Saltar al contenido
Animales Queridos - Una pasión llamada fauna
Animales Queridos

Historias emotivas

Encontró 109 minas caminando encima de ellas: las ratas gigantes que también huelen tuberculosis

Ronin encontró 109 minas en Camboya caminando encima de ellas, y Magawa ya tiene una estatua de 2,2 metros. En Tanzania, otras ratas de su especie usan la misma nariz para buscar tuberculosis.

Encontró 109 minas caminando encima de ellas: las ratas gigantes que también huelen tuberculosis

Una rata avanza por un campo minado de Camboya con la nariz pegada al suelo. Pasa por encima de una mina terrestre, y la mina no estalla. Entonces se detiene y rasca la tierra justo en ese punto.

No es un accidente. Es su trabajo, y lo hace tan bien que tiene un récord mundial.

Demasiado liviana para activar una mina

Se llama Ronin, vino de Tanzania y es una rata gigante africana entrenada por la organización belga APOPO. Desde agosto de 2021, cuando empezó a trabajar en Preah Vihear, Camboya, encontró 109 minas terrestres y 15 explosivos sin detonar, según la nota de prensa de APOPO. En abril de 2025, Guinness World Records le reconoció el récord de más minas detectadas por una rata: 109 en menos de cuatro años.

Puede caminar encima de ellas sin activarlas por su peso. Según APOPO, sus ratas pesan entre 1 y 1,3 kilos, demasiado poco para hacer estallar una mina. Esas minas están pensadas para otra víctima: el artículo 2 de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal (1997) define la mina antipersonal como la que está diseñada para explotar por la presencia, la proximidad o el contacto de una persona.

La especie es Cricetomys ansorgei, como aclara APOPO en su texto sobre el nombre común de sus ratas; la revisión taxonómica de Olayemi y colegas (2012) mostró que las ratas gigantes africanas agrupan más especies de las que se esperaba. El método, en cambio, es simple: cuando Ronin huele explosivo, rasca la tierra. Su guía marca el punto, un equipo destruye la mina y Ronin cobra en banano o maní, como explica APOPO sobre el entrenamiento de sus ratas detectoras.

Rata gigante africana de APOPO en el momento de recibir su recompensa
Una rata gigante africana de APOPO recibe su recompensa. Foto: APOPO, vía Wikimedia Commons.

Una cancha de tenis en 20 minutos

¿Una rata de un kilo haciendo el trabajo de un desminador? Y más rápido. Según las preguntas frecuentes de APOPO sobre detección de minas, una de sus ratas revisa un terreno del tamaño de una cancha de tenis en unos 20 minutos. Con un detector de metales, una persona puede tardar hasta cuatro días en el mismo terreno.

La diferencia está en qué busca cada uno. El aparato pita con cada trozo de chatarra y cada moneda vieja, y cada pitido hay que investigarlo. A la rata el metal le da igual. Solo la detiene el olor del explosivo.

Mina antipersonal redonda y oxidada, a medio desenterrar en tierra roja y seca, con pequeños rasguños alrededor
Una mina antipersonal oxidada asoma en la tierra roja, rodeada de rasguños diminutos. Rascar es la señal que las ratas aprenden a dar cuando huelen explosivo.

Antes de Ronin, Magawa

Ronin no fue el primero. Antes que él, Magawa encontró 71 minas y 38 explosivos sin detonar en cinco años, según Guinness World Records. En 2020, la PDSA, una organización veterinaria británica, le entregó su medalla de oro. En 77 años de premiar animales, nunca había condecorado a una rata.

Magawa murió en 2022, a los ocho años, según Guinness World Records. Desde el 3 de abril de 2026, una estatua suya de piedra, de 2,2 metros, se alza en Siem Reap, Camboya. Según APOPO, su pedestal tiene forma de mina y guarda restos de explosivos desactivados.

Tres segundos quieta sobre una muestra

¿Qué más puede encontrar una nariz así?

En Tanzania, otras ratas de APOPO no pisan el campo. Huelen esputo, la flema que tosen las personas con sospecha de tuberculosis. Las muestras llegan de las clínicas y se calientan para que ya no contagien, como describe APOPO en su proceso de detección.

Una rata revisa 100 muestras en unos 20 minutos; con microscopio, un técnico tardaría hasta cuatro días, según las preguntas frecuentes de APOPO sobre tuberculosis. Aquí la señal no es rascar: cuando huele tuberculosis, la rata se queda quieta tres segundos con la nariz sobre la muestra.

Persona con bata blanca, mascarilla y guantes sostiene a la altura de los ojos un frasco transparente para esputo, junto a una ventana
Un frasco de esputo, a contraluz en un laboratorio. Antes de llegar a las ratas, cada muestra se calienta para que ya no pueda contagiar.

Lo que la clínica ya había dado por negativo

Pero lo decisivo no es la velocidad, sino qué muestras huelen: también las que la clínica ya dio por negativas. Esa segunda revisión es la que midieron dos estudios del equipo de T. Agizew, publicados en BMC Infectious Diseases (2024) y PLOS ONE (2025).

El segundo trae la cifra que da vuelta a la historia. En 2023, en 69 centros de salud de Tanzania, entre esas muestras negativas aparecieron 2.176 casos de tuberculosis. Eran un 48 % más de los que las clínicas habían encontrado solas.

Lo más llamativo está en el desglose. Donde la clínica usaba microscopio, las ratas sumaron 767 casos a los 1.302 que ella había encontrado: un 59 % más. Donde usaba Xpert MTB/RIF, una prueba molecular que busca el ADN de la bacteria y que es más sensible que el microscopio, según la Organización Mundial de la Salud (2013), sumaron 1.409 casos a 3.239: todavía un 44 % más.

Las ratas no diagnostican: alertan. Cada alerta se confirma con otra prueba avalada por la OMS antes de contar como caso; en el estudio de 2024, esa confirmación se hizo con microscopía LED de esputo concentrado. Solo entonces, según el proceso que describe APOPO, se busca a la persona para que vuelva a la clínica y empiece el tratamiento.

En Camboya, la señal es rascar la tierra. En Tanzania, quedarse quieta tres segundos. Son gestos mínimos de un animal de poco más de un kilo. Después de esos tres segundos, alguien que se fue de la clínica sin diagnóstico recibe el aviso de volver.

¿Qué animal te enseñaron a temer o a despreciar, y luego descubriste que hacía algo que ninguna máquina logra?

Foto de la rata gigante africana que recibe su recompensa: APOPO, vía Wikimedia Commons. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

Referencias

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa