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Historias emotivas

Durante 330 años se dio por extinto al petrel de Bermuda. Hasta que un lazo entró en una grieta

Hacia 1621, tras años de caza, nadie encontraba un cahow en Bermuda. En 1951, un lazo metido en una grieta cambió esa historia ante los ojos de un chico de 15 años.

Durante 330 años se dio por extinto al petrel de Bermuda. Hasta que un lazo entró en una grieta

Es 28 de enero de 1951, pleno invierno en Bermuda. En un islote rocoso cerca de Castle Harbour, dos naturalistas se inclinan sobre una grieta. Meten un lazo, a ciegas. Tiran.

Un chico de 15 años los observa. Todavía no lo sabe, pero el ave que está a punto de salir de esa roca ocupará el resto de su vida.

«¡Caramba, el cahow!»

Del fondo sale un ave marina de vientre blanco. Robert Cushman Murphy, uno de los dos naturalistas y curador de aves del American Museum of Natural History, la alza hacia la luz y exclama: «¡Caramba, el cahow!». Así lo recordó aquel chico, David Wingate, en el relato que recoge K. Stevenson en The Bermudian.

Fotografía en blanco y negro de estilo antiguo: un lazo de alambre en la punta de una vara de madera, junto a la boca de una grieta profunda en roca caliza
Un lazo de alambre ante una grieta de roca caliza, como el que en 1951 sacó a la luz a un ave dada por perdida.

Es un petrel de Bermuda (Pterodroma cahow), y la ciencia lo da por extinto desde hace unos 330 años, según el estudio de Madeiros, Carlile y Priddel (2012) y Birds of the World, del Cornell Lab of Ornithology.

El hallazgo quedó contado en «The Cahow Rediscovered», que The Bermudian publicó en abril de 1951 y que todavía puede leerse en línea. La reseña de J. A. Kushlan (2016) en The Condor confirma la fecha, y la historia de la especie que publica The Nonsuch Expeditions, la presencia del joven Wingate.

El ave que acudía a los gritos

Antes de la llegada de los colonos, quizá había más de medio millón de cahows, según el programa de recuperación del Gobierno de Bermuda. Esa abundancia empezó a romperse en julio de 1609, cuando el barco inglés Sea Venture naufragó en las islas, según Historic Jamestowne.

Uno de los náufragos, William Strachey, dejó escrito de dónde venía el nombre del ave: imitaba su grito, «un aullido extraño, hueco y áspero» que sonaba de noche. Su relato sobrevive citado en «The Story of the Cahow», el artículo que A. E. Verrill publicó en Popular Science Monthly en noviembre de 1901.

Los náufragos descubrieron que bastaba gritar y reír junto al mar para que las aves acudieran y se les posaran en los brazos y en la cabeza. Un testigo citado por Verrill habla de «three hundred in an houre»: hasta 300 en una hora. En 1610 llegaron aves saladas desde Bermuda al fuerte de Jamestown, en Virginia, donde se han hallado huesos de cahow.

Hambre, una proclama tardía y un faro

En la hambruna de 1615, según la historia del gobernador Butler que cita Verrill, se envió a 150 colonos debilitados a Cooper’s Island para que se alimentaran de aves, sobre todo de cahows. En 1616, el gobernador Daniel Tucker firmó una proclama para protegerlos, recordaba The Bermudian en 1951. En el texto de Verrill queda la expresión que lo resume: «but overlate», demasiado tarde. Hacia 1621 ya nadie encontraba un cahow.

Pero en 1935 apareció una pista. Un cahow joven chocó contra el faro de St. David’s y fue hallado muerto a su pie, según The Bermudian; Murphy lo identificó como un volantón recién salido del nido, de acuerdo con Birds of the World. La conclusión era simple: si había pichones, había nidos. En algún rincón de Bermuda, la especie seguía criando a escondidas.

El veneno que llegó a altamar

Desde aquel enero de 1951, Wingate dedicó su vida al cahow: cinco décadas, según Birds of the World, y fue oficial de conservación del Gobierno de Bermuda de 1966 a 2000, según The Royal Gazette. A comienzos de los sesenta quedaban muy pocos: 18 madrigueras ocupadas en 1961, según Madeiros y colegas, y 18 parejas que criaban 8 pollos al año, según el Gobierno de Bermuda. Todas anidaban en islotes que juntos suman 1,4 hectáreas, más o menos lo que ocupan dos canchas de fútbol.

Adolescente con ropa de los años cincuenta, agachado sobre un islote de roca caliza, mira con asombro hacia una grieta oscura
Escena ilustrativa: un adolescente se asoma a una grieta en la roca. Con 15 años, Wingate vio salir de una grieta como esta al ave que la ciencia daba por extinta.

Pero lo más asombroso llegó en 1968. En un artículo publicado en Science, C. F. Wurster Jr. y Wingate documentaron residuos de DDT en huevos y pichones de cahow: 6,44 partes por millón. Lo inquietante era dónde come esta ave: en altamar, en una cadena alimentaria oceánica, lejos de cualquier lugar donde se aplicara el insecticida. Si el DDT estaba en sus huevos, el veneno ya estaba en el océano.

Y su reproducción venía cayendo desde hacía diez años, un 3,25 % por año. A ese ritmo, calcularon los autores, fracasaría por completo en 1978.

Ese final nunca llegó.

Nonsuch, la isla alta

La población siguió creciendo de forma sostenida desde 1961: 56 parejas en 2000 y 85 en 2008, según Madeiros y colegas. Pero quedaba otro riesgo: el oleaje de las tormentas sobre los islotes donde anidaba la especie.

Desde 2004 se llevaron pichones a Nonsuch, una isla más alta, lejos del alcance del oleaje. Y volvieron: casi la mitad regresó de adulta, según el balance de The Nonsuch Expeditions. En 2009 nació allí el primer cahow desde la década de 1620, un hito que también recoge The Royal Gazette.

Hoy hay unas 165 parejas, y la temporada 2024-2025 cerró con 165 huevos y más de 78 volantones, según ese mismo balance. Los cahows vuelven cada octubre para criar durante el invierno, y en temporada de cría la CahowCam transmite en vivo desde una madriguera de la colonia de Nonsuch.

El ave que lleva el nombre de su grito pasó más de tres siglos callada para el mundo. Sobrevivió al hambre de los colonos, a un veneno que llegó hasta altamar y al oleaje de las tormentas. Hoy ese grito vuelve a sonar en la tierra que la dio por perdida.

¿Crees que todavía quedan especies «extintas» escondidas en algún rincón del planeta? ¿Cuál te gustaría que reapareciera?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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