal experimental, con corrientes de 5 a 30 centímetros por segundo. Según su artículo de 2004 en el Journal of Experimental Biology, cuando la corriente se aceleraba, subían a respirar hasta 20 veces menos. Más corriente, menos visitas a la superficie.

Tres días con el corazón en calma

Pero lo más asombroso está en su corazón. Casi todos los animales que respiran aire lo frenan al sumergirse, para ahorrar oxígeno mientras no pueden tomar aire. Es una respuesta tan común que P. Alboni, M. Alboni y L. Gianfranchi la describen en el Journal of Cardiovascular Medicine (2011) como un rasgo de los vertebrados que respiran aire, personas incluidas. Hasta tu corazón lo hace.

La tortuga del Fitzroy no sigue esa regla, al menos mientras el agua tenga oxígeno. M. A. Gordos, C. J. Limpus y C. E. Franklin hicieron un estudio controlado con tortugas que buceaban libremente a 25 °C. En agua bien oxigenada, el ritmo cardíaco no bajó durante inmersiones de hasta 3 días. En cambio, cuando redujeron el oxígeno del agua, el corazón sí se frenó, según su artículo de 2006 en el Journal of Comparative Physiology B.

La sangre cuenta lo mismo. El mismo equipo, junto con G. Wilson, firmó un trabajo de 2004 sobre inmersiones de más de 2 horas. En ellas no se acumuló lactato, la huella química de un cuerpo que se queda sin oxígeno suficiente. La respiración acuática mantenía a la tortuga funcionando con oxígeno.

No estaba aguantando la respiración. Estaba respirando.

Represas sobre los rápidos

Pero todo eso depende del agua que corre. Sin rápidos, la tortuga del Fitzroy pierde el agua oxigenada que le permite quedarse abajo. Y en el Fitzroy las personas han levantado represas: cada una ahoga rápidos bajo agua quieta.

La advertencia no es nueva. En 2001, A. D. Tucker y colegas la dejaron escrita en el título mismo de su artículo en Biological Conservation. Allí señalaban que las áreas de vida de estas tortugas se superponen con los rápidos y que la regulación del río plantea riesgos para ellas.

Una persona con sombrero de ala ancha y camisa de manga larga, metida hasta las rodillas en un rápido poco profundo, se inclina para mirar el agua clara.
Para estudiar a una tortuga de los rápidos hay que meterse al río: son justamente esos tramos los que hoy están en juego.

En 2024 llegó el cambio oficial. El Department of Climate Change, Energy, the Environment and Water del Gobierno de Australia publicó sus recomendaciones de conservación (Conservation Advice) para la especie. Según ese documento, pasó de Vulnerable a En Peligro con efecto desde el 4 de septiembre de 2024. Entre sus amenazas figuran la construcción de embalses y la pérdida de los rápidos donde vive.

Desde la orilla, un rápido parece apenas agua que hace ruido sobre las piedras. Para la tortuga del Fitzroy, un río que corre no es paisaje: es el aire que respira.

¿Qué te asombra más de esta tortuga: que saque oxígeno del agua por la cloaca o que su corazón no se frene en 3 días bajo el agua?

Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

Referencias

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