Se quedó sin trabajo, vio burros vendidos al matadero y no pudo mirar a otro lado
Ron King perdió su trabajo en la pandemia y un video de burros vendidos al matadero lo puso en marcha. Después apareció otro problema: un viaje que los enfermaba.

Los burros del video eran animales que nadie quería, y se vendían a los mataderos. Del otro lado de la pantalla, en Hopland, California, los miraba Ron King.
La pandemia de COVID acababa de llegar y Ron, que había sido ejecutivo de medios, se había quedado sin trabajo. Lo que vio en TikTok lo conmovió. Pero ¿qué podía hacer por esos burros alguien sin empleo?
Tres burros y un plan
Ron preparó un plan de negocios para reunir el dinero de un rescate de burros. Empezó con tres a su cuidado, y no tardó en entender lo que le pasaba.
«Me enamoré perdidamente», le contó al Fort Worth Star-Telegram.
Los primeros burros llegaron a Hopland en enero de 2021. Ron y su cofundador, Phil Selway, llamaron al lugar Oscar’s Place, en recuerdo de un gato de Phil que había muerto, según cuenta la organización en su sitio web. Desde entonces rescatan burros de subastas de animales destinados al matadero y reciben a otros cuyos dueños ya no pueden cuidarlos.
En agosto de 2025, la organización recibió en donación un terreno de 47 hectáreas en Potter Valley, también en California. Ahí funciona un santuario para los burros que se sienten mejor lejos de las personas: tienen espacio para moverse a su aire y vivir sin sobresaltos.
Pero muchos de los burros que rescataban estaban en Texas. Para llegar a su nuevo hogar tenían que subir a un remolque.
Lo que pasaba en el remolque
Cuando la organización contrató a tiempo completo a la veterinaria Kate Schoenhals, ella le advirtió a Ron que los burros se estaban enfermando con el traslado.
La respuesta fue llevar la atención médica al punto de partida. En Collinsville, Texas, Ron abrió el primer hospital para burros de Estados Unidos, donde los animales reciben cuidados antes de emprender el viaje a California.
La diferencia se mide en horas. «Comprábamos a nuestros burros los domingos al mediodía, y el médico los veía por primera vez el martes a las 5 de la tarde», explicó Ron al Star-Telegram. «Ahora los compramos al mediodía y, para las 2 de la tarde, ya los revisó un médico».
Más de dos días de espera se convirtieron en dos horas.
Un mundo para los burros
Mientras tanto, la cuenta no dejó de crecer. «Ahora hemos rescatado, creo, 496 burros en total desde que abrimos hace cinco años y medio», le dijo Ron al diario texano.
Unos esperan una familia que los adopte; otros recorren el campo de Potter Valley. Y Ron sueña con que cada uno de sus centros tenga «un impacto positivo en el mundo de los burros».
Ron perdió su empleo cuando llegó la pandemia y encontró su verdadero oficio cuidando a tres burros. Desde entonces, casi quinientos burros no terminaron como los de aquel video.
Imagen principal: Oscar’s Place Adoption Center & Sanctuary.
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