Es julio de 2016, en una granja de caballos del suroeste de Inglaterra. Tres cebras y nueve caballos se defienden de las moscas como pueden: coletazos, contracciones de la piel y, en el caso de las cebras, alguna huida repentina. Una escena de verano de lo más común.
Lo raro es quién mira. Junto a los animales, un grupo de científicos con cámaras de video sigue la escena con una atención poco habitual, y no precisamente por las cebras ni por los caballos. Lo que miran son las moscas.

Una duda que viene desde Darwin
Ese equipo quería resolver una pregunta que la biología arrastra desde hace más de 150 años, cuando Charles Darwin y Alfred Russel Wallace ya la discutían: ¿para qué sirven las rayas de la cebra? Así lo recuerdan los biólogos Tim Caro y Martin How, dos de los científicos de aquella granja, en su artículo para The Conversation (2019).
Muchas respuestas apuntaban a los depredadores: las rayas esconderían a la cebra o confundirían a un león en plena persecución, como repasa la introducción del estudio de Caro y colegas publicado en PLOS ONE en 2019.
El problema es cómo ve un león. En 2016, Melin y colegas estimaron qué alcanzan a distinguir los ojos de leones e hienas y concluyeron en PLOS ONE que, a plena luz del día, las rayas son difíciles de distinguir a más de unos 50 metros: la mitad de una cancha de fútbol. En el crepúsculo, esa distancia baja a unos 30 metros; en una noche sin luna, a unos 9. Más allá, un león no ve rayas: ve una cebra, tan fácil de reconocer en campo abierto como cualquier otro herbívoro de su tamaño. La nota de UC Davis sobre ese trabajo lo dijo en el titular: las rayas no son camuflaje.
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Cámaras apuntando a los tábanos
Caro, de la Universidad de California en Davis, y How, de la Universidad de Bristol, sospechaban de otro enemigo, mucho más pequeño: los tábanos, moscas que chupan sangre. La granja era Hill Livery, en Dundry, North Somerset. Allí, el equipo filmó en pleno vuelo a los tábanos que rodeaban a tres cebras de llanura hembras y a los caballos, en julio de 2016 y otra vez entre junio y julio de 2017. El artículo original en PLOS ONE reúne las trayectorias de vuelo y los resultados.
Lo primero que mostraron las grabaciones fue que, a la distancia, los tábanos no hacían diferencias: rodeaban a cebras y caballos con la misma frecuencia, según la nota de prensa de la Universidad de Bristol. De hecho, a las cebras se acercaban más rápido. Las rayas no los mantenían lejos.

El último medio segundo
La diferencia aparecía al final del acercamiento, en el último medio segundo antes de llegar al animal. Sobre un caballo, el tábano desaceleraba de forma controlada y se posaba. Sobre una cebra, no frenaba: pasaba de largo o, como lo describen Caro y How, literalmente chocaba contra ella y rebotaba. En su artículo en The Conversation puedes ver un fotograma del análisis de vuelo que hizo How.
En la cuenta final, los tábanos aterrizaron sobre los caballos a un ritmo de 1,08 veces por minuto, y sobre las cebras, de apenas 0,26. Dicho de otro modo: por cada cuatro tábanos que se posaban en un caballo, apenas uno lo lograba en una cebra. Si se cuentan los acercamientos, solo el 9,9 % de los que iban hacia una cebra terminó en aterrizaje, frente al 27,9 % en los caballos. Los datos completos están en la versión del estudio en PubMed Central.

Tres mantas para siete caballos
Quedaba una duda. Una cebra no se distingue de un caballo solo por las rayas: también tiene otro olor y otra forma de comportarse. ¿Y si los tábanos respondían a eso? Para descartarlo, cuentan Caro y How, el equipo recurrió a un truco de sastrería: vestir a los caballos.
A siete caballos les pusieron, por turnos de 30 minutos y en orden aleatorio, tres mantas: una de tela negra, una blanca y una a rayas. Sobre la manta a rayas se posaron muchos menos tábanos que sobre las lisas. La cabeza, que quedaba siempre descubierta, sirvió de comparación: allí aterrizaban tantos tábanos con una manta como con otra.
Las rayas protegían justo donde estaban. Todavía se investiga qué es exactamente lo que desorienta al tábano en esa aproximación final. Pero el experimento dejó claro que el dibujo, por sí solo, basta para que muchos menos tábanos logren posarse.
Lo que se juega una cebra en África
Para una cebra en África, las rayas pueden ser cuestión de vida o muerte. Allí, los tábanos transmiten enfermedades que pueden matarla, como señalan el estudio de 2019 y la Universidad de Bristol.
Y la cebra tiene un punto débil: su pelo es más corto que el aparato bucal de las moscas que pican, así que la trompa del tábano alcanza la piel. Lo explicó UC Davis en 2014, al presentar un trabajo anterior de Caro y colegas en Nature Communications que, además, encontró una relación geográfica entre las rayas y la presencia de tábanos.
Ninguno de estos estudios cierra el caso para siempre. Pero, hoy por hoy, la explicación de las moscas es la mejor respaldada.
Buscábamos la respuesta en las garras del león. Pero todo indica que el enemigo que marcó a la cebra, raya por raya, no ruge: zumba.
Si pudieras pedirle a la ciencia que descifrara un solo dibujo del reino animal, ¿cuál elegirías: las manchas de la jirafa, los ojos de las plumas del pavo real o alguno que te intriga desde siempre?
Foto del caballo con manta a rayas: Tim Caro, CC BY-ND, vía The Conversation. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Caro, T., Argueta, Y., Briolat, E. S., Bruggink, J., Kasprowsky, M., Lake, J., Mitchell, M. J., Richardson, S. y How, M. (2019). Benefits of zebra stripes: Behaviour of tabanid flies around zebras and horses. PLOS ONE 14(2): e0210831. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0210831
- Caro, T. et al. (2019). Benefits of zebra stripes (copia en PubMed Central). PLOS ONE. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6382098/
- Universidad de Bristol (2019). Zebra stripes (nota de prensa). News and features. https://www.bristol.ac.uk/news/2019/february/zebra-stripes.html
- Caro, T. y How, M. (2019). Zebras’ stripes are a no-fly zone for flies. The Conversation. https://theconversation.com/zebras-stripes-are-a-no-fly-zone-for-flies-111888
- Melin, A. D., Kline, D. W., Hiramatsu, C. y Caro, T. (2016). Zebra stripes through the eyes of their predators, zebras, and humans. PLOS ONE 11(1): e0145679. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0145679
- UC Davis (2016). Zebra stripes not for camouflage, new study finds. UC Davis. https://www.ucdavis.edu/news/zebra-stripes-not-camouflage-new-study-finds
- UC Davis (2014). Scientists solve the riddle of zebras’ stripes. UC Davis. https://www.ucdavis.edu/news/scientists-solve-riddle-zebras-stripes

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