Saltar al contenido
Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Dos científicos vieron nacer una especie en Galápagos, y todo empezó con un pinzón forastero

En 1981 llegó a Daphne Mayor un pinzón más grande que los demás, con un canto que nadie conocía. Peter y Rosemary Grant siguieron a su familia y vieron cómo dejaba de mezclarse con las otras especies de la isla.

Dos científicos vieron nacer una especie en Galápagos, y todo empezó con un pinzón forastero

Es 1981 y en Daphne Mayor, un islote de las Galápagos, hay un pájaro que no encaja. Es un pinzón macho, más grande que los que viven allí, y canta una canción que nadie había oído antes en la isla.

Dos científicos lo notan casi enseguida. Llevan años estudiando a los pinzones de ese islote y saben reconocer a un recién llegado. Lo que todavía no saben es que están a punto de ver nacer una especie.

Un forastero en Daphne Mayor

Los científicos eran Peter R. Grant y B. Rosemary Grant, biólogos de la Universidad de Princeton. Estudiaban los pinzones de Daphne Mayor desde 1973, como cuentan en su artículo de 2009 en la revista PNAS. «Lo notamos poco después de que llegara», recordó Peter Grant en la nota de la Universidad de Princeton sobre el estudio. Si quieres ubicar el escenario, en Wikimedia Commons hay una foto del islote (Movera, CC BY 3.0).

Los pinzones de estas islas, conocidos como pinzones de Darwin, suman 18 especies. Todas descienden de un solo ancestro de hace uno o dos millones de años, según el comunicado de la Universidad de Uppsala del 23 de noviembre de 2017. Varias de esas especies conviven en Daphne Mayor.

Pinzón grande de cactus de plumaje oscuro y pico grueso posado en la isla Española, Galápagos
Un pinzón grande de cactus (Geospiza conirostris) en la isla Española, Galápagos. Foto: Erik / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

El recién llegado destacaba entre todos ellos. Según el estudio de Lamichhaney y colegas publicado en Science en 2017, era un 70 % más grande que los pinzones residentes y tenía un canto único. Se emparejó con una hembra de la isla, de la especie pinzón terrestre mediano (Geospiza fortis). Así empezó un linaje, una familia de pájaros, que los Grant llamaron «Big Bird», es decir, pájaro grande.

Un biólogo de campo con sombrero de tela, sentado en las rocas de un islote árido, observa pinzones con binoculares y tiene una libreta abierta sobre la rodilla
Binoculares, libreta y paciencia. Solo quien vuelve al mismo islote año tras año puede darse cuenta de que llegó un pájaro nuevo.

Una canción aprendida en el nido

En estos pinzones el canto se hereda por vía paterna. Los machos lo aprenden de jóvenes, escuchando a su padre, como explican la Universidad de Uppsala y Understanding Evolution, el sitio del Museo de Paleontología de la Universidad de California. Los hijos machos del forastero aprendieron así la canción rara de su padre, escuchándola desde el nido.

Un pinzón negruzco de pico cónico y macizo canta con el pico abierto, posado en el borde de su nido junto a un cactus
Un pinzón de pico macizo canta junto a su nido. Para sus polluelos machos, esa voz es el modelo del canto que tendrán de adultos.

Ese canto levantó un muro invisible. Con esa canción rara y un pico grande, los machos del linaje no atraían a las hembras de las otras especies de la isla, como explican el comunicado de Uppsala y el reportaje de Quanta Magazine. Según el resumen del estudio en Science, desde la segunda generación los Big Bird solo se aparearon entre ellos.

Dejar de mezclarse con los demás es lo que los biólogos llaman aislamiento reproductivo, y es el paso clave para que nazca una especie. Según el mismo estudio, suele tardar cientos de generaciones. Aquí, en palabras de los Grant recogidas por la Universidad de Uppsala, bastaron «solo dos generaciones».

Una sequía, dos hermanos y frutos duros como madera

Años después, una sequía severa redujo el linaje a un hermano y una hermana, que en 2005 criaron juntos, según el artículo de los Grant en PNAS. El estudio de Science precisa que la cuarta, la quinta y la sexta generación del linaje descienden de ese único apareamiento entre hermanos.

Pese a esa cría entre hermanos, los Big Bird prosperaron. Su ventaja estaba en el pico, que era grande y profundo. Con él abrían los frutos leñosos de Tribulus cistoides, duros como madera, para comer en la temporada seca, como detalla la versión anotada del estudio en Science in the Classroom.

Frutos leñosos y espinosos de Tribulus cistoides sobre grava volcánica oscura, algunos partidos con las semillas a la vista, y un pinzón de pico profundo mordiendo uno
Frutos de Tribulus cistoides, duros como madera. Un pico profundo como el de los Big Bird puede abrirlos, y eso le da de comer en la temporada seca.

Seis generaciones después de la llegada del forastero, los Big Bird eran unos 30, según la Universidad de Princeton y Quanta Magazine. Los Grant los consideran una especie incipiente, es decir, que todavía se está formando. «Tratamos al grupo endogámico como una especie incipiente», escribieron en 2009.

Lo que el ADN contó en 2017

Pero lo más asombroso llegó en 2017, con el ADN del forastero. Durante años, los Grant sospecharon que venía de Santa Cruz, la isla vecina. En 2009 lo daban como lo más probable, aunque aclaraban que no podían estar seguros.

El análisis genético que publicaron en Science Lamichhaney, Leif Andersson, los propios Grant y otros colegas mostró algo distinto. El forastero era un pinzón grande de cactus (Geospiza conirostris), otra especie, la misma del pájaro de la foto de más arriba. Y venía de Española, a más de 100 kilómetros, al otro lado de Santa Cruz. Es una distancia enorme para un pájaro de 29,7 gramos que cabe en una mano.

Eso significa que los Big Bird descienden de dos especies distintas. Por eso el estudio habla de una «especie híbrida incipiente». Su texto completo anotado, con el árbol genealógico del linaje, se puede leer en Science in the Classroom.

Un acento aprendido lejos de casa

La revelación resolvió también el misterio del canto. El forastero había aprendido el canto de su padre en Española y, al llegar a Daphne Mayor, probablemente copió mal el de los pinzones de allí. Así lo interpreta el estudio de 2017, y el artículo de 2009 ya hablaba de una «copia imperfecta del canto local».

De ese error nació el muro invisible que separó a sus descendientes de las demás especies de la isla. Sus hijos no heredaron el canto de Española ni el de Daphne Mayor, sino la versión de su padre.

Creemos que las especies nacen despacio, en silencio, a lo largo de cientos de generaciones. Esta empezó con el acento de un pájaro lejos de casa. También hicieron falta dos científicos que llevaban ocho años mirando el mismo islote cuando lo vieron llegar.

Los Big Bird son apenas unos 30 pájaros que descienden de un solo forastero. ¿Tú ya los llamarías una especie nueva, o esperarías a ver si resisten el paso del tiempo?


Foto del pinzón grande de cactus: Erik / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

Referencias

Sigue leyendo

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa