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Animales Queridos - Una pasión llamada fauna

Historias emotivas

Abandonado entre vacas, este potrillo no sabía ser caballo

Bowie tenía menos de un año cuando lo encontraron solo en un campo lleno de vacas, con el pelaje anudado contra la piel. Le faltaba lo más básico: alguien que le enseñara a ser caballo.

Abandonado entre vacas, este potrillo no sabía ser caballo

Bowie no había cumplido un año y ya estaba solo. A su alrededor pastaba un rebaño de vacas, en un campo de Reino Unido que no es lugar para un caballo. Era un potro pío y pequeño, con el pelaje hecho una maraña. Y ninguno de los animales que lo rodeaban podía mostrarle lo que era.

Sus dueños lo habían abandonado allí. Quien se fijó en él fue una persona que pasaba por el lugar. Vio a ese poni fuera de sitio entre el ganado y avisó a HorseWorld, una organización benéfica dedicada a los caballos.

El dueño del campo no hizo nada. Entonces HorseWorld sumó a otra organización de bienestar equino y a la policía local, que se encargó de que hubiera un veterinario presente para sacar a Bowie de ahí, según el comunicado de Blue Cross. Faltaba un sitio donde recibirlo, y el centro de Blue Cross en Burford aceptó cuidarlo.

Nudos hasta la piel

Bowie llegó un par de días después. «Se veía terriblemente triste, con mechones de pelo apelmazados tan apretados que se le retorcían en la piel y le causaban dolor», contó Freya Long, coordinadora de admisiones del centro.

El equipo empezó por el cuerpo. Le agregaron a la comida un suplemento equilibrador para asegurarse de que recibiera los nutrientes que necesitaba.

Pero había otra herida, más difícil de ver. En aquel campo, Bowie no había tenido a ningún caballo cerca. Le faltaba algo que ningún tratamiento podía darle: alguien de su especie que le enseñara a serlo.

El hermano mayor

Ese alguien fue Rocky, un macho apenas mayor que él. El equipo los juntó y Rocky asumió su papel de inmediato.

«Rocky tomó a Bowie bajo su protección, como un hermano mayor», contó Jess Hall, encargada de preparar las adopciones. «Los caballos se acicalan unos a otros, pero Bowie no tenía idea de cómo hacerlo, así que Rocky le enseñó… Bowie empezó a salir de su caparazón».

Con Rocky cerca, el potro encontró algo a qué aferrarse. «Cuando llegó, no sabía cómo relacionarse con otros caballos y estaba muy nervioso. Se pegaba a su amigo Rocky como si fuera su sombra», le contó Hall a People.

Poco a poco hizo nuevos amigos y ganó confianza. También avanzó en el entrenamiento del centro, donde aprendió a dejarse atender por el veterinario y por el herrador.

Mientras Bowie aprendía a ser poni, otro llegó al centro con una historia muy parecida a la suya.

Dos ponis, un mismo comienzo

Se llamaba Merlin. También había estado solo en un campo, hasta que un empleado del gobierno local lo recogió y Blue Cross aceptó cuidarlo a largo plazo. Tenía la misma edad que Bowie y era el mismo tipo de poni, así que el equipo lo presentó a Bowie y a Rocky.

Entonces Rocky encontró una familia y se fue. Los dos ponis que quedaron se volvieron inseparables, los mejores amigos. Para Hall, verlos juntos era una alegría.

En el centro decidieron que no los separarían: irían juntos al mismo hogar definitivo. Cuando una mujer se comunicó con el equipo porque quería darles un hogar a dos caballos jóvenes, se enamoró de ellos.

Para entonces, el potro que había llegado con los nudos clavados en la piel tenía el pelaje suave y brillante. «Para cuando estuvo listo para irse a un nuevo hogar, el cambio en él era enorme: pasó de ser un poni muy asustado a uno mucho más seguro y tranquilo», dijo Hall a People.

Unos días después, Bowie y Merlin se fueron juntos a su nuevo hogar. El poni que una vez estuvo solo entre vacas, sin nadie que hablara su idioma, hoy trota al lado de uno de los suyos.

Imagen principal: Blue Cross.

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