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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Vida silvestre

Animales extintos por el ser humano: 14 especies que perdimos y lo que nos enseñaron

La paloma migratoria, el dodo, el tilacino y otras 11 especies que perdimos por la acción humana: cuándo desaparecieron, por qué y qué nos enseñaron.

Lámina de Audubon con dos grandes alcas junto al mar, frente a unos acantilados
Dos grandes alcas en una lámina de John James Audubon, de su obra Las aves de América. Imagen: John James Audubon / Wikimedia Commons (dominio público).

El 1 de septiembre de 1914, en el zoológico de Cincinnati, murió Martha, la última paloma migratoria conocida. Un siglo antes, la suya había sido el ave más abundante del mundo: en el siglo XIX vivían entre 3.000 y 5.000 millones, y sus bandadas oscurecían el cielo durante días.

Martha no fue la única. En esta guía te contamos la historia de 14 especies que desaparecieron por la caza, por los animales que las personas llevaron a sus islas o por la destrucción de sus hogares, del dodo al tigre de Tasmania, y lo que cada una nos enseñó para que la lista no siga creciendo.

Cómo llevamos a una especie a la extinción

En 2019, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), un organismo científico intergubernamental, calculó que alrededor de un millón de especies de animales y plantas están amenazadas de extinción, muchas en cuestión de décadas. Y ordenó sus causas directas, de mayor a menor: los cambios en el uso de la tierra y del mar, la explotación directa de los organismos, como la caza y la pesca, el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras.

Las historias de esta guía muestran esas mismas causas, casi siempre combinadas.

Las 14 especies, de un vistazo

EspecieCuándo y por qué desapareció
Moas (Nueva Zelanda)Siglo XV; caza y destrucción de su hábitat tras la llegada de las personas
Uro (Europa)1627; caza y pérdida de sus bosques
Dodo (isla Mauricio)Visto por última vez en 1662; caza y animales introducidos
Vaca marina de Steller (mar de Bering)Hacia 1768; caza
Gran alca (Atlántico Norte)1844; caza por sus huevos, su carne y sus plumas
Cuaga (Sudáfrica)1883; caza
Caracara de Guadalupe (México)Visto por última vez en 1900; caza y veneno
Huia (Nueva Zelanda)Visto por última vez en 1907; depredadores introducidos y caza
Paloma migratoria (Norteamérica)1914; caza masiva
Cotorra de Carolina (Estados Unidos)1918; tala de bosques, caza y comercio de plumas
Tilacino o tigre de Tasmania (Australia)1936; persecución y pérdida de hábitat
Foca monje del Caribe (Caribe y golfo de México)Vista por última vez en 1952; caza por su grasa
Baiji (río Yangtsé, China)Ninguno hallado en 2006; captura accidental en la pesca
Rinoceronte negro occidental (África central)Declarado extinto en 2011; caza furtiva por sus cuernos

Antes del siglo XIX

Moas: los gigantes de Nueva Zelanda

Eran aves enormes que no volaban. Las primeras personas llegaron a Nueva Zelanda a finales del siglo XIII, y según un estudio genético de 2014, las poblaciones de moas eran grandes y estables hasta que desaparecieron de golpe. Los cálculos varían: un estudio publicado en Science en 2000 habla de menos de cien años; otro, de 2014, sitúa el final hacia 1440, menos de dos siglos después de la llegada de las personas. Las causas fueron la caza y la destrucción de su hábitat.

Esqueleto de un moa gigante expuesto en un museo
Reconstrucción del esqueleto de una hembra de moa gigante de la Isla Sur, en el museo Te Papa, en Wellington, Nueva Zelanda. Foto: Daderot / Wikimedia Commons (CC0).

Uro: el toro salvaje de Europa

Era un toro salvaje, antepasado del ganado doméstico, que podía medir 1,8 metros a la cruz. Según una investigación genética de 2010, la caza y la pérdida de sus bosques lo fueron arrinconando, y su último refugio fueron los bosques reales de Jaktorów, en Polonia, donde lo protegía la corona. Allí murió por causas naturales la última hembra, en 1627, según la inspección real de 1630, que recoge un estudio sobre su historia en Polonia.

Dodo: el símbolo de la extinción

Medía unos 70 centímetros y pesaba unos 12 kilos, y vivía solo en la isla Mauricio, en el océano Índico, adonde llegaron marineros holandeses en 1598. Según el Museo de Historia Natural de Londres, los marineros lo cazaron, pero lo que selló su destino fueron los animales que llevaron con ellos: perros, gatos, cerdos y ratas. La última observación confirmada es de 1662, y un cálculo estadístico publicado en Nature estima que la especie desapareció hacia 1690.

Pintura antigua de un dodo de plumaje gris rodeado de otras aves
El dodo de Edwards, una pintura de finales de la década de 1620 atribuida a Roelant Savery. Imagen: Roelant Savery / Wikimedia Commons (dominio público).

Vaca marina de Steller: 27 años

Medía unos siete metros y medio y pesaba varias toneladas, y vivía en las aguas poco profundas de las islas del Comandante, en el mar de Bering. Fue descubierta en 1741, y hacia 1768 ya no quedaba ninguna. Según un estudio de 2006, la cazaban a más de siete veces el ritmo que podía soportar, y bastaron pequeños grupos de cazadores con técnicas sencillas para acabar con ella. Te contamos su historia en la vaca marina de Steller.

Esqueleto de una vaca marina de Steller expuesto en un museo con fondo oscuro
Esqueleto de una vaca marina de Steller en el Museo de las Confluencias de Lyon, Francia. Foto: Vassil / Wikimedia Commons (CC0).

El siglo XIX

Gran alca: el pingüino del norte

Era un ave marina grande que no volaba y anidaba en colonias en islas rocosas del Atlántico Norte, de Terranova a Islandia. La cazaron sin pausa por sus huevos, su carne y sus plumas, y según un estudio de 2019, la caza por sí sola pudo bastar para extinguirla. Las dos últimas conocidas murieron a manos de cazadores en junio de 1844, en el islote de Eldey, frente a Islandia.

Cuaga: la cebra a medio rayar

Hoy se considera una forma de la cebra común que se separó de ella hace relativamente poco, según un estudio genético de 2005. Vivía en el sur de África y, según el Centro de Estudios Africanos de Leiden, la cazaron hasta hacerla desaparecer: los últimos registros en libertad son de 1878, y la última cuaga del mundo murió el 12 de agosto de 1883 en el zoológico Artis de Ámsterdam. Fue la primera especie extinta de la que se recuperó información genética, en 1984.

Cuaga disecada, parecida a una cebra con rayas solo en la parte delantera, en una vitrina
Esta cuaga, la única fotografiada viva, hacia 1870 en el zoológico de Londres, se conserva en el Museo Nacional de Escocia. Foto: FunkMonk / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Del siglo XX a hoy

Caracara de Guadalupe: el ave de una sola isla mexicana

Vivía solo en la isla Guadalupe, en el Pacífico, a 217 kilómetros de la península de Baja California. Según la propuesta que México presentó a CITES en 2013, fue exterminada por la caza y el veneno, porque se la consideraba dañina: los isleños la acusaban de atacar a las crías de las cabras. El 1 de diciembre de 1900, un recolector de especímenes para museos abatió a nueve de los once caracaras que vio, según contó él mismo. Desde entonces, nadie ha vuelto a ver uno.

Huia: la pluma de moda

Vivía en la Isla Norte de Nueva Zelanda, y la hembra y el macho tenían picos tan distintos que es el caso más extremo conocido entre las aves. Según New Zealand Birds Online, sus plumas se pusieron de moda en Gran Bretaña después de que fotografiaran al duque de York con una en 1901, aunque la causa principal de su extinción fueron los mamíferos introducidos, y en menor medida la caza. El último avistamiento aceptado es de 1907. Te contamos su historia en una pluma en el sombrero de un futuro rey.

Hembra de huia negra de pico largo y curvo, en un museo
Una hembra de huia, con su largo pico curvo, en el Museo de Zoología de Lausana, Suiza. Foto: Michel Krafft / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Paloma migratoria: de miles de millones a ninguna

Según la Enciclopedia Británica, la mataban por millones cada año y la enviaban en vagones de tren a los mercados de las ciudades. Martha murió en Cincinnati el 1 de septiembre de 1914, y su cuerpo se conserva en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. Un estudio genético de 2014 sugiere que las fluctuaciones naturales de su población pudieron sumarse a la caza. Su historia enseña que la abundancia no protege a una especie.

Imagen en blanco y negro de Martha, la última paloma migratoria, posada en una rama
Martha, la última paloma migratoria conocida, en una imagen de 1912. Imagen: Enno Meyer / Wikimedia Commons (dominio público).

Cotorra de Carolina: un loro en Norteamérica

Era un loro que vivía en el este de Estados Unidos, y desapareció por la tala de los bosques, el comercio de sus plumas para sombreros y los agricultores que la mataban. Según la revista Smithsonian, la última confirmada en libertad murió en Florida en 1904, y la última en cautiverio, Incas, murió el 21 de febrero de 1918 en el mismo zoológico de Cincinnati donde había muerto Martha, un año después que Lady Jane, la compañera con la que vivía. Se declaró extinta en 1939.

Tilacino o tigre de Tasmania

Era un marsupial carnívoro de lomo rayado que ya había desaparecido del continente australiano hace al menos 2.000 años y sobrevivía en Tasmania. En 1888, el parlamento de Tasmania empezó a pagar una libra por cada uno muerto, y hasta 1909 pagó 2.184 recompensas, según un estudio publicado en Oryx. El último conocido, una hembra vieja, murió la noche del 7 de septiembre de 1936 en el zoológico de Beaumaris, en Hobart, 59 días después de que la especie recibiera protección legal. Se considera oficialmente extinto desde 1986.

Los especialistas no se ponen de acuerdo en el peso de cada causa: el Museo Australiano la atribuye sobre todo a la persecución directa, mientras que el autor del estudio de Oryx cree que pesaron más la pérdida de su hábitat y, quizás, una enfermedad. Te contamos sus últimos años en la cámara que filmó a un tigre de Tasmania.

Fotografía en blanco y negro de un tilacino de lomo rayado en su recinto
Un tilacino en el zoológico de Beaumaris, en Hobart, en 1936. Foto: Ben Sheppard / Wikimedia Commons (dominio público).

Foca monje del Caribe: la foca de México

Vivía en el Caribe y el golfo de México, incluidas las islas y arrecifes frente a Yucatán y Veracruz, y la última población conocida se refugió frente a la península de Yucatán. Según el Servicio Nacional de Pesca Marina de Estados Unidos (NOAA), la cazaron intensamente por su grasa, y el último avistamiento confirmado fue en 1952, en el banco de Serranilla, entre Jamaica y Yucatán. La UICN la dio por extinta en 1996.

Fotografía antigua de dos focas monje del Caribe echadas en un recinto
Dos focas monje del Caribe jóvenes en el Acuario de Nueva York, en 1910. Foto: autor desconocido / Wikimedia Commons (dominio público).

Baiji: el delfín del Yangtsé

Vivía solo en el río Yangtsé y en un río vecino, en China. A finales de los años noventa quedaban unos 13, y en 2006 una expedición recorrió el río sin encontrar ninguno. Según el estudio de esa expedición, probablemente se extinguió por la captura accidental en la pesca, y sería el primer cetáceo llevado a la extinción por la actividad humana.

Rinoceronte negro occidental

Era una subespecie del rinoceronte negro que vivía en África central. En 1980 quedaban al menos cien en el norte de Camerún, pero la caza por sus cuernos no se detuvo, y en 2011 la Lista Roja de la UICN lo declaró extinto. Según un estudio de 2007, una estimación de unos 30 ejemplares hecha en 2004 se había basado en huellas falsas.

Lo que nos enseñaron

  • Las islas son frágiles: el dodo y el huia sufrieron a los animales que llegaron con las personas, y en Guadalupe las cabras pusieron al caracara en la mira de los isleños.
  • Ser abundante no protege: la paloma migratoria pasó de miles de millones a ninguna en algo más de un siglo.
  • Poca caza puede bastar: los animales grandes que se reproducen despacio, como la vaca marina de Steller, no aguantan ni siquiera una caza a pequeña escala.
  • Llegar tarde no sirve: el tilacino recibió protección legal 59 días antes de que muriera el último.

La buena noticia es que esas lecciones sirven. Algunas especies que se daban por perdidas reaparecieron, y otras se salvaron gracias al trabajo de las personas: te lo contamos en los animales que volvieron de la extinción.

Preguntas frecuentes

¿Qué animales se extinguieron por culpa del ser humano?

Entre los casos mejor documentados están el dodo, la vaca marina de Steller, el gran alca, la paloma migratoria, la cuaga, el uro, el tilacino, el huia, la cotorra de Carolina, los moas, la foca monje del Caribe y el caracara de Guadalupe.

¿Cuántas especies están en peligro de extinción?

Según la IPBES, alrededor de un millón de especies de animales y plantas están amenazadas de extinción.

¿Qué animales extintos vivían en México?

Entre otros, la foca monje del Caribe, que vivía frente a Yucatán y Veracruz, y el caracara de Guadalupe, un ave que solo existía en la isla Guadalupe, en el Pacífico mexicano. Te contamos cuáles están en riesgo hoy en los animales en peligro de extinción en México.

¿Por qué se extinguió el dodo?

Por la caza y, sobre todo, por los animales que llegaron con los marineros a la isla Mauricio, como los perros, los gatos, los cerdos y las ratas.

¿El tigre de Tasmania sigue vivo?

Oficialmente se considera extinto desde 1986. El último conocido murió en 1936, en el zoológico de Beaumaris, en Hobart.

De muchas de estas especies solo quedan unos huesos, unas pieles en un museo o unas pocas fotos en blanco y negro. Contar sus historias no las devuelve, pero sí nos recuerda que cada una desapareció por decisiones humanas, y que las decisiones de hoy todavía pueden salvar a las que quedan.

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