Cerdito obtiene una segunda oportunidad de ser feliz a pesar de su diagnóstico

Un adorable cerdito que tenía pocas probabilidades de sobrevivir por un problema de salud, obtiene una segunda oportunidad para ser feliz

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Floppy es un simpático cerdo gigante que nació el 18 de enero del 2020, pero desde que llegó al mundo su camino ha sido muy complicado. Lamentablemente, el cerdito nació con el síndrome de sacudir la cabeza (Un temblor que no se puede controlar), y los veterinarios no le veían futuro.

El pequeño Floppy no se podía amamantar, no podía caminar ni hacer muchas cosas por su propia cuenta; realmente era una situación difícil. Por ello, un veterinario que revisó al cerdito dijo que era el peor caso que había visto y recomendó la eutanasia, porque solo viviría una semana.

Cerdito obtiene una oportunidad para ser feliz

Cerdito obtiene una oportunidad
Facebook/ Floppy and Friends

No obstante, Chelsey Weaning, una mujer que vive en el estado de West Virginia, quería cambiar la vida del cerdito y brindarle otra oportunidad.

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Cerdito obtiene oportunidad
Facebook/ Floppy and Friends

Chelsey comentó que cuando nació Floppy, se dio cuenta que su cuñada y esposo tenían dificultades para tomar una decisión acerca del cerdo. En ese momento, tomó la decisión de informarles que ella podía llevarlo a su casa y brindarle atención las 24 horas del día.

Floppy prosperando
Facebook/ Floppy and Friends

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Todos estaban sorprendidos, ya que la mujer no sabía nada sobre cerdos, pero siempre ha tenido un corazón muy grande para rescatar animales necesitados.

Chelsey dijo a Bored Panda:

«Mi cuñada odiaba la idea de la eutanasia, mi esposo y yo estábamos decididos a dejar que este cerdito viviera su vida, aunque fuera por poco tiempo».

Cerdito que obtiene oportunidad
Facebook/ Floppy and Friends

Floppy llegó a su nuevo hogar que es una casa normal, donde era alimentado con biberón cada 3 horas y tenía todas las comodidades que necesitaba. La idea inicial era tenerlo por un par de semanas, lograr que saliera adelante y luego llevarlo a un santuario, pero las cosas cambiaron un poco.

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Floppy progresando
Facebook/ Floppy and Friends

Cuando llegó el momento de entregarlo al santuario de animales, Floppy se había ganado el corazón de su familia y no quisieron entregarlo. Chelsey y Floppy formaron un vínculo muy especial, y a partir de eso se dio cuenta que el cerdito sería parte de su familia.

En poco tiempo, Floppy se convirtió en un cerdito tierno, inteligente y sociable, nunca quiere estar solo y le encanta pasar tiempo con la gente.

Floppy travieso
Facebook/ Floppy and Friends

Cherlsey comentó:

«Aprendió a subir y bajar escaleras, abrir puertas, le encantan los bocadillos, los masajes en la barriga y jugar en la piscina. Lo llevamos a pasear con una correa todos los días. Es tan especial y diferente a muchos otros cerdos».

Floppy es todo un cerdo doméstico; ya ha pasado un año y medio desde que nació y disfruta de su vida al lado de sus hermanos adoptivos (dos perros y dos gatos), quienes son sus mejores amigos, y pasan mucho tiempo compartiendo muchas aventuras y travesuras con Floppy.

Floppy y Chelsey
Instagram/ floppythepig

Kona, la perrita mayor de la casa, tomó el papel de madre adoptiva y lo cuidó desde que llegó; aún toman sus siestas y juegan juntos.

Aunque Floppy ahora es más grande que las otras mascotas de la casa, le encanta jugar en el patio con ellos y disfrutar del tiempo al aire libre.

Floppy Kona
Instagram/ floppythepig

Pero la historia de Floppy no es solo un ejemplo de superación, gracias a ella se ha vuelto muy popular en diferentes redes sociales.

La familia del cerdo gigante no quería hacer pública su historia, pero un día subieron una foto de él en Twitter y fue toda una sensación. Recibieron muchos mensajes amorosos y, en ese instante, se dieron cuenta de que la gente amaba a Floppy, y que su historia debía ser compartida.

Allí nació la idea de crearle una cuenta de Instagram a Floppy, y las personas amaron la iniciativa. Ahora tiene más de 6700 seguidores.

Floppy jugando
Instagram/ floppythepig

Ha sido tanto el éxito del cerdito, que su familia creó un negocio, Floppy and Friends, y las ganancias las donan a diferentes refugios.

La historia de Floppy es un ejemplo de que la esperanza es lo último que se pierde, y hay que creer que todo es posible.

Floppy feliz
Instagram/ floppythepig

Chelsey agregó:

«Floppy superó las probabilidades y está viviendo su mejor vida porque simplemente le dimos la oportunidad de convertirse en el cerdo que estaba destinado a ser».

Floppy ahora tiene su propia habitación, su temblor casi ha desaparecido por completo; pero cada vez que se emociona o está ansioso, suele aparecer.

Gran Floppy
Instagram/ floppythepig

Lo más importante es que Floppy tiene una vida normal y siempre estará acompañado de toda su familia y de las personas que lo visitan.

Si quieres conocer más acerca de Floppy, puedes visitar su Instagram o Facebook.

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