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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Una cachorra cubierta de abrojos saltó a su auto en Florida, y nadie sabía de dónde venía

Hal Richardson acababa de llegar a su trabajo en Merritt Island, Florida, cuando una cachorra corrió hacia su auto y saltó a su regazo. No tenía chip, y la búsqueda de su familia apenas empezaba.

Una cachorra cubierta de abrojos saltó a su auto en Florida, y nadie sabía de dónde venía

La cachorra salió corriendo de entre los arbustos y cruzó el estacionamiento de un centro natural en Merritt Island, Florida. Iba en línea recta hacia un auto que acababa de entrar.

Al volante iba Hal Richardson, que llegaba a su trabajo. Estacionó con cuidado, sin quitarle la vista de encima a esa figura peluda. Cuando abrió la puerta, la perrita ya la estaba esperando, y de un salto aterrizó en su regazo. Una vez ahí, no paró de saltarle encima.

«Estaba impactada», le contó Hal a The Dodo. «Enseguida busqué a su dueño con la mirada, pero cuando vi que no había nadie, me puse muy triste. ¿Quién podría dejar a una bebé tan preciosa?».

En TikTok, Hal bromeó con que el «centro de distribución de cachorros» la había encontrado. Y pidió a los vecinos de Merritt Island y del condado de Brevard que le escribieran por mensaje privado si sabían de quién era la perrita.

Publicación de TikTok

Abrojos de pies a cabeza

Hal caminó hacia la entrada y la cachorra la siguió adentro, contenta. Más tarde, Hal revisó las cámaras de seguridad para ver si alguien la había abandonado en el estacionamiento. Las imágenes no dieron ninguna respuesta.

Lo que sí estaba a la vista era su pelaje, cubierto de abrojos, esas semillas con púas que se prenden al pelo al cruzar la maleza.

Hal se los fue sacando a mano, uno por uno. Y la cachorra hizo su parte: empezó a lamerse y acicalarse a la vez, como si entendiera el plan.

«Sabe que estoy tratando de ayudarla, así que se está como acicalando sola», dijo Hal en un video de TikTok.

Sin chip, sin dueño a la vista

Al terminar la jornada, Hal y alguien de su trabajo la llevaron al Collins Animal Hospital para buscarle un microchip. No tenía. En la clínica confirmaron que era muy joven: ocho o nueve meses.

La dejaron allí, al cuidado del equipo veterinario. Pero Hal no podía dejar de pensar en ella.

Hal y la clínica acordaron buscar a fondo a la familia de la perrita antes de considerar una adopción. Mientras tanto, Hal decidió acogerla de manera temporal y le puso el nombre de Lovebug.

«Sentí que llegó a mi vida por una razón», contó Hal. «Ya fuera por un par de días o para ser su hogar para siempre. Estuvo tan cómoda conmigo desde el principio que lo mínimo que podía hacer era que se sintiera querida y cuidada hasta que pudiéramos reunirla con su dueño».

El día en que empezó la acogida, Hal lo anunció en TikTok. La búsqueda seguía: grupos de Facebook, recorridos por los vecindarios, otras clínicas veterinarias, peluquerías caninas. Todavía nada. «Sea cual sea el resultado, la vida de Lovebug y la mía cambiaron para siempre», escribió.

Publicación de TikTok

Cada tarde, la misma bienvenida

Mientras Hal trabajaba, Lovebug pasaba el día en la guardería canina del Collins Animal Hospital. Y cada tarde, cuando Hal llegaba a buscarla, la recibía con la misma prisa de aquel primer día en el estacionamiento.

Pronto tuvieron una rutina, como si se conocieran de toda la vida. Hal se encariñaba más cada día, sin saber todavía cómo terminaría todo.

Hubo varias pistas que parecían prometedoras. Ninguna resultó cierta. Pasaron dos semanas que Hal describió como muy emotivas, y ninguna familia vino a buscar a Lovebug.

Entonces Hal decidió adoptarla. Colgó guirnaldas en la sala, compró golosinas y juguetes de sobra y anunció en TikTok que Lovebug por fin había encontrado a su dueña: ella misma. «Desde el momento en que la encontré, no hubo duda de que era mi perra y yo su dueña», escribió, y le dio las gracias a Jacqui, del Collins Animal Hospital, por su ayuda.

«Lovebug y yo somos dos chicas felices», dijo Hal. «Ella me encontró tanto como yo la encontré a ella».

Las búsquedas nunca dieron con el lugar de donde venía Lovebug. Lo que sí quedó claro es hacia dónde quería ir: lo decidió en un estacionamiento de Florida, frente a una puerta de auto abierta, de un solo salto.

Imagen principal: @themidnighthour_byhal.

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