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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Rufus llegó abrigado a una feria de adopción con una ilusión: dormir esa noche en casa

Rufus, un perro mayor con una sonrisa torcida que le atrapa el labio, pasó el domingo abrigado en una feria de adopción. Esperaba dormir esa noche en su nuevo hogar.

Rufus llegó abrigado a una feria de adopción con una ilusión: dormir esa noche en casa

El domingo, Rufus pasó el día bien abrigado en una feria de adopción. La idea era que esa misma noche durmiera calentito en su hogar definitivo, con una familia que lo hubiera elegido.

Metro East Humane Society, el refugio que lo cuida, había organizado la jornada junto con la organización Coalition for Pet Progress. A Rufus le tocaba la parte más sencilla y, a la vez, la más difícil: estar ahí y esperar que alguien se detuviera frente a él.

Una sonrisa a su manera

Rufus es un perro mayor de unos 14 kilos y medio. Su rasgo más reconocible está en la boca: la sonrisa le sale torcida y, casi siempre, el labio se le queda enganchado en el camino.

En el refugio nadie lo ve como un defecto. «¿Tiene una sonrisa torcida que muchas veces le atrapa el labio? Sí, pero eso no le impide ser también el perro más lindo de todos», escribió el equipo.

Lo describen como un señor de edad y, en la misma frase, aclaran que todavía es un bebé. Para quienes lo cuidan, una cosa no quita la otra.

Amigo de todos

Y es que su carácter pesa tanto como su cara. Rufus quiere a cada persona que conoce, sin excepción, y se lleva bien con otros perros y con niños.

Los gatos tampoco parecen un obstáculo. En el refugio creen que se adaptaría sin dificultad a compartir la casa con ellos.

Con esa carta de presentación, Rufus esperó en la feria. El tiempo pasó y él seguía ahí, con su abrigo puesto, listo para irse con quien lo eligiera.

Pero el adoptante que esperaba nunca apareció.

Después de la feria

La jornada terminó sin final feliz para él. Rufus volvió al refugio de Edwardsville sin familia nueva y con aquella noche calentita todavía pendiente.

El miércoles 4 de noviembre, el equipo contó en Facebook lo que había pasado. Abrió la publicación con una pregunta que resumía su desconcierto: ¿quién no querría a Rufus? Y avisó que seguía allí, esperando conocer a su familia.

Publicación de Facebook

El refugio de Edwardsville abre de 11:30 de la mañana a 5 de la tarde, y quienes quieran conocerlo pueden visitarlo en ese horario o consultar la sección de adopciones del sitio web de Metro East Humane Society.

Su sonrisa sigue tan torcida como el domingo, y tan intacta. Ahora solo falta alguien que se anime a responderle con otra.

Imagen principal: Metro East Humane Society.

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