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Le dispararon y le destrozaron una pata: lo que más necesita este perro no es la cirugía

Megatron llegó a un refugio de San Luis con una pata destrozada por un disparo, pero no dejó de confiar en las personas. Antes de su cirugía, necesita algo más urgente: salir de la jaula.

Pitbull con apariencia triste acostado en su cama
Créditos: Center for Animal Rescue and Enrichment of St. Louis - CARE STL

Megatron llegó a un refugio de San Luis, Misuri, con una pata destrozada por un disparo. Apenas podía apoyarla, y aun así, cuando alguien se acercaba a su jaula, movía la cola y salía a saludar como si nada de eso le hubiera pasado.

El equipo de CARE STL —Center for Animal Rescue and Enrichment of St. Louis— revisó la fractura apenas llegó, y lo que encontraron complicaba todo. Pero antes de pensar en la cirugía que le esperaba, había algo más urgente que resolver: algo que ponía en riesgo su recuperación incluso antes de empezar.

Una fractura que no admite arreglos fáciles

Según relató CARE STL en la publicación que compartió en su página de Facebook, Megatron llegó al refugio con una herida de bala que le provocó una fractura severa en una de sus patas. Por la ubicación exacta de la lesión, los veterinarios descartaron el entablillado: lo más probable, explicaron, es que termine necesitando una amputación.

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El refugio que le hacía más daño que bien

Antes de programar la cirugía, el equipo se topó con un problema distinto: el propio refugio se había convertido en un obstáculo para su recuperación. Megatron pasaba sus días en la clínica veterinaria del lugar y, aunque le dieron sedantes para ayudarlo a relajarse, no lograba asentarse. El ruido constante, los olores nuevos y el ir y venir de un kennel lleno de animales le pasaban factura.

De tanto golpear la cola contra las paredes metálicas de la jaula, desarrolló lo que se conoce como «cola feliz»: una segunda herida, distinta a la de la pata, que tampoco cicatriza bien en un ambiente como ese. Para CARE STL, la situación era clara: cada día que Megatron pasaba encerrado ponía en riesgo la cirugía que todavía tenía pendiente.

El mismo perro juguetón de siempre

Lo que más sorprendió al personal no fue la gravedad de la herida, sino lo que no cambió en Megatron. Pese a todo lo que había vivido, seguía siendo un perro gentil y juguetón, de esos que «es imposible no querer», según lo describió CARE STL en su publicación. Dicen que se le ilumina la cara cada vez que alguien se detiene a saludarlo.

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Una prueba de hogar que lo cambió todo

Mientras esperaba un lugar donde recuperarse lejos del refugio, Megatron tuvo una breve estadía de prueba en un hogar temporal. Ahí mostró una faceta que la vida en el kennel no dejaba ver: se llevó bien con los perros de la casa, se llevó bien con los gatos, y por primera vez en semanas, logró relajarse de verdad. Tiene apenas 2 años y pesa 58 libras, poco más de 26 kilos.

El primer paso, antes de la cirugía

Mientras buscaba un hogar de foster médico para Megatron, CARE STL recaudaba fondos en paralelo a través de su campaña «Summer of Second Chances», para cubrir el costo de la cirugía de amputación que le espera. El refugio, ubicado en 2700 Walnut Place, San Luis, Misuri, atiende todos los días de 11 a.m. a 6 p.m. para quien quiera conocer a Megatron en persona.

Publicación de Facebook

Poco después llegó una actualización a la publicación original: un grupo de rescate lo etiquetó y se lo llevará con ellos, rumbo a un hogar temporal donde podrá esperar la operación fuera de una jaula.

Lo hirieron una vez, y aun así eligió seguir confiando. Lo que más necesita ahora Megatron no es solo la cirugía que tiene pendiente: es una puerta que no sea de metal.

Imágenes: CARE STL.

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