Es 1948 y un avión cruza las montañas de Idaho, en Estados Unidos. Desde el aire cae una caja de madera y, un instante después, sobre ella se abre un paracaídas.
Adentro viajan dos castores vivos, y el valle hacia el que bajan no tiene un solo camino. Para entender cómo llegaron hasta ahí hay que volver a la orilla de un lago.

Mudaron a los que llegaron primero
Los castores vivían en el lago Payette, cerca del pueblo de McCall, mucho antes que sus nuevos vecinos. Después de la Segunda Guerra Mundial llegaron familias que se instalaron junto al lago, con huertos y canales de riego. Según el reportaje de Wright (2015) en Boise State Public Radio y el de Sherriff (2021) en National Geographic, pronto empezaron las quejas: los castores les dañaban todo eso.
Conviene no perder de vista el orden de llegada. Cuando estalló el problema, a quienes mudaron no fue a los recién llegados. Fue a los castores.
El destino sería la cuenca Chamberlain, una región salvaje de montaña a la que no llegaba ninguna carretera, según Boise State Public Radio. Elmo W. Heter, empleado de Idaho Fish and Game —la agencia de fauna del estado— y encargado del proyecto, sostenía que allí los diques de los castores ayudarían a los peces y al resto de la fauna, como recoge The Spokesman-Review (2015).
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Mulas asustadizas y paracaídas de sobra
Pero llegar era difícil. A lomo de mula, el viaje duraba días y muchos castores morían en el camino. Heter lo contó en su informe de 1950 en el Journal of Wildlife Management, cuyo resumen publica Conservation Evidence: el traslado por tierra era «arduo, prolongado, costoso» y «causaba una alta mortalidad». Según las citas del informe que reproducen National Geographic y Boise State Public Radio, las mulas se ponían «asustadizas y pendencieras» con los castores a cuestas, que se retorcían y olían fuerte.
Heter buscó otra forma: soltarlos desde el aire. Tras la guerra sobraban paracaídas de rayón, y con ellos ideó un sistema que describen el resumen de su informe y National Geographic: una caja de madera que se abría en dos mitades, como una maleta, con lugar para dos castores. Un juego de cuerdas la abría sola cuando, ya en el suelo, el paracaídas se desinflaba. Otro fotograma de la misma película muestra una de esas cajas abierta tras aterrizar.

Geronimo, el castor de prueba
Antes de arriesgar a los demás había que probar las cajas. Heter eligió a un macho viejo, le puso el nombre de Geronimo y lo lanzó una y otra vez, hasta que el castor se metía solo en su caja. «¡Pobre amigo! Al final se resignó…», escribió Heter, en una frase que rescata Boise State Public Radio. El Idaho Statesman contó la historia el 29 de agosto de 1948, según recuerda el News Tribune.
Leída hoy, la escena incomoda: la confianza en el método se construyó a costa de un solo animal, lanzado tantas veces que dejó de resistirse. Y Geronimo no se quedó en las pruebas: según National Geographic, que cita a Heter, viajó en el primer vuelo real, el 14 de agosto de 1948, junto con tres hembras jóvenes.
Setenta y seis castores en el aire
Después vinieron los vuelos de verdad, que el resumen del informe de Heter sitúa entre 1948 y 1949. En total cayeron 76 castores. Conservation Evidence, National Geographic y Boise State Public Radio coinciden en lo que pasó después.
Sobrevivieron 75.
El que murió no cayó dentro de su caja. Según National Geographic, que cita a Heter, y el News Tribune, salió de la caja entreabierta en pleno vuelo y «saltó o cayó» desde unos 23 metros (75 pies), la altura aproximada de un edificio de siete pisos.

Los demás tocaron tierra en un lugar que no conocían. Aun así, según el resumen del informe de Heter, un año después ya habían construido diques y madrigueras. Cada grupo tenía de nuevo un hogar, y una despensa para el invierno.
Una película perdida y una pregunta abierta
Idaho Fish and Game filmó el programa, pero la película se extravió. La historiadora Sharon Clark empezó a buscarla hacia 2008, y en 2014 apareció mal rotulada, según National Geographic, The Spokesman-Review y el comunicado de Idaho Fish and Game del 27 de octubre de 2015. En octubre de 2015 se publicó en YouTube con el título Fur for the Future, y todavía se puede ver cómo bajaban las cajas:
Hoy la cuenca Chamberlain forma parte del área silvestre Frank Church-River of No Return, según Boise State Public Radio. Si allí quedan descendientes de aquellos 76, nadie puede saberlo. Roger Phillips, vocero de Idaho Fish and Game, explicó en un artículo de 2023, a 75 años de los lanzamientos, que es imposible saber si algún castor actual desciende de Geronimo o de sus compañeros. Lo que sí es probable, añadió, es que haya castores donde hay prados y arroyos con sauces.
Junto al lago Payette, sus diques eran un estorbo para los recién llegados. En la montaña, son vida. El castor nunca fue el problema: solo estaba donde nosotros queríamos vivir.
¿Crees que hoy se justificaría lanzar animales en paracaídas para devolverle la vida a un ecosistema, o hay límites que no deberíamos cruzar para ayudar a la naturaleza?
Foto de la caja con castores bajando en paracaídas: Idaho Department of Fish and Game (fotograma, c. 1950), vía Wikimedia Commons, dominio público en EE. UU. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Heter, E. W. (1950). Transplanting beavers by airplane and parachute. Journal of Wildlife Management 14: 143-147 (resumen del estudio en Conservation Evidence). https://conservationevidencejournal.com/individual-study/7607
- Sherriff, L. (2021). Why beavers were parachuted into the Idaho wilderness 73 years ago. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/animals/article/why-beavers-were-parachuted-into-the-idaho-wilderness
- Wright, S. (2015). Parachuting beavers into Idaho’s wilderness? Yes, it really happened. Boise State Public Radio. https://www.boisestatepublicradio.org/environment/2015-01-14/parachuting-beavers-into-idahos-wilderness-yes-it-really-happened
- Idaho Department of Fish and Game (2015). Parachuting beavers go global. Comunicado de prensa. https://idfg.idaho.gov/archive/22713/press-parachuting-beavers-go-global
- Tribune News Service (2023). It’s been 75 years since Idaho parachuted beavers into backcountry (con declaraciones de Roger Phillips, Idaho Fish and Game). News Tribune. https://www.newstribune.com/news/2023/dec/31/its-been-75-years-since-idaho-parachuted-beavers/
- The Spokesman-Review (2015). Archival film recounts Idaho’s parachuting beavers. The Spokesman-Review. https://www.spokesman.com/stories/2015/oct/26/archival-film-recounts-idahos-parachuting-beavers/

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