Gatita se deprime cuando el árbol de Navidad desaparece cada año

Adorable gatita de color blanco y esponjosa se deprime cuando terminan las fiestas y el árbol de Navidad desaparece de su lugar cada año

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Ginger es una encantadora gatita esponjosa a la cual la Navidad parece emocionarla en gran medida, y su decoración favorita sin duda es el árbol de Navidad; tanto que la adorable felina parece deprimirse bastante cuando desaparece cada año al finalizar las fiestas.

La encantadora gatita pasa el mayor tiempo posible cerca del árbol de Navidad, disfrutando de sus coloridas luces y se sienta tranquilamente para observarlo por largos periodos de tiempo. Ginger trata de aprovechar el mayor tiempo posible antes de que el árbol desaparezca el resto del año.

Sara Taylor, la madre de Ginger, le dijo a The Dodo:

«Le encanta cómo todo brilla y se ilumina. Es muy gentil y no destructiva en absoluto. Ella se sienta debajo del árbol todos los días mientras está levantado. Le decimos que es un ‘hermoso regalo’”.

Gatita se deprime cuando el árbol de Navidad desaparece

Gato se deprime por el árbol de navidad
Imagen/ Sara Taylor

Ginger entra en una pequeña depresión cuando terminan las festividades y el árbol de Navidad desaparece de la sala. Ella suele sentarse en el lugar que ocupaba el árbol durante días sin entender a dónde se fue aquel objeto de luces de colores.

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Sara notó la tristeza de Ginger por el árbol, y ya que no podía mantener la decoración durante todo el año, encontró una solución alterna para alegrar a su gatita.

Gato y su árbol de navidad
Imagen/ Sara Taylor

La madre de Ginger decidió reemplazar la decoración navideña por un objeto muy especial. Sara decidió obsequiarle a su compañera felina una fabulosa capsula espacial.

Ella dijo:

«Me entristeció cuando me di cuenta de que lo extrañaba tanto. Así que este año decidí que lo reemplazaría con algo especial».

Adorable gatito
Imagen/ Sara Taylor
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Tan pronto como llegó la capsula espacial, Sara se dedicó a armarla bajo la supervisión de Ginger por supuesto. Cuando el proyecto estuvo terminado, la mujer se lo presentó a su gatita con la esperanza de que fuera de su agrado, y por fortuna a Ginger le encantó.

Sara felizmente cuenta:

«Tenía mucha curiosidad cuando llegó la cápsula espacial. Ella muy pacientemente me vio armarlo. No le tomó mucho tiempo querer explorarlo una vez que estuvo listo y ahora se sienta en él todos los días. ¡A ella le encanta!».

Gatito en su nave espacial
Imagen/ Sara Taylor

Aunque Ginger aún siente algo de nostalgia por su árbol de Navidad, definitivamente está menos triste gracias a su cápsula espacial especial. La gatita pasa gran parte de su tiempo en ella y seguramente seguirá disfrutándola hasta la próxima Navidad, cuando su amado árbol regrese a su lugar.

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