En diciembre, dos castores salvajes llegaron a las orillas del río Wensum, en Norfolk, Inglaterra. Su especie llevaba más de cinco siglos ausente: los cazadores la habían exterminado en el país a comienzos del siglo XVI.
Eran los primeros castores en Norfolk que se registraban en libertad desde entonces. Y nadie sabía cómo habían llegado.
Desde 2015, los castores han vuelto a establecerse en la campiña inglesa. Pero se cree que la población salvaje más cercana vive en el río Stour, en Kent, a más de 200 kilómetros.
Algunos sospechan que activistas de la conservación los soltaron de forma ilegal, una práctica conocida como «bombardeo de castores». Richard Spowage, gerente de la reserva Pensthorpe, donde se instaló la pareja, dijo que la reserva no la apoya.
La pareja eligió un rincón secreto e inaccesible y levantó su madriguera junto al río. Las cámaras trampa vigilaban la orilla de noche. Lo que pasaba adentro seguía siendo un misterio.
Boletín
Historias que merecen la pena leer
Recibe nuestras mejores historias sobre animales en tu e-mail.
Lo que vio la cámara
Las grabaciones dieron la respuesta. «Al principio vimos a una sola cría con uno de sus padres, dando vueltas, haciendo cositas de castor, mordisqueando trocitos de rama y de hoja. Y luego, en una grabación posterior, se alejó… y de pronto volvió corriendo, y una segunda cría corría detrás», contó Spowage, según recogió The Guardian.
Eran las primeras crías de castor salvaje nacidas en Norfolk en más de 500 años. Spowage describió el hallazgo como un momento de alegría intensa. «Es maravilloso», dijo.
A finales de agosto, las dos tenían unos tres meses y, según él, eran «muy juguetonas».
Ortigas y coletazos
Las crías parecen disfrutar el sauce y la menta de agua, aunque no todo el menú les ha caído bien. «A una le picó una ortiga, creemos, porque reaccionó de golpe, saltó hacia atrás y empezó a sacudir la cara», contó Spowage.
Ya aprendieron a sumergirse en el río y a golpear la superficie con la cola, un estruendo que sirve para espantar a los depredadores. El equipo grabó a un adulto haciéndolo frente a una nutria. «Y una de las pequeñas ya puede hacerlo también», dijo Spowage.
Pero crecer en ese río tiene un límite. En el futuro, las crías no tendrán con quién reproducirse, salvo con sus padres o entre ellas. «No puede haber una sola familia en un sistema fluvial», explicó Spowage. «Se necesita una reserva genética más amplia».
Por eso la reserva busca financiamiento colectivo para pedirle a Natural England, el organismo que asesora al gobierno, permiso para liberar legalmente más castores salvajes en el Wensum. El proyecto será caro: exige estudiar el río, capacitar al personal y conversar con muchas partes interesadas. «Si podemos introducir otros castores, se cruzarán y la población crecerá como debe», dijo Spowage.
Natural England, por su parte, trabaja con la reserva y el Beaver Trust en un plan de acción, según su vocero, Matt Heard.
Un río con más luz
Mientras tanto, la familia ya está cambiando su tramo del Wensum. No ha levantado presas: «Lo único que han hecho es despejar un poco los árboles y cavar canalitos diminutos a los lados del río», contó Spowage.
Al ralear parte del bosque, los castores abrieron el humedal de la reserva: ahora llega más luz al suelo, crecen más plantas y hay más comida para toda la fauna. «Están haciendo cosas que nosotros hacíamos en nuestro plan de manejo, pero lo hacíamos bastante mal, y ellos lo hacen muy bien», dijo Spowage.
En esos canales poco profundos, de apenas 30 centímetros de ancho, se ha registrado a herrerillos, carboneros, currucas capirotadas, rascones, arrendajos, ánades reales, patitos, zorros, nutrias y corzos usándolos o bebiendo de ellos.
Por ahora, la familia sigue en su rincón inaccesible. Con el tiempo, según Spowage, podría ampliar su territorio y dejarse ver por los visitantes.
Como sea que hayan llegado, nadie les eligió ese rincón ni les levantó la madriguera: lo hicieron ellos, en una tierra donde los cazadores exterminaron a su especie hace más de cinco siglos. Y allí, de noche, una cría nacida en el Wensum ya golpea el agua con la cola para defender su casa.
Imagen principal: Pensthorpe Nature Reserve.

Conversación
Únete a la conversación
Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.